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    Equipo de perforación en un yacimiento de gas natural en el Lejano Oriente ruso (archivo)

    El socio europeo de Gazprom defiende la necesidad del gas ruso

    © Sputnik / Mikhail Voskresensky
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    La importancia del gas natural como combustible va más allá de las ventajas económicas o tensiones políticas, afirma Mario Mehren, presidente de la compañía alemana Wintershall, uno de los socios de Gazprom en el proyecto del gasoducto Nord Stream 2. Todo el asunto tiene también un importante aspecto ecológico.

    "A pesar del auge de las fuentes de la energía renovable, las emisiones de dióxido de carbono en Alemania se mantienen intactas desde 2009 a un nivel atemorizante de 750 millones de toneladas anuales", sostiene Mehren en su artículo para el medio alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung.

    A su juicio, el país no utiliza al máximo el potencial de economizar la energía, pero más importante es la sustitución 'semiforzada' de la energía nuclear por la de carbono, causada por los temores surgidos tras la catástrofe de la central japonesa en Fukushima.

    La producción propia alemana es bastante alta, pero su estructura "es rara desde el punto de vista de la política del clima": un 40% de la electricidad se produce por las centrales de carbón mientras las centrales de gas natural —que emiten tres veces menos CO2— solo producen un 13%.

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    Debido a estos factores la política energética actual alemana "no tiene mucho sentido", argumenta Mehren.

    Uno de los pasos sería priorizar la producción interna del gas natural, "el combustible fósil más limpio que existe", pero también pactar con socios importantes, como Noruega y Rusia. Y mientras con Oslo las relaciones están bien, con Moscú "llegó un periodo de glaciación".

    "La empresa estatal rusa Gazprom siempre ha sido un proveedor fiable para los europeos. La cooperación funcionaba incluso cuando los políticos ni hablaban uno con otro", destaca el gerente.

    La 'dependencia' que suelen evocar los críticos de las relaciones energéticas con Rusia "es mutua": la UE requiere energía y Rusia necesita ganancias. En este sentido, sería más bien "una asociación basada en intereses, vínculos y responsabilidades" que "una interdependencia".

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    Wintershall trabajó con Gazprom durante toda su existencia, y esta cooperación llevó un beneficio mutuo y fortaleció las relaciones entre los sectores empresariales de los dos países, afirma Mehren. Los lazos económicos pueden también contribuir a un entendimiento político.

    "Gazprom es un importantísimo socio no solo de Wintershall, sino de Alemania y la Unión Europea (…) Si queremos acercarnos a Rusia, necesitamos cooperar en la economía. Si queremos cumplir con las metas de combatir el cambio climático, necesitamos más gas natural. Necesitamos hacer la transición hacia el gas natural, y cooperar en esta área con los productores más grandes del mundo: Noruega y Rusia", concluyó.

    Wintershall es uno de los participantes del proyecto del gasoducto Nord Stream 2 de Rusia a Alemania. La empresa posee 15,5% de las acciones de la empresa gestora, Nord Stream AG, registrada en Suiza.

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    Etiquetas:
    gas natural, ecología, cambio climático, suministros, Nord Stream II, Wintershall, Gazprom, Alemania, Rusia