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    El primer año de la presidencia de Petró Poroshenko en Ucrania ha terminado marcado por la guerra en Donbás, un conflicto que prometió acabar rápidamente en su campaña electoral.

    El mandatario ofreció también mejorar la calidad de vida de los ucranianos y poner al país en los rieles de la plena adhesión en la Unión Europea.

    Aunque un año después se perfila una tendencia positiva en la solución del conflicto en el este del país, prosiguen las hostilidades entre las tropas gubernamentales y las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk (RPD y RPL). Pese a la tregua, los esporádicos tiroteos siguen segando vidas humanas.

    Tampoco son alentadores los logros en el sector socioeconómico y es que la caída es tan estrepitosa que ha puesto al país al borde de la suspensión de pagos, mientras los ucranianos de a pie en lugar del bienestar prometido afrontan el deterioro de su calidad de vida.

    Poroshenko llegó al poder al vencer en los comicios extraordinarios del 25 de mayo de 2014 que fueron convocados después de que los partidarios de las protestas, bautizadas como Euromaidán, depusieran al presidente Víctor Yanukóvich.

    El proceso para elegir al nuevo Jefe de Estado se llevó a cabo en medio de una grave crisis política en el país, para ese entonces Crimea, que rechazó de Yanukóvich, ya se había adherido a Rusia por voluntad popular y Kiev había lanzado una operación militar en las provincias de Donetsk y Lugansk contra los adeptos de la autonomía de estas regiones del sureste.

    Debido a las acciones bélicas gran parte de estas provincias no pudo participar en la votación, algo que fue decisivo para el triunfo de Poroshenko, según sostienen varios politólogos.

    Promesas electorales

    Antes del Euromaidán Poroshenko era más conocido como empresario, el "rey del chocolate", propietario de la compañía de confitería Roshen y de la poderosa cadena televisiva Canal 5, que como diputado independiente sin peso político en el Parlamento.

    Antes de las protestas en Kiev en 2013, los favoritos de las elecciones presidenciales que debían celebrarse en 2015 eran el opositor y ex campeón mundial de boxeo Vitali Klichkó y Arseni Yatseniuk.

    Sin embargo durante el Euromaidán la popularidad de Poroshenko subió como la espuma y se convirtió en presidente del país.

    Con su lema "Vivir de una manera nueva" Poroshenko prometió a los electores poner fin al conflicto armado en Donbás, restablecer la integridad territorial del país, recuperar Crimea, llevar a cabo la descentralización del poder, elevar los salarios y las jubilaciones, erradicar la corrupción y estructurar un nuevo sistema judicial más justo.

    También ofreció conseguir en el primer año de su presidencia la abolición de los visados con la Unión Europea, poner en vigencia el acuerdo sobre la creación de una zona de libre comercio con la UE y concluir su mandato de cinco años con el inicio del diálogo sobre la admisión plena del país en el bloque comunitario.

    Conflicto prolongado

    En lugar de una solución rápida de la guerra en Donbás, ésta se ha prolongado y su fin, pese a los grandes esfuerzos de los líderes mundiales, por ahora es incierto.

    Al principio el flamante presidente y comandante supremo del Ejército apostó por la fuerza para recuperar el control de Donbás, pero en el segundo semestre del 2014, cuando estaba claro que la ofensiva de las tropas gubernamentales había fracasado, Poroshenko accedió a dialogar. Con la mediación de la OSCE y Rusia, Kiev firmó en Minsk los acuerdos para cesar el conflicto.

    Según los últimos pactos del 12 de febrero de 2015, la RPL y la RPD debían volver a integrar Ucrania, pero para ello Kiev tenía primero que concederles una amplía autonomía, algo que el gobierno ucraniano no se apresura a cumplir, aunque ha prometido aprobar las reformas constitucionales necesarias para ello en el último trimestre de 2015.

    Según una reciente encuesta de Research&Branding Group, la popularidad del presidente ha disminuido del 53% a 33%, un hecho que se atribuye al aumento de la desconfianza en su política.

    A su vez, los expertos opinan que a Poroshenko no le conviene cesar el conflicto armado ya que lo usa para tapar la falta de éxitos serios en su gestión.

    Vivir de una manera nueva

    En un año de gobierno, el presidente no se puede jactar de éxitos serios en el ámbito socioeconómico. Con una economía en picado, la nación se encuentra al borde de la suspensión de pagos.

    El Banco Mundial augura que el PIB ucraniano retrocederá un 7,5% en 2015, frente al 6,8% en 2014 y solo en 2016 podría registrar una recuperación de 2% siempre y cuando termine el conflicto armado en el sureste del país.

    Ante este panorama Ucrania hace esfuerzos desesperados para conseguir ayuda financiera del Fondo Monetario Internacional e incluso ha aceptado condiciones duras de austeridad en detrimento de su población, al tiempo que dilata unas reformas que mejorarían la vida de los ciudadanos de a pie.

    El gobierno ha congelado en 2015 el aumento de los salarios y las jubilaciones, incrementa los despidos en el sector estatal y este año unos 50.000 trabajadores públicos perderían su empleo.

    También planea elevar la tarifa del gas en un 280% y la calefacción, un 66%, con ello, sostienen los expertos, las facturas absorberán más de la mitad de los salarios.

    Gasto militar

    Casi como la única promesa realizada de Poroshenko se puede considerar el desarrollo de las Fuerzas Armadas.

    El gasto militar se elevó de 1.300 millones de dólares en 2014 (1,79% del PIB) a 2.100 millones en 2015 (2,6%), mientras que en el año 2020 este parámetro debe ascender al 5% del PIB.

    El número de las tropas también se ha disparado en un año de los 130.000 a 232.000 efectivos y en 2015 se planea elevar la cantidad de soldados hasta 250.000 hombres.

    La militarización de la sociedad y el conflicto sin resolver en Donbás demandan ingentes recursos del presupuesto que podrían destinarse al desarrollo del país.

    Se enfría el interés de la UE por Ucrania

    La crisis política en Ucrania estalló en 2013 después de que el gobierno de Yanukóvich suspendiera el rumbo a la integración europea y cuando llegó al poder la oposición, la UE optó por respaldar al nuevo Ejecutivo que inmediatamente reanudó el vector europeo de la política exterior.

    Europa le prestó apoyo político para solucionar el conflicto en el sureste del país y gran ayuda financiera para resolver los problemas económicos.

    Poroshenko cumplió su palabra dada aún en septiembre de 2014 y firmó el acuerdo de asociación con la UE, aunque la apertura de la zona de libre comercio fue pospuesta para el 2016 debido a la inquietud de Rusia ante la probable entrada de mercancías ilegales de la UE a través de Ucrania.

    Ucrania a las puertas de Europa
    © Sputnik
    Ucrania a las puertas de Europa

    Un año después, se observa cierto enfriamiento en las relaciones entre Occidente y Ucrania. La Unión Europea y EEUU destinaron varios tramos de ayuda a Kiev para realizar las reformas y ahora están descontentos por la lentitud de las transformaciones. Además, como sostienen los medios, también les preocupan las argucias de Ucrania en la implementación de los acuerdos de Minsk para la paz en Donbás.

    La reciente cumbre de la Asociación Oriental celebrada en Riga puso de relieve la contramarcha de la Unión Europea. Kiev esperaba conseguir en esta cita la exención de los visados, pero sus planes se frustraron, en su lugar la UE le recordó que no había cumplido una serie de obligaciones para iniciar ese proceso, en concreto en el ámbito de la lucha contra el crimen y el control fronterizo, ya que Europa teme la entrada de delincuentes.

    El pesimismo se cierne también sobre el futuro ingreso de Ucrania en la UE prometido por Poroshenko. En esa cumbre la UE tampoco confirmó las perspectivas de la admisión del país en el bloque comunitario.

    El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Junker fue contundente al descartar por ahora las perspectivas de esa adhesión para Ucrania y otras antiguas repúblicas soviéticas (Azerbaiyán, Armenia, Bielorrusia, Georgia y Moldavia) que participan en el programa de la asociación oriental.

    Etiquetas:
    guerra, economía, Euromaidán, Asociación Oriental, República Popular de Lugansk (RPL), República Popular de Donetsk (RPD), UE, Petró Poroshenko, Crimea, Donbás, Ucrania
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