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    El Consejo de Europa censuró este viernes la legalización de las 'devoluciones en caliente' en las fronteras que el Gobierno de España quiere incluir en la nueva ley de Seguridad Ciudadana, conocida como Ley Mordaza.

    Esta práctica, según denuncian ONGs y la Iglesia católica, es habitual en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, fronterizas con Marruecos. "La propuesta no se ajusta a la legislación ni de la Unión Europea, ni del Consejo de Europa ni de Naciones Unidas. Es necesario trabajar mucho de manera que no se lleguen a presentar casos ante el Tribunal de Derechos Humanos", señaló este viernes en Madrid Nils Muiznieks, comisario europeo de Derechos Humanos en el Consejo de Europa.

    Según Muiznieks, las devoluciones son "un precedente muy negativo" que puede significar "el principio del fin del sistema de asilo" y de protección internacional. "Nadie impugna el derecho de España a controlar sus fronteras, pero este esfuerzo debe cumplir con las normas de derechos humanos, en particular el derecho a pedir asilo, a la vida, a estar libre de tortura, de tratamiento inhumano o degradante, y la prohibición de expulsiones colectivas", declaró. Espero y confío, dijo el comisario, que se encuentre una solución para que los controles en frontera sean compatibles con la legalidad. Todo parece indicar que se está trabajando ello para buscar una solución.

    La reforma de la Ley de Extranjería, dentro de la Ley de Seguridad Ciudadana, se encuentra en estos momentos en el Cámara Alta, en la última fase de su tramitación.

    Muiznieks viajó a España alertado por las organizaciones humanitarias, la iglesia católica y numerosos juristas ante la implantación de estas nuevas normas. Tras visitar Ceuta y Melilla, el comisario advirtió que de salir adelante la enmienda, actuará según el procedimiento previsto y se personará como parte ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en cuanto un inmigrante presente denuncia. Y recordó que a día de hoy "sólo los sirios son los que tienen la posibilidad de pedir asilo" para ironizar de que "otros, como los africanos, se ven obligados a usar unos zapatos especiales para usar la valla".

    En la rueda de prensa, Muiznieks mostró un zapato con clavos y un garfio como el que utilizan las personas que intentan saltar la valla que separa España de Marruecos. "Esto demuestra hasta qué punto son ingeniosas las personas desesperadas", puntualizó. "No por tener una valla más alta se va a resolver el problema. Si pones un muro de 20 pies, una persona desesperada va a encontrar una escalera de 30 pies para saltarlo".

    Para el comisario europeo, se puede "establecer un equilibro entre la seguridad de las fronteras y los derechos humanos" sobre todo cuando, el desafío es "manejable" ya que los números no son tan elevados. Según Muiznieks, España recibió 5.200 solicitudes de asilo el año pasado, lo que representa "el 1% del total europeo".

     

    Etiquetas:
    derechos humanos, inmigración, Consejo de Europa, Nils Muiznieks, España
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