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    España, colapsada por el temporal de frío (49)
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    La fuerte subida del precio de la luz y el gas en medio de la borrasca Filomena provoca una polémica que llega al seno del Gobierno. El aumento del consumo por el frío y el alza de precios internacionales del gas son las causas de las oscilaciones del mercado energético, opinan los expertos, que no contemplan la energía nuclear como solución.

    La ola de frío que ha seguido a las imponentes nevadas en buena parte de España ha disparado el consumo energético en los hogares, cuyo coste ha alcanzado máximos históricos. Es decir, cuanto más frío hace, más caro sale entrar en calor. Las fricciones a nivel político están servidas.

    Según los datos difundidos por el Operador del Mercado Ibérico de Electricidad (OMIE), para el 14 de enero se espera un pico de 107,72 euros por megavatio a la hora (MWh) y un precio medio de 87,25. Es el cuarto registro más alto del mes, cuyo precio medio es de 72 euros, un 111% más que los 34 euros a los que se pagaba el MWh en diciembre, pero ya distante del récord marcado en la noche del día 11, cuando el MWh se pagó a 121 euros. El Gobierno asegura que la situación es "coyuntural". En palabras de la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, los precios volverán "a las posiciones de partida" tras el temporal y la factura subirá "sólo unos cuantos euros". Sin embargo, Unidas Podemos, el socio de coalición gubernamental del Ejecutivo de Pedro Sánchez, subraya la urgencia de reformar el sistema que rige en el mercado eléctrico español. De hecho, la reforma energética fue uno de los puntos que incluyó el acuerdo de Gobierno entre este partido y el PSOE.

    Los incrementos en la factura eléctrica afectan a unos 11 millones de hogares y esta formación achaca la situación al sistema de subastas marginalistas creado en la época del presidente José María Aznar, que ocasiona, dice, que el precio final de la electricidad a veces "tenga poco que ver con los costes de su generación".

    Beneficios por la transición

    El partido de Pablo Iglesias propone una medida: acabar con la retribución que reciben en el mercado mayorista las compañías hidroeléctricas por el progresivo cierre anunciado de las centrales nucleares en aras del cumplimiento de la transición energética marcado por el Gobierno.

    Es decir, estas empresas reciben unos beneficios habida cuenta del reconocimiento a sus costes de transición a la competencia para recuperar sus inversiones iniciales. La propuesta de UP es que esos beneficios se destinen a reducir el coste del suministro eléctrico. En opinión de Jorge Morales de Labra, director de Próxima Energía y divulgador de temas energéticos, es una medida de alabar. "Otras, como la creación de una empresa pública, no solucionarían nada”, explica a Sputnik. "Pero esta sí, reducir o eliminar para siempre los beneficios extraordinarios de ciertas tecnologías, es una medida que se debe tomar".

    Las causas del alza de precios

    Varios factores han confluido en una especie de tormenta perfecta: la necesidad de los ciudadanos de incrementar su consumo energético para calentar sus hogares y el precio disparado del gas a causa de las compras masivas sin importar su coste por parte de los países asiáticos como Japón, Corea y China, azotados también por olas de frío. 

    El complicado sistema de fijación de precios mediante subasta hace el resto. También, las condiciones meteorológicas en España durante la borrasca Filomena en principio son menos propicias para producir energía proveniente de fuentes renovables. Esta situación ha suscitado un cierto debate sobre la conveniencia de acudir a la energía nuclear, de producción constante. "Es cierto que ha hecho menos viento de lo habitual", señala Morales de Labra, "pero entre la energía solar y la eólica en España en todo momento se ha producido más energía que la proveniente de centrales nucleares".

    A juicio de este experto, el precio es uno de los grandes problemas en la producción de energía nuclear, "es clave", y conviene centrarlo en las centrales ya existentes o en las nuevas que aún se pudieran construir. "Las que ya hay han hecho lo que han podido, se van a cerrar por razones que atienden a la obsolescencia de su tecnología y por el riesgo que plantean. Pero construir nuevas centrales nos llevaría a precios de [la borrasca] Filomena permanentemente". Y pone un ejemplo:

    "En Reino Unido, la de más reciente construcción necesita producir el Mwh a más de 100 euros para ser rentable. Y eso si la operación es constante, de 8.000 horas al año", explica, recalcando que el proceso más caro es encenderlas y es inconcebible solo un uso puntual, durante las borrascas. "Porque si en vez de 8.000 horas las haces funcionar solo 1.000, multiplicas su coste por ocho y te vas fácilmente a 800 euros el MWh. Los divulgadores nucleares hablan todo el rato de lo mismo, pero no ponen encima de la mesa sus precios. El problema del que estamos hablando es el precio, no el suministro. Y el precio no lo resuelve la nuclear".

    "Estamos hablando de un episodio grave porque los precios son altos. Si con este frío los precios fueran de 45 euros el MWh, no se estaría hablando del tema. Es absurdo hablar de una tecnología que parte de que en una situación óptima necesita precios de Filomena permanentemente. Prorrogar el uso de las centrales nucleares como una medida de contención a las subidas de precio carece de sentido en la medida en que puedan ser sustituidas por otras centrales más baratas y renovables".

    "En realidad estamos viviendo los estertores finales de una energía condenada a morir y que está tratando de buscar su sitio desesperadamente. No tiene cabida en el sistema eléctrico de la UE". Preguntado por el caso de Francia, un país que alberga decenas de reactores nucleares, Morales de Labra se muestra tajante: "Estaba en alerta roja la semana pasada, con riesgo de corte de suministro".

    Una factura alta de por sí

    España es un país donde el coste final de la electricidad de cara al consumidor es alto, de los más elevados de la UE. La ministra portavoz, María Jesús Montero, afirmó no obstante en rueda de prensa que la factura eléctrica "se ha reducido un 40% en los dos últimos años".

    Pero esto no sería exactamente así. "Lo que ha bajado es el término de energía en el mercado mayorista, que es muy diferente", puntualiza Morales de Labra. "En 2018 el MWh estaba por encima de los 50 euros en el mercado mayorista, unos 55. Ahí el Gobierno decidió eliminar durante seis meses uno de los impuestos que grava la financiación eléctrica con un 7% para tratar de contener el alza. Y en 2020 el MWh cerró por debajo de los 35. Son 20 euros, de ahí sale ese 40%".

    "Es un dato cierto y el menor de la última década. Pero en la factura hay muchísimas más cosas. Es decir, una bajada del 40% del término de energía no supone en absoluto una bajada del 40% del total de la factura, sino de algo menos del 11% en 2020. Es algo menos de un 20% de bajada en la factura doméstica en los últimos dos años".

    La factura de la luz en España es compleja y, aparte del consumo, incluye varios términos, como la potencia contratada o diversos impuestos. "El incremento de la factura, este 30% con respecto al año pasado, no puede hacer referencia a los costes fijos porque no han variado. Otra cuestión es que la factura ya de por sí figure entre las más altas de Europa, por lo que esos costes fijos son una parte importante de la que hay que hablar. Pero si hablamos en términos relativos, los costes fijos no se han tocado en los últimos 5-6 años, no tiene sentido hablar de ello".

    La cuestión del IVA

    Surgen voces que piden una rebaja del IVA en las facturas de la luz, aplicar un tramo inferior al actual 21%, teniendo en cuenta que los impuestos representan el 25% el total de la misma. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) o diversos partidos regionalistas del Grupo Mixto de la Cámara Baja así lo piden. Países como Reino Unido, Grecia o Italia ya los aplican. El vecino Portugal también, un 6% desde diciembre. La media europea es del 18%.

    El problema, según Morales de Labra, es que una medida así debe contar con el visto bueno de la Comisión Europea tras una larga negociación, no es algo que se pueda decidir de forma unilateral. "Y el caso de Portugal se está contando de una forma errónea: no ha bajado el IVA ahora, lleva varios años negociando con la Comisión Europea esta bajada, que entró en vigor en diciembre. No ha tenido nada que ver con esta escalada de precios y, además, se aplica en realidad un 13% ya que solo rige en una parte de la factura", concluye, recordando que el Gobierno tiene difícil privarse de la recaudación que le aporta este tipo de gravamen a la energía eléctrica. "Unos 10.000 millones de euros anuales".

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    María Jesús Montero, Unidas Podemos, Gobierno de España, precios, alza de precios, subida, subasta, ola de frío, temporal, energía eléctrica, energía renovable, energía nuclear, energía eólica, energía solar, energía, Mercado Eléctrico Mayorista, consumo
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