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    BILBAO, ESPAÑA (Sputnik) — Una vez disuelta la organización terrorista ETA en mayo de 2018, casi siete años después de que anunciara el cese definitivo de su actividad armada en octubre de 2011, la cuestión de la dispersión de los presos es uno de los temas pendientes más importantes de esta nueva etapa post-ETA.

    Actualmente hay 197 presos de la extinta banda en las cárceles españolas, según datos facilitados a Sputnik por Instituciones Penitenciarias, órgano dependiente del Ministerio del Interior español.

    En 1989, bajo la dirección en el Ministerio del Interior español del socialista Enrique Múgica, cuyo hermano sería asesinado posteriormente por la banda, el Gobierno español inició una política de dispersión de los presos por las cárceles españolas.

    A juicio del Gobierno, esta separación evitaría la formación de grandes núcleos de presos etarras en los centros penitenciarios y contribuiría a su reinserción.

    Es decir, la inexistencia de grandes concentraciones de etarras encarcelados impediría que los presos de la "línea dura" impusieran sus tesis a los más susceptibles de arrepentirse.

    Hace algo más de un mes, el actual ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska decía en el Senado sobre esta estrategia que "fue realmente una política antiterrorista y estaba dentro de los parámetros de la legalidad".

    A continuación aseguraba que "ETA está derrotada por el Estado de Derecho" y añadía que, bajo su mandato en Interior, lleva "dos años y medio realizando política penitenciaria seria, conforme al ordenamiento jurídico".

    110 acercamientos

    Esta "política seria" que describía Marlaska se traduce en 110 presos de la banda acercados a cárceles del País Vasco o zonas limítrofes desde que el magistrado vasco tomara posesión como ministro del Interior en junio de 2018, según datos oficiales.

    Sobre las consecuencias que la dispersión tiene para las familias de estos presos, trabaja el expolítico vasco Joseba Azkarraga, que fue consejero de Justicia en el Gobierno vasco entre 2001 y 2009.

    "Si en su momento esta política de alejamiento se hizo para evitar el fortalecimiento de la organización ETA, en estos momentos no tiene ningún sentido porque ETA ya ha desaparecido (...) son presos de una organización inexistente", explica a Sputnik Azkarraga, uno de los responsables de Sare, palabra vasca que significa red y que da nombre a la red de apoyo ciudadano a los presos.

    Este expolítico vasco explica que "desde el verano pasado sí que hay una serie de movimientos desde Instituciones Penitenciarias, (...) pero solo una minoría, un 13%, viene a cárceles vascas, con lo que la política de alejamiento se mantiene de una manera más atenuada", señala.

    Sare, junto con la asociación de familiares de presos de ETA Etxerat ("a casa", en euskera), denuncia frecuentemente las consecuencias que para los allegados de los presos tiene el alejamiento, como los accidentes de tráfico o la imposibilidad de realizar visitas con frecuencia semanal, como permitiría la ley, ya que en ocasiones las cárceles están a 1.000 kilómetros del lugar de residencia.

    Las víctimas

    La cuestión de ETA es aún delicada para la sociedad española. La organización terrorista vasca, de ideario separatista, mató a 859 personas en sus 51 años de historia desde principios de los 60, y uno de los colectivos más sensibles y que más activamente se manifiesta en esta etapa posterior a su desaparición es el de las asociaciones de víctimas de la banda.

    Desde la mayoritaria Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Carmen Ladrón de Guevara considera que "la política de dispersión debe mantenerse siempre pensando en su reinserción en la sociedad".

    Para esta abogada que se encarga además del Observatorio de Política Penitenciaria de la AVT, "la concentración de presos etarras en cárceles o la proximidad física al entramado de apoyo, no favorecen procesos de reflexión personal que lleven a desvincularse de la organización", explica en conversación con Sputnik.

    Pero como todo lo que rodea a este asunto, existen finos matices que aparecen constantemente.

    Las víctimas vascas

    Desde Covite, el colectivo que aglutina a las víctimas vascas, su presidenta, Consuelo Ordóñez confiesa que "a nosotros nos da igual dónde cumplan pena los presos, siempre nos ha dado igual. No tenemos espíritu vengativo", sostiene.

    Ordóñez explica a Sputnik que la actual política penitenciaria de acercamientos individualizados (tras el estudio caso a caso) del equipo de Grande-Marlaska "es muy inteligente para quitarles el victimismo y la propaganda que siempre utiliza la izquierda abertzale", dice en referencia al movimiento político independentista vasco.

    El grueso de la sociedad vasca, como queriendo olvidar, pasó página rápidamente a los dolorosos años de atentados terroristas, según manifiestan la mayoría de los estudios de opinión.

    Sin embargo ocasionalmente reaparecen cuestiones que despiertan viejas heridas y brechas sociales que, si bien aún no están totalmente olvidadas, sí que se ven ya como algo lejano para la mayoría.

    Uno de los más recientes asuntos de fricción es el de los homenajes públicos de bienvenida a los presos de ETA en sus pueblos, una vez han cumplido su condena y regresado a casa, los llamados ongi etorris (de la expresión vasca ongi etorri para dar la bienvenida).

    Sobre este punto, el representante de Sare, admite que podrían estudiarse fórmulas para que estos eventos se desarrollen en lugares privados ya que "hay que evitar cualquier acto de exaltación pública, si choca con el derecho de las víctimas al reconocimiento del daño causado".

    Las asociaciones de víctimas, por su parte, han venido planteando denuncias ante la Audiencia Nacional, hasta ahora sin éxito.

    Mientras tanto, la línea planteada por el Gobierno español indica que en este 2021 se seguirán analizando expedientes para el acercamiento individualizado de presos etarras a sus lugares de origen.

    Uno de los últimos capítulos de este doloroso episodio de la historia reciente española que camina, no exenta de polémica, hacia su final definitivo.

    Etiquetas:
    prisión, cárcel, presos, ETA, España
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