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    El asalto al Capitolio de EEUU (115)
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    Creyentes de teorías conspirativas forman un grupo heterogéneo que arenga contra el "nuevo orden mundial".

    La actividad no cesa. Vídeos, fotos y opiniones se suceden en el chat de QAnon Spain Dark to Light. Hay entrevistas a supuestos profesionales que niegan el coronavirus. Hay recopilaciones de imágenes donde lo que se creía ver no es tal. Hay enlaces a noticias que "no sacarán en los medios" sobre los efectos de la vacuna de COVID-19 o las previsiones de Bill Gates. Este grupo, con ramificaciones en otros como QAnons InstaFEED o StopConfinamientoEspaña, lleva la mañana del 7 de enero plagándose de mensajes sobre el asalto al Capitolio de Washington DC, en Estados Unidos.

    Unos niegan la actuación de colectivos como QAnon y culpan a Antifa, un movimiento de izquierdas. Otros mandan eslóganes de apoyo. "Donde va uno, vamos todos", sostienen como un mantra, traduciéndolo del Where we go one, we go all que aparece en las plataformas internacionales de similares características. En las conversaciones de España, donde suman hasta 5.900 miembros, hoy es un día movido. Los ecos de lo ocurrido en la capital estadounidense mantienen un ritmo incesable y se repite la misma instantánea: la de un chico ataviado con un gorro de piel y cuernos de búfalo.

    Este participante en las protestas se ha convertido en una presencia ubicua. Televisiones, periódicos o redes sociales comparten su rostro pintado con los colores de la bandera estadounidense y su torso tatuado. Ha dado el salto a la fama con los actos violentos del Capitolio, que han acabado con cuatro muertos, pero ya era un personaje conocido en ciertos círculos. El sujeto en cuestión es el actor Jake Angeli, vecino de Phoenix (Arizona) que se viste como un guerrero ancestral y se hace llamar Q-Shaman o Yellowstone Wolf para revelar una realidad que los entramados del poder ocultan.

    ​Suele portar una pancarta con la Q  de QAnon, la asociación cibernética que crece en España a través de foros o mediante los citados canales de Telegram, Youtube y Twitter. Angeli se considera un "enviado" de este "ejército de inteligencia" estadounidense que apareció en 2017. Según los seguidores, existe un complot de las élites para controlar a la ciudadanía. En este proyecto urdido desde arriba se cuelan a menudo los nombres de Bill Gates, fundador de Microsoft, o del magnate George Soros. Masones, Illuminati, gobiernos aliados… una red global de poderosos mueve los hilos para que sus compañías multinacionales o sus objetivos políticos se cumplan.

    Incluso aluden al 5G, esa nueva generación de tecnología que no solo hará más veloz la conexión sino que tendrá la capacidad de inocularnos órdenes en el cerebro o de producirnos serias dolencias por su potencia radioactiva. Pero en realidad, QAnon surgió como una denuncia de una presunta organización de pederastia orquestada desde familias célebres como los Clinton. Barack Obama o la cantante Lady Gaga estarían entre los participantes en el tráfico de personas y pedofilia que se desveló con el llamado Pizzagate.

    Lo conocido como Pizzagate fue un escándalo que relacionaba a John Podesta, jefe de campaña de Hilary Clinton, con una red de pederastia a raíz de códigos secretos en correos electrónicos. A partir de ese caso de 2016 —que el presidente Donald Trump refresca de vez en cuando, a pesar de haberse demostrado su inexistencia— un usuario de la plataforma 4chan empezó a publicar teorías sobre conspiraciones bajo la letra Q seguida por Anon, diminutivo de anónimo. Era octubre de 2017, con Trump ya ejerciendo como líder estadounidense y parte de un "gran despertar". El nuevo inquilino del Despacho Oval sería una pieza clave para desvelar la "verdad" y luchar contra confabulaciones judías o caníbales.

    ​Hasta 2020, el círculo de QAnon permanecía arrinconado en Estados Unidos. Pero con la pandemia de COVID-19, que ya supera el millón de muertos en todo el mundo, se ha extendido a otras latitudes. Desde Argentina a Alemania, este colectivo amante de los motivos esotéricos y los montajes audiovisuales se ha hecho fuerte mediante la negación del virus, la oposición a la mascarilla o la demonización de la vacuna. Aunque abundan los que se identifican con partidos de ultraderecha, el conjunto es heterogéneo: hay corrientes espirituales y quienes enfatizan una postura apolítica.

    Mezclan arengas contra Pfizer y demás laboratorios con consejos sanitarios narrados por médicos "de la verdad" o antídotos como la hidroxicloroquina, elemento usado para la malaria y cuyo remedio contra el coronavirus se puso en entredicho. Incluyen comentarios a favor de Trump con desmentidos sobre la ocupación de sus seguidores al Capitolio. "Hay todo un trasfondo que la mayoría no ve, pero Trump hila fino, muy fino, y veréis al Titán aplastar a estos gusanos asquerosos", escribe uno, mientras expone un supuesto comunicado de la CIA sobre lo que ha acaecido en el edificio de Washington.

    En uno de estos grupos, se suceden los vídeos sobre pinchazos "falsos" de la vacuna y sobre un genocidio propiciado por estas mismas dosis. Se enlazan artículos sobre efectos secundarios del tratamiento contra el coronavirus mientras se esgrimen tesis sobre cómo el Gobierno quiere aumentar los contagios en Navidad. También se habla del "virus chino", del "robo electoral" en los comicios de Estados Unidos o del protagonismo de Antifa y otros "infiltrados" en el Capitolio.

    ​Con los hashtag #QAnon España, #DigitalSoldier #QAnons o #Thegreatawakening (El Gran Despertar) y fotos de Trump en sus páginas, las publicaciones analizan símbolos relacionados supuestamente con logias secretas o amenazan a los dirigentes del país. "Pedro Sánchez, pasarás a la historia como un genocida. Nadie se acordará de tus mentiras y usurpación de libertades. Tirano es una palabra que describe bien tu presente. Soros y las sombras a su espalda no te protegerán. Somos PATRIOTAS", alega uno de ellos.

    Bajo el apodo Susanita tiene un ratón, una usuaria responde a Sputnik que toda la información se comparte desde vídeos de Estados Unidos y que no puede dar más información. No quiere decir desde cuándo pertenece al chat, pero sus actuaciones se retrasan a meses atrás. En ellas se mezclan testimonios anónimos con titulares sobre las fortunas de algunas personalidades célebres. En cuanto uno se presenta como periodista, queda bloqueado. Para conocer QAnon, Susanita tiene un ratón recomienda ver el documental La caída del cabal. En él, de tres horas, se transita desde el atentado de 11 de septiembre de 2011 o los lazos de Bill Gates con la empresa Monsanto.

    De los asuntos que desfilan por este largometraje, la mayoría ha sido corroborada a lo largo de los años. El Pizzagate no encontró un sustento real. La pandemia sigue avanzando. Los resultados de las elecciones en Estados Unidos se han comprobado y se han filtrado llamadas de Donald Trump sugiriendo alterar los conteos del Senado. En España, Vox replica esa táctica de aportar informaciones engañosas. Populares son sus acusaciones de violencia a los menas (menores no acompañados), las de casas invadidas por okupas o las denuncias falsas en casos de violencia de género sin aportar cifras.

    ​Rafael Rubio, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad Complutense de Madrid y asesor político, achacaba en la web de RTVE el éxito de estos grupos a "la endogamia de las redes sociales, sus burbujas y la visión parcial de la realidad que eso provoca": "Como en una película de los hermanos Coen, la sucesión de pequeños hechos posibles (considerados aisladamente) terminan en una visión de conjunto totalmente descabellada. Y aunque desde fuera resulta increíble que alguien pueda llegar a creer y tomar decisiones en función de la misma, responde a una 'lógica' interna".

    "El 'conspiracionismo' entronca perfectamente con los miedos y ansiedades típicos de la derecha extrema en torno a la globalización, el multiculturalismo y los encubrimientos gubernamentales, que confluyen en la creencia de que se trata de imponer un nuevo orden mundial. Es por eso que son los grupos más de extrema derecha (aunque no sólo) quienes más lo difunden", razonaba en ese mismo artículo Xavier Peytibi, consultor de comunicación política en Ideograma y autor, junto a Sergio Pérez-Diáñez, del libro Cómo comunica la alt-right. De la rana Pepe al virus chino.

    Bulos que se propagan con facilidad y que han comenzado a ser desmentidos o controlados en estas plataformas por su peligro social. Aunque los cauces son múltiples y juegan a su favor la parcialidad y el hartazgo. "Yo no dedico mi tiempo para que me creáis, sólo intento traeros información para que vosotros mismos hagáis vuestra propia investigación, y entre todos saquemos conclusiones. ¡De eso se trata la democracia real!", advertía Patriot Q en Twitter después de recomendar no seguir a "los medios de comunicación de masas".

    ​"Mis deseos para 2021: Trump sea reelegido. Se encarcele a la élite mundialista de todos los países. Se instaure la Ley Nesara. Salga a la luz la verdad del virus chino. Se conozca los efectos curativos de la hidroxicloroquina, el dióxido de cloro y la luz ultravioleta", pide Virus Chino Q, otro usuario que se define con estas afirmaciones: "La élite me creó para acabar con Trump. El PCCh y OMS me hicieron pandemia. A los 70 días morí, mutando a pLandemia. Me voy el 4 de noviembre, tras vencer Trump".

    Tema:
    El asalto al Capitolio de EEUU (115)
    Etiquetas:
    redes sociales, Donald Trump, protestas, agrupación, conspiración, bulo, España, Estados Unidos, Washington, Capitolio de los Estados Unidos
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