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    Repasamos el 2020, el año que lo cambió todo (87)
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    2020 será el año del coronavirus. España ha sido uno de los países más afectados. La pandemia ha golpeado al sistema sanitario y al modelo económico del país. Una historia de 12 meses negros que espera encontrar algo de luz en 2021.

    Adiós a 2020. En escasas horas, España se despedirá de un año inolvidable. Más bien, raro y complicado. 12 meses marcados apor una palabra: coronavirus. Cinco sílabas que han cambiado nuestra manera de entender el mundo y la vida.

    Un vocablo que comenzó a sonar hace aproximadamente 366 días. A principios de año, cuando el mundo celebraba la entrada de 2020, se comienzan a reportar los primeros casos de una "extraña enfermedad" que provoca fiebre alta y dificultades graves para respirar. Sucede en Wuhan, al otro lado del planeta. La lejanía hace que la preocupación sea mínima. Sin embargo, los contagios no paran de crecer en China. El 11 de enero se bautiza como coronavirus de Wuhan.

    Las noticias se multiplican. Se dice que pudo salir de un mercado de animales de la urbe asiática. Se habla de una sopa de murciélago. La construcción de un hospital en 10 días en Wuhan se viraliza. La alerta en China es máxima y la Organización Mundial de la Salud (OMS) declara el 30 de enero la emergencia sanitaria mundial. Días antes se detectaban los primeros casos en Europa. El 31 de enero, el coronavirus aterriza en España, en la isla de la Gomera, latente en un turista alemán. Se registró como el primer infectado en el país. Más adelante se sabría que el virus llevaba tiempo circulando entre nosotros.

    Poco a poco, la preocupación va en ascenso. Los afectados por el virus van apareciendo en distintos puntos del territorio nacional. Barcelona se despide del Mobile World Congress tras las bajas de numerosas empresas. La situación comienza a ser alarmante en el norte de Italia, donde se decide aislar a la población. Precisamente, una mujer italiana en Cataluña sería el primer caso en la Península Ibérica, detectado el 25 de febrero. Días después, periodistas e hinchas asistentes al partido Atalanta-Valencia, disputado en Milán, contraerían la enfermedad.

    Entonces, llegó marzo. En España se debate sobre la celebración de la marcha del 8-M. Pero también de los partidos de LaLiga, entre otros eventos masivos. La primera semana del mes solo había 600 casos. Pero, las cifras se disparan. Se cierran colegios y universidades, se recomienda el teletrabajo y los encuentros deportivos se realizan a puerta cerrada. Los hospitales comienzan a saturarse y el material comienza a escasear. El 11 de marzo, la OMS declara el estado de pandemia mundial. El coronavirus ya no es solo un problema de Wuhan. Ha tocado tierra en todos los continentes. Dos días después, el Gobierno decreta el estado de alarma y el mando único. Quedarse en casa se convierte en una obligación.

    Las calles en España se vacían. Los negocios están cerrados y solo se puede salir por urgencia justificada, a la compra o a la farmacia. Mientras, las UCI se llenan. Lo que se comparó con una gripe, resulta ser más letal. Los casos y las muertes se cuentan por cientos. Los centros sanitarios del país se ven golpeados por una enfermedad llamada COVID-19, provocada por el virus SARS-CoV-2. Una pequeña explicación que conocerá toda la ciudadanía. Un mal al que los trabajadores de la sanidad se enfrentan a veces envueltos en bolsas de basura y con gafas de buceo. Asisten a miles de personas. Ven morir a otros tantos, algo que no pueden hacer los familiares de las víctimas. Los sanitarios son los héroes del país y cada día a las ocho de la tarde se sale a las ventanas a dedicarles un sonoro aplauso.

    Trabajadores sanitarios de Barcelona-España
    © AP Photo / Emilio Morenatti
    Trabajadores sanitarios Barcelona-España

    Las semanas pasan y las cifras siguen siendo alarmantes. Ifema, donde antaño se celebraban ferias en Madrid, se convierte en un hospital. Su objetivo es aliviar la presión padecida por el sistema sanitario. No obstante, los centros médicos comparten foco con las residencias. Allí, la pandemia hace estragos. Centenares de ancianos fallecen en soledad. También en la capital española, otro edificio sufre una reconversión. El Palacio de Hielo se transforma en una morgue, ya que las funerarias están desbordadas.

    Médicos salvan la vida de un paciente con COVID-19
    © REUTERS / Flavio Lo Scalzo
    El coronavirus es el día a día. Copa la información nacional e internacional. La población sigue atenta los datos ofrecidos por el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón. Él será uno de los protagonistas de la pandemia, junto al ministro de Sanidad, Salvador Illa.

    Pero, no solo preocupan los datos sanitarios. La economía se contrae y el número de parados aumenta. La palabra ERTE se hace común, mientras centenares de negocios se van a pique. Las fábricas se detienen o quedan bajo mínimos. El turismo se frena. Y es que no se puede viajar. Precisamente, el golpe a este sector hace que España sea el país europeo más afectado por la crisis provocada por la pandemia. Se traduce en los índices macroeconómicos, como el PIB. También en los hogares. Las colas para ir a buscar alimentos a centros sociales serpentean inacabables por las calles del país.

    Paciente con coronavirus en el hospital Ramon y Cajal de Madrid (España)
    © AP Photo / Manu Fernandez
    Paciente con coronavirus en el hospital Ramon y Cajal de Madrid (España)

    Mejoría y nuevas olas

    Tras meses de lucha, en mayo, las cifras comienzan a mejorar. No obstante, la situación política empeora. Aprobar las prórrogas del estado de alarma se complica y el consenso se rompe en el Congreso de los Diputados. División que se observa en la ciudadanía. Los aplausos a los sanitarios se combinan con caceroladas contra el ejecutivo de Pedro Sánchez a las nueve de la noche.

    La curva se va aplanando y el Gobierno orquesta un plan de desescalada para recuperar un mínimo de normalidad. La población puede salir a pasear. Eso sí, con mascarilla, obligatoria desde el 21 de mayo. Las concesiones van aumentando a medida que la incidencia se reduce. Mediante un método de evaluación, las provincias van avanzando hacia la deseada reapertura. Paso por paso, restaurantes, bares, teatros, cines o parques vuelven a abrir sus puertas. El verano devuelve las esperanzas a la ciudadanía, a pesar del uso de tapabocas o el respeto de la distancia de seguridad. El 21 de junio finaliza el estado de alarma.

    Los meses de encierro dan lugar a una relajación de las medidas y de las precauciones. Las playas y las terrazas están completas. Los aviones vuelven a cargar pasajeros. Las reuniones y fiestas son la tónica de julio y agosto. Algunas, con escupitajo incluido. Parece que el coronavirus ha desaparecido.

    Una playa en España
    © AP Photo / Emilio Morenatti
    Una playa en España

    Sin embargo, la realidad es otra. Los casos vuelven a subir. Los países del entorno recomiendan no viajar a España. Los expertos comienzan a avisar de la cercanía de una segunda ola. Temen al descenso de las temperaturas y a la gripe. Los sanitarios se aterran. No saben si serán capaces de aguantar otro envite del coronavirus. Están cansados, los que mejor han pasado la pandemia. Miles se han dejado en hospitales y residencias algo más que la energía.

    En septiembre, los colegios abren, no sin dudas. Incertidumbre también en la gestión de la pandemia. Cada comunidad autónoma toma sus decisiones para combatir a la enfermedad. En la Comunidad de Madrid, Gobierno y Ejecutivo autonómico chocarán durante días. Al final, Moncloa tendrá que decretar el estado de alarma en nueve municipios madrileños para cerrarlos ante el pujante incremento de positivos. La presidenta de la región, Isabel Díaz Ayuso, será otra de las protagonistas de la era del coronavirus. Ya sea por sus discusiones con las administraciones centrales o por el levantamiento de un nuevo hospital. El "Wuhan español" lo llamaron.

    A lo largo de octubre, el aumento del número de contagios no frena. El 25 de ese mes, el Gobierno declara el segundo estado de alarma de carácter nacional hasta mayo de 2021. El toque de queda llega. Eso sí, cada comunidad autónoma pone el límite que considere necesario. En algunos lugares, la hostelería volvería a cerrar sus puertas.

    Coronavirus en España
    © REUTERS / Vincent West
    Coronavirus en España

    La segunda ola barrería España de nuevo. Miles de contagios diarios. Hospitales repletos. Sin embargo, el número de muertos sería algo menor. Alarmante, pero más bajo. No se llegaría a los 950 fallecidos por coronavirus del 2 de abril. Un panorama que se entremezcla con la Navidad. Las fiestas serán causantes de una probable tercera ola. En parte, por los desplazamientos y las reuniones familiares. Y eso que el número de comensales es limitado. Las mesas lucen atípicas este 2020.

    Sin embargo, hay un hueco para la esperanza. El 27 de diciembre, España comenzó a vacunar a su población. La elegida fue la creada por Pfiezer y BioNTech. La campaña arrancó en las residencias, los lugares más castigados por la pandemia. Araceli, primera española en recibir la vacuna, ya ha pasado a la historia. En los próximos tres meses, España recibirá un total de 4.591.275 dosis para inmunizar a la ciudadanía.

    Comienza la vacunación anti-COVID en España
    © Foto : Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa
    Comienza la vacunación anti-COVID en España

    2020 se acaba. Un año fatídico a la par que histórico. Todo por un pequeño agente infeccioso. El causante de más de 50.000 muertes solo en España. Por desgracia, su andadura ha definido este final de década. Esperemos que su camino se detenga en 2021.

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    Repasamos el 2020, el año que lo cambió todo (87)
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