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    Concha Diéguez recupera los restos de su padre, fusilado en la contienda, 84 años después. La imagen ha suscitado mensajes de apoyo institucional y ciudadano.

    El camino no ha sido fácil. Ha tardado 84 años. Casi cuatro décadas de dictadura y otras tantas de democracia. Pero lo ha conseguido. Concha Diéguez pudo eL 20 de diciembre dar sepultura a Claudio Doroteo Diéguez Loza, su padre. Fusilado el 13 de septiembre de 1936, al inicio de la Guerra Civil, los restos de su progenitor se hallaban desde entonces en la Sima de Otsoportillo, en Navarra. Al recuperarlos y proceder al entierro, esta nonagenaria se ha agarrado al ataúd llorando. La despedida, junto a otros 16 familiares, ha sido conmovedora.

    "Nos dicen que hay que olvidar, pero no se puede olvidar porque si no parece que te han matado también a ti", ha relatado Concha Diéguez en un reportaje de la televisión autonómica EITB. En él se ha grabado el acto de recuperación de los huesos, proporcionados por el Instituto de la Memoria Navarro. La ceremonia, con cargos institucionales y familiares, ha resaltado por la emoción: la reacción de Concha ha "helado el corazón" a mucha gente, según los comentarios en redes sociales.

    Muchos usuarios han mostrado las imágenes para impulsar la memoria histórica que repare el dolor de los familiares. El caso de Concha es un reflejo del olvido hacia una parte de la ciudadanía española. Su padre, Claudio Doroteo, ha permanecido en una fosa común desde aquella noche de 1936. Sin honores ni placas. Este vecino de Alsasua permaneció oculto en la Sima de Orsoportillo hasta que se iniciaron las excavaciones en 2016.

    ​Sus restos pudieron ser identificados gracias a una muestra de su hija, depositada en un banco de ADN público del Gobierno de Navarra, comunidad autónoma del noreste español. Una hipótesis nueva, que no se había contemplado, ya que todos los testimonios apuntaban a que podía estar enterrado debajo de una carretera que pasaba por el municipio. “Como la inmensa mayoría de víctimas de la represión franquista en Navarra, fue asesinado únicamente por sus ideas políticas y su actividad sindical”, remató la consejera de Relaciones Ciudadanas, Ana Ollo, que arropó a los familiares con otros mandatarios y miembros de asociaciones por la memoria.

    "El Gobierno", dijo Ollo, "quiere ratificar nuevamente su compromiso con las políticas públicas de memoria, exhumaciones e identificaciones, un trabajo en el que continuaremos sin descanso".

    Concha ha trabajado activamente en la búsqueda después de perder a su padre con seis años. Claudio Diéguez nació el 30 de octubre de 1900 en San Asensio (La Rioja) y residía en Etxarri-Aranatz, con su esposa y cuatro hijos. Era empleado del ferrocarril como fogonero y estaba vinculado a la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT). El 13 de septiembre de 1936, cuando estaba trabajando en Miranda de Ebro, fue detenido y enviado a Alsasua. Esa misma noche, según se le informó a la familia, fue asesinado en el paraje de Sorozarreta y enterrado allí más tarde.

    "Aquel día estaba trabajando en Miranda, desde donde le mandaron traer para matarlo", recordaba Concha. Le acusaban de pegar carteles en 1931 en contra de las matanzas en Asturias, así como de hacer campaña a favor del voto de la mujer en las elecciones. Según relata su hija, Claudio Doroteo acababa de llegar a Alsasua y se encontraba en un parque sentado en un banco. Lo cogieron y se lo llevaron al ayuntamiento para comprobar documentación; al estar todo en regla le iban a soltar, cuando unos requetés (paramilitares) lo impidieron con acusaciones y le trasladaron a la cárcel de Alsasua el 13 de septiembre de 1936.

    Esa misma noche se le llevaron con otros tres hombres en un camión. Como no quiso bajarse, le dispararon allí mismo. Enterrado malherido en una fosa en Sozarreta, según testigos, varios perros desenterraron los cuerpos y hubo que volverlos a enterrar.  Años más tarde, al ampliarse la carretera, los obreros encontraron restos humanos. Los depositaron a la misma altura que se los habían encontrado y echaron grava y asfalto encima. Sin embargo, tal hipótesis se desmiente en el momento en que los restos de Claudio Doroteo han sido identificados entre los restos de las víctimas arrojadas a la sima de Otsoportillo en Urbasa.

    "Vuestra alegría por recuperar a Claudio es compartida por muchas personas, especialmente por aquellas familias que cada vez que ven recuperar y entregar a su familia a un desaparecido sienten que están acompañando a uno de los suyos", concluyó la consejera Ollo.

    A estas palabras se le unieron las de quienes mostraban su apoyo en redes, aludiendo a la Transición democrática y al bálsamo de la memoria. "Nunca he perdido la esperanza", concedía Concha en el entierro.

    Etiquetas:
    huesos humanos, restos, Navarra, España, Ley de Memoria Histórica, memoria, dictadura, franquismo, Guerra Civil española
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