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    MADRID (Sputnik) — Durante los meses de confinamiento el consumo de cultura online se disparó para hacer más llevadero el encierro domiciliario mientras que teatros, salas de conciertos y librerías se veían obligadas a cerrar, todo ello coincidiendo con un pico del uso de plataformas de comercio electrónico como Amazon.

    Para evitar que el fantasma de un nuevo encierro colectivo termine de hundir a los pequeños comercios, una campaña puesta en marcha por libreros independientes pide al Gobierno de España que su actividad sea considerada como un servicio "esencial", lo que les permitiría seguir operando si es necesario volver a extremar las restricciones contra el coronavirus.

    Hasta la fecha la iniciativa recabó en la plataforma Change.org más de 75.000 firmas de apoyo que este miércoles 16 fueron presentadas ante el Ministerio de Cultura.

    "En estos tiempos que nos ha tocado vivir, los libros están siendo para millones de personas un auténtico salvavidas en el que buscar consuelo, evasión, esperanza, entendimiento y libertad. Y si hay un nuevo confinamiento o nuevas restricciones de horarios, es posible que muchas librerías no sobrevivamos", explica Rafael Soto, librero de Madrid e impulsor de la campaña.

    A nivel jurídico, la declaración de las librerías como un "servicio esencial" no cambiaría su situación, ya que si hay un nuevo confinamiento es el Gobierno quien decide en última instancia qué medidas se adoptan y cuáles son los sectores afectados.

    No obstante, la campaña de los libreros sirve para poner el debate sobre la mesa y recordar que, llegado el momento, si hay voluntad política, se pueden adoptar medidas para proteger al sector, siguiendo el ejemplo de países como Bélgica o México.

    De esta manera se podrían evitar escenarios como el de Francia, donde parte de los libreros se negó a acatar el confinamiento mientras la competencia —es decir, Amazon— seguía operando.

    Ante esta situación, la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, hizo un llamamiento a los ciudadanos a dejar de comprar en esta plataforma, lo que unos días después fue replicado por la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

    "Nada de comprar en Amazon ni en grandes plataformas que no solo no tributan, sino que no tienen ningún valor añadido en nuestra ciudad", dijo la regidora de Barcelona.

    Amazon contra todos

    "¿En el caso de que haya un confinamiento estricto como el de marzo, por qué una plataforma como Amazon puede vender libros y yo no? Es una situación bastante injusta y el fondo de la petición es buscar soluciones a esto", explica Rafael Soto en una conversación con Sputnik.

    A su modo de ver, si es necesario decretar un nuevo confinamiento en España —algo que no se puede descartar viendo la evolución de la pandemia en otros países europeos— se pueden adoptar alternativas al cierre total de las librerías sin incurrir en riesgos sanitarios.

    Por ejemplo, propone escenarios de vuelta a las condiciones de desescalada del primer confinamiento, que permitían abrir comercios con importantes restricciones de aforo y, en algunos casos, solo con cita previa o para recoger pedidos hechos desde el domicilio.

    Tras presentar las 75.000 firmas de apoyo a su petición ante el Ministerio de Cultura, Rafael Soto y otros cuatro libreros independientes fueron recibidos por la directora general del Libro, María José Gálvez.

    Aunque el encuentro se cerró sin un acuerdo concreto para proteger a los libreros si la situación epidemiológica empeora, ambas partes mostraron sintonía para negociar las condiciones de trabajo ante un hipotético nuevo confinamiento.

    Pérdidas del 22%

    La experiencia demuestra que, de producirse un nuevo cierre total, el sector sufrirá un golpe para el que los pequeños propietarios no están preparados.

    Según datos de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Librerías (CEGAL) las ventas se redujeron un 22,55% en los tres primeros trimestres de 2020 por la incidencia de la crisis sanitaria.

    Mientras que en el mismo período de 2018 y 2019 las ventas en librerías alcanzaron una facturación de 285 y 299 millones de euros respectivamente, en 2020 esa cantidad se redujo a 232 millones de euros tras el azote del coronavirus.

    Para tratar de revertir la situación, desde CEGAL impulsaron a principios de noviembre una iniciativa para aunar en una sola página web (todostuslibros.com) los servicios de venta online de hasta 265 librerías en un intento de poder competir con Amazon.

    En poco más de un mes de funcionamiento la plataforma alcanzó los 107.000 usuarios registrados y gestionó un total de 6.697 compras, cifras todavía humildes que, sin embargo, permiten el aterrizaje de un sector tradicional en el mundo digital.

    En cualquier caso, desde el sector saben que la supervivencia de las librerías ante los grandes gigantes tecnológicos no pasa solo por competir en el ámbito digital o conseguir protección institucional en caso de nuevos confinamientos, sino por convencer a los lectores para no dejar de lado la tienda física.

    "Una librería no es una simple tienda. Nosotros hacemos una labor de dinamización cultural y creamos comunidad", explica Rafael Soto, recordando que, cuando la pandemia no lo impide, las charlas, talleres o actividades definen el día a día de sector tanto o más que la mera venta de ejemplares.

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