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    El mejor amigo del hombre no podía ponerse de lado ante la mayor crisis reciente que vive la humanidad. Dos perros traen esperanza desde Andalucía. Angus y Dolce hasta ahora detectaban explosivos en aeropuertos, ahora detectarán el COVID y ofrecen un porcentaje de efectividad similar a un PCR.

    La investigación ofrece resultados sobradamente esperanzadores. Los perros están siendo entrenados para oler la presencia del COVID en personas que, incluso, podrían ser asintomáticas.

    "Hasta el momento ofrecen una efectividad casi total, trabajamos con un margen de error del 2%", explica Javier Hueso, uno de los responsables del proyecto.

    Este estudio piloto está en marcha desde fines de septiembre. El insólito proyecto en torno a los dos perros reúne a una empresa de seguridad, OPCOM, una empresa ligada a la Universidad de Granada, Docrim (División Operativa de Criminalística) y el Hospital Universitario Torrecárdenas, de Almería.

    "Sabíamos de estudios en Francia que investigaban la capacidad olfativa canina con el COVID, así que contactamos y nos pusimos en marcha", detalla Carlos Aránguez, director de Docrim y profesor de Derecho Penal.

    Ya existen experiencias que demuestran la capacidad de los perros para detectar diabetes, cáncer o malaria, "así que nos propusimos trabajar con los biomarcadores del COVID", explica Francisco López, otro de los encargados de materializar el proyecto junto a Hueso en OPCOM. El COVID se hace patente en el sudor de las personas positivas, los perros están siendo entrenados con cientos de muestras de este olor.

    La iniciativa precisaba del apoyo académico de la Universidad de Granada y el aval médico: "Sin la colaboración del equipo del Hospital Torrecárdenas esto habría sido inviable y en plena pandemia han participado", agradece el profesor Aránguez.

    Todo es un juego en el que solo podemos ganar

    Angus y Dolce abren un horizonte de posibilidades inesperado. "Para los perros no supone ningún esfuerzo, una vez entrenados es solo un juego", afirma Hueso. Según el equipo, un perro puede llegar a realizar una criba de 250 personas en tan solo una hora. "No hay ningún medio que nos ofrezca este alcance y esta precisión", asegura Aránguez.      

    Los perros son capaces de detectar, por el momento con errores insignificantes, muestras de COVID en pacientes de diferente sexo, edad, con distintas enfermedades crónicas o bajo medicación. De hecho, el equipo está convencido de que el único error puede ser que el animal señale a una persona como portadora de COVID cuando no lo tiene, "pero no va a dejar pasar a un positivo", afirma López.

    Estudios previos de Francia que mostraban un acierto en la detección del 95% espolearon a este equipo andaluz. Pero la carrera por integrar a los perros como dique de contención está en marcha. En aeropuertos de EAU o Finlandia, por ejemplo, ya hay perros que olfatean en busca de rastros de COVID.

    ​Angus y Dolce ya han superado la fase más exigente del aprendizaje, validado por el equipo médico del Servicios de Neumología, Medicina Interna y Cuidados Intensivos del hospital Torrecárdenas. El próximo día 21 de diciembre se oficializarán los resultados en la Universidad de Granada.

    "En un país tan dependiente del turismo tenemos que asegurar puertos y aeropuertos", reflexiona Francisco López, pero además, en una sola hora un solo perro "podría hacer una criba efectiva en una residencia de ancianos" revelan los adiestradores.

    Ante los aplastantes buenos resultados, uno casi se pregunta por qué no llegaron estos animales antes al rescate.            

    Una máquina insuperable, el radar canino

    El secreto de este hallazgo es cuestión de hocico. Los perros cuentan con hasta 300 millones de receptores olfativos, en comparación con los 6 millones que podemos tener los humanos. Además, necesita menos de 100 moléculas para identificar el virus por los 18 millones que precisan los equipos más sofisticados e inhalan 300 veces por minutos. "Ningún analizador químico se acerca siquiera a las posibilidades que nos dan los canes", asevera el criminalista Carlos Aránguez.

    • Adiestradores y equipo médico examinan a Angus
      Adiestradores y equipo médico examinan a Angus
      © Foto : Cortesía de OPCOM
    • Dolce con el equipo médico en Almería
      Dolce con el equipo médico en Almería
      © Foto : Cortesía de OPCOM
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    © Foto : Cortesía de OPCOM
    Adiestradores y equipo médico examinan a Angus

    En criminalística cualquier aliado es bueno y los perros son el mejor ejemplo, se usan para la detección de explosivos, drogas, sustancias químicas, personas desaparecidas, etc.

    "Me sigue sorprendiendo el escepticismo de la gente, confiamos en perros para salvar vidas en un terremoto, o para detectar explosivos en un avión y claro que nos ayudarán ahora", reflexiona.

    El profesor cree que es solo cuestión de tiempo que los perros contengan la propagación del virus en aeropuertos, puertos, residencias o incluso cines.

    © Sputnik . Cortesía de Opcom
    La insólita historia de Angus y Dolce: los dos perros andaluces que detectan el Covid

    Estamos ante un proceso de detección que, en comparación a los PCRs o antígenos y cribados, es más barato, rápido y menos intrusivo. Incluso para determinadas personas, el perro puede aportar un apoyo emocional.

    "Por eso estamos creando el protocolo de adiestramiento que certifique a un perro como equiparable al 95% de acierto que ofrecen ahora los test", cuenta el profesor.

    El trabajo consiste en crear un sistema de aprendizaje rápido que, en meses, permita asegurar que los perros detectan el COVID. Formar a formadores de canes y crear un dique de contención.

    Todos los perros tienen la capacidad olfativa para percibir la alteración del olor que provoca el COVID. "Es importante la raza, pero sobre todo el carácter del perro, que sea juguetón, que quiera aprender", explica López. OPCOM trabaja con 25 perros, ahora otros 4 están siendo entrenados para el COVID.

    España debería ir familiarizándose con estos nombres, Angus y Dolce, los protagonistas de esta historia que son ya héroes de supervivencia. Ambos estaban a punto de ser sacrificados en la perrera. Ambos tienen mucho que agradecer a la política de segundas oportunidades de sus adiestradores, que vieron en sus miradas curiosidad y ganas de aprender. Les deben la vida y lo agradecen de la mejor manera posible, salvando la nuestra.

    Etiquetas:
    Andalucía, España, coronavirus, perros, animales
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