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    Un polígono del Ejército del Aire situado en las Bardenas Reales, una reserva de la biosfera al noreste de España, sigue en activo desde 1951 a pesar de las quejas de grupos políticos y vecinales.

    Ha sido el mar Dothraki en Juego de Tronos, el planeta inventado de Asturiax en Acción Mutante o un rincón de Turquía para James Bond. La ficción ha usado las Bardenas Reales como escenario de persecuciones y batallas en producciones nacionales o extranjeras. Pero también hay disparos reales: en pleno Parque Nacional se encuentra un polígono de tiro del Ministerio de Defensa español.

    En 2021 cumple 70 años desde que se instaló como terreno de pruebas. Su existencia en este paraje de 42.500 hectáreas, declarado hace dos décadas Reserva de la Biosfera por la Unesco, no está libre de polémica: grupos ecologistas y plataformas ciudadanas protestan por la existencia de un campo de maniobras explosivas en medio de semejante patrimonio. En estos días se ha anunciado las que serán probablemente las últimas prácticas del mes, entre el 14 y el 18.

    Operaciones con proyectiles reales que no se acompañan de ninguna explicación más. Y que suscitan las protestas de la gente: algunos vecinos hablan del ruido de las detonaciones o de la posibilidad de encontrar metralla y otros objetos en el suelo del parque. En la zona, el polígono de tiro es de sobra conocido, pero su actividad es opaca: apenas se sabe qué se hace dentro. Se han publicado diferentes noticias que señalan preparaciones de la OTAN o que aseguran que es el campo de tiro aéreo más grande de Europa, con 2.200 hectáreas. También se detallan en la web algunos modelos utilizados por el ejército.

    ​Sin embargo, lo que se ve de dentro es por algún vídeo o lo que se intuye cuando la Guardia Civil o el propio ejército custodian la entrada. Una entrada que se bordea para llegar a la oficina del parque nacional, donde se puede recorrer un circuito entre estas formaciones rocosas modeladas por cursos fluviales. Lo pueblan especies invertebradas como los escorpiones amarillos o mamíferos como los 10 tipos de especies de murciélagos. También hay aves y una vegetación de carácter estepario combinado con zonas de pinares.

    Todo, repartido entre la potestad de 19 pueblos, dos valles y un monasterio. Son las llamadas "entidades congozantes", que votan cada 10 años la permanencia del polígono de tiro. "Se celebra el 70 aniversario en 2021 y cada 10 años se vota por su continuidad", comenta José María Agramonte, presidente de la Comunidad de Bardenas Reales, a Sputnik. Desde su inauguración, el 9 de junio de 1951, el campo de tiro nunca ha cerrado. En 2014 fue declarado Zona de Interés para la Defensa y se ha oído recientemente —sin ratificar y sin declaraciones oficiales al respecto— que el Gobierno se ha comprometido a clausurarlo. Por el parque, según el director, pasan unas 200.000 personas anuales. En 2018, la taquilla contabilizó unos 77.000.

    ​Desde 1978 ha ido renovando su contrato y cada 10 años (toca de nuevo en 2028) se firma una extensión. "Casi siempre es por unanimidad", concede Agramonte, "y las cláusulas son muy escrupulosas". Según quien suma cuatro años al cargo de presidente de la Comunidad, hay quejas sobre el lugar, pero la mayoría de los congozantes nunca se opone. "Cada uno puede opinar y yo estoy a disposición de lo que decidan todos", se excusa, confirmando que, como se publicó en varios medios, desde 2019 reciben unos 14 millones de euros al año del ministerio. Una cantidad que repartida puede suponer un porcentaje notable en el presupuesto de cada dueño.

    "Nos suelen decir que cómo somos pacifistas y apoyamos eso", ríe el padre Daniel Gutiérrez. Líder del Monasterio de La Oliva y residente desde hace más de medio siglo, el religioso cuenta con humor lo que supone el campo de tiro: "Hay días que los aviones pasan muy bajo y no se oye al coro".

    Justo eso, el ruido, es una de las críticas hacia esta base militar. Luis Tirado, delegado en Aragón de la Sociedad Ornitológica Española (SEO-Birdlife), acusa a la zona de tiro de alterar el medioambiente. "Hay dos tipos de impacto en este caso. El más directo es el que se produce en la propia área cercada. Se forma un tapón al ecosistema que la rodea e impide la vida natural. Y ampliando la escala se ve que está en el corazón de las Bardenas y en la zona llana, donde más vida hay. Por lo tanto afecta donde más vegetación hay y donde se produce lo conocido como efecto sumidero: que todo iría allí", advierte. Sisones, avutardas, gangas u ortegas: las aves que destacan en el lugar sufren esa presión.

    “Al margen de estas cuestiones sobre biodiversidad, cualquiera desea que este sitio esté lejos de un enclave como las Bardenas Reales”, añade Tirado, que también indica una dejación de funciones gubernamental. “Habría que hacerse una evaluación continuada del impacto”, insiste.

    Milagros Rubio cree lo mismo que el biólogo. La oposición al campo de tiro sobrepasa lo ambiental. Aparte del cuidado por el entorno, esta mujer de 68 años enarbola la causa antimilitarista y se opone a las labores guerreras de la zona. Desde 1986 pertenece a la Asamblea Antipolígono. Este colectivo empezó a marchar desde la entrada del parque a la de la base anualmente. Abogan por el fin de las maniobras y arguyen que las rodea un "oscurantismo". "No solo no informan sobre los materiales que usan y los riesgos que conllevan para las poblaciones vecinas, sino que informan mal", responde Rubio.

    "Suponemos que lo hacen intencionadamente, para esconder algo", reflexiona la activista, que describe cómo cuelgan el aviso de que se cortan los caminos "por motivo de actividad aérea" y no dicen nada más. "Algo que es totalmente falso ya que la actividad aérea en sí misma no motiva un cierre de caminos, sino los bombardeos", indica quien incluye entre sus quejas la "cantidad de dinero y de recursos públicos enterrados tan necesarios para reforzar parcelas como la sanidad pública y otros servicios".

    Rubio alega que es un rincón donde se preparan para la guerra, con lo que implica una contienda: destrucción, muerte y desplazamiento de millones de personas. Pone como muestra lo que le llega habitualmente al móvil. "De vez en cuando me mandan fotos de casquillos o de armas. No sé bien qué son porque no entiendo de eso", señala, mostrando la imagen de un proyectil rojo oxidado sobre la arena de la estepa.

    "Cuando era pequeña sonaban varios pepinazos al día. Un ruido del copón. Temblaban las ventanas", coincide Leyre Pejenaute, vecina de Tudela. "Nos llevaban de excursión por las Bardenas y nos dedicábamos a buscar bombas”, añade, mencionando una “de un palmo" que guarda en casa.

    Varios grupos políticos de ambas Comunidades Autónomas —Navarra y Aragón— han presentado mociones para lograr el cese de esta actividad. No han salido adelante. "Las vecinas y vecinos de la zona llevamos décadas reivindicando el desmantelamiento de este espacio natural tan valioso, que está al servicio de los intereses de la OTAN y no de la cultura de paz", explicaba Yolanda Roldán, concejal en Ejea (Zaragoza) de IU, organización integrada en la Plataforma No a las Guerras de esta localidad, al diario Público.

    Un proyectil encontrado en el suelo del Parque Nacional de las Bardenas Reales, en Navarra.
    © Foto : Cortesía de Milagros Rubio
    Un proyectil encontrado en el suelo del Parque Nacional de las Bardenas Reales, en Navarra.

    La edil reclamaba la suspensión de las maniobras por el derroche de dinero público que conllevan, por el "riesgo de incendios" y para "priorizar sobre los juegos de guerra otros asuntos más importantes como la lucha contra el COVID-19". Sputnik no ha conseguido declaraciones de la cartera de defensa, pero en uno de sus documentos colgados en la red describen así este acuartelamiento: "Polígono de tiro donde los pilotos del Ejército del Aire Español se adiestran en el tiro aire-tierra, y gracias al cual están considerados, como unos de los mejores expertos en combate real del mundo".

    "Son un entorno idóneo para un polígono de tiro, debido a que no existe en 20 kilómetros a la redonda ni una sola pequeña aldea, ni un solo caserío. Así pues, es aquí donde el Ejército del Aire encontró el lugar perfecto para instalar su mayor centro de adiestramiento. Ha sido el día en que no han sobrevolado el cielo bardenero formaciones de Sabres, Phamton, Mirages o F-18. De hecho, mientras usted está leyendo este artículo es más que probable que un avión de combate del Ejército del Aire este adiestrándose sobre Bárdenas", exponen, como si fuera una película.

    Etiquetas:
    defensa, medio ambiente, España, Reserva Mundial de La Biosfera, preservación, parque nacional, parque, Navarra, militar, ejército, maniobras
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