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    Lonely Planet ha elegido a El Hierro como uno de los mejores 30 destinos del mundo para viajar en 2021. Biodiversidad, calma y cultura son los sellos de identidad de la más remota isla del archipiélago canario.

    En seis semanas, se cerrará el capítulo de 2020. Tras un año aciago, la humanidad pone la vista en 2021. Un horizonte en el que se espera contar con una vacuna efectiva que detenga la pandemia y que permita recuperar un ápice de normalidad. Que de paso a unos hospitales menos congestionados o a la tranquilidad a las reuniones con familiares y amigos. También al ruido de los aviones al despegar. La editorial de viajes Lonely Planet no duda que ese sonido se convertirá en un habitual del 2021. Motivo por el que no le ha temblado el pulso a la hora de lanzar la lista de los mejores destinos para el próximo año.

    Uno está en España. Sin embargo, el ruido de las turbinas no inunda sus rincones. Es más, su aeródromo cierra a las seis de la tarde. En sus instalaciones solo aterrizan dos compañías, provenientes de los dos únicos lugares desde los que se puede acceder: Tenerife y Gran Canaria. Poco menos de 250.000 pasajeros bajaron en las pistas del Aeropuerto de los Cangrejos en 2019. La calma es uno de los símbolos de la isla de El Hierro.

    Un enclave de 268 kilómetros cuadrados y casi 11.000 vecinos. Varada en medio del océano Atlántico, El Hierro es la más occidental y meridional de las Islas Canarias. También la segunda más pequeña y menos poblada. Las aglomeraciones no existen. Las sombrillas no invaden sus escasas playas. Los atascos no son norma en las sinuosas carreteras herreñas. La naturaleza reina en la ínsula. Precisamente, la pacífica convivencia entre civilización y entorno es lo que ha hecho a Lonely Planet considerar a El Hierro como uno de los diez mejores destinos en la categoría de Diversidad. Según la publicación, el preferido para ser visitado por toda la familia.

    "Es un gran orgullo que Lonely Planet, una de las guías más importantes del mundo, nos haya premiado. Con todos los destinos que hay en el mundo, estar entre los 30 mejores es increíble. Sobre todo, para un sitio tan pequeñito como es El Hierro", confiesa la consejera de Turismo de la isla, Lucía Fuentes, a Sputnik Mundo.

    Junto a El Hierro, han sido premiados lugares como las Islas Feroe de Dinamarca, Kazajistán, Grecia o las ciudades de Medellín, Gotemburgo o San Diego. Destinos reconocidos por su belleza natural, su sostenibilidad o su diversidad cultural.

    Hotel en Las Puntas
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    La diversidad como carta de presentación

    "Remota y apacible joya de España", define Lonely Planet. Son los dos adjetivos utilizados por la editorial de viajes para describirla. Isla en la que destacan su variedad. Y es que es tierra de contrastes. Vertebrada por las montañas, que rompen en el mar en altos acantilados, El Hierro guarda todo tipo de paisajes. Está el árido paisaje volcánico, en el que la tierra se torna negra o rojiza y solo crecen de forma natural matorrales como la tabaiba. Difiere la selva, paraíso verde donde crecen pinos, laureles, helechos y musgos gracias a la humedad. A medio camino, los antiguos bosques de sabinas, dobladas por los vientos atlánticos. Las distancias entre los distintos tipos de parajes, a veces, no superan el kilómetro.

    "Es lo que más sorprende a los viajeros. Pasar de un espacio volcánico a un bosque de laurisilva. Estar en la costa a 30 grados y que en 20 minutos en coche te rodee la bruma. Impresiona la variedad de paisajes y microclimas", asegura Fuentes.

    Declarada por la Unesco como Reserva de la Biosfera en el año 2000 y Geoparque en 2014, en la isla se encuentran especies de plantas y animales únicos en el mundo. Destaca el lagarto gigante de El Hierro, símbolo de la fauna local. Riqueza existente también bajo sus aguas. Resguardada de los vientos alisios, la Reserva Marina del Mar de las Calmas, en la costa meridional, es hogar de meros, peces trompeta e importantes poblaciones de cetáceos, entre ellos, los zifios, uno de los mamíferos marinos más esquivos. Un océano que llena las innumerables piscinas naturales que salpican la costa. Hendiduras en la roca como el Charco Azul, Los Sagros o la Maceta se han convertido en una de las principales atracciones turísticas de la isla.

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    Mirador de Isora

    Un lienzo natural de montaña y acantilado en el que los herreños levantaron localidades como Valverde, Tigaday, Frontera o El Pinar. En ellas, el blanco predomina en sus calles, compuestas principalmente de edificios de poca altura. El tiempo transcurre con sosiego, lo que permite al visitante acercarse con facilidad a la tradición local. Los herreños, herederos de los antiguos bimbaches, todavía recuerdan la historia del Árbol Sagrado, el Garoé, que dio de beber a los primeros pobladores de la isla. Folclore en el que también entran piezas musicales como el Tango herreño o danzas como el Baile de la Virgen. Tradición marinada con productos insulares como la piña, los higos, el queso o el pescado.

    Frontera (El Hierro)
    Frontera (El Hierro)

    Pasado que convive con futuro. El Hierro es de los pocos lugares del mundo que se abastece casi en su totalidad con fuentes renovables. La central hidroeólica de Gorona del Viento aporta el 60% de la energía que consume la isla, según datos del año 2018. Modernidad que se combina con escenas de otra época. No es extraño ver a gente yendo en burro por los senderos. Tampoco animales en las carreteras. Imágenes que contrastan con las del resto de islas de España, donde el turismo y el hormigón han avanzado imparables.

    "No se ha explotado turísticamente cometiendo errores urbanísticos que han podido cometer lamentablemente otras islas. Aquí se ha respetado a la isla. Guardamos esa esencia de antaño. Sin duda, es un viaje en el tiempo", comenta Fuentes.

    Precisamente, el reposo y la conservación están tras los halagos de Lonely Planet. Desde la Consejería de Turismo esperan que esto ayude a mejorar los datos turísticos de la isla. "Llegaremos a oídos de personas que ni sabían que existíamos", admite Fuentes. El coronavirus también ha golpeado a El Hierro. La venida de turistas es necesaria, como en todo Canarias. Pero, con calma. La consejera remarca la importancia de realizar pruebas a los posibles visitantes. La ausencia de masificaciones ha permitido que la situación sanitaria esté relativamente controlada. La quietud ha sido su refugio. Tranquilidad que permite a El Hierro, en pleno siglo XXI, denominarse paraíso. El simple placer de sentarse frente al mar y solo escuchar los vientos alisios silbar.

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    viajes, destinos, Lonely Planet, turismo, Islas Canarias
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