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    A la espera de la declaración oficial del presidente electo en EEUU, el sector del aceite de oliva andaluz, el mayor productor del mundo, analiza la política proteccionista de Trump. Los aranceles no han tenido los efectos esperados, ni en los exportadores ni en los mercados estadounidenses. No obstante, Biden tampoco ofrece una solución inminente.

    El aceite de oliva fluía de España a EEUU como un maná hasta que Donald Trump decidió tirar de la presión arancelaria para castigar a Airbus. El gigante aeronáutico europeo, en guerra comercial con la estadounidense Boeing, está profundamente arraigado en Alemania, Francia y España. Por ello, la presión en forma de aranceles afecta básicamente a estos países y claro, esta medida la padece el eslabón más débil de ese tejido socioeconómico europeo, que no es otro que Andalucía.

    La región del sur de España, el primer productor del mundo de aceite de oliva, vio con la llegada de los aranceles en 2019 cómo el aceite envasado y la aceituna semiprocesada pasaban a ser tasados con un 25%. Una tragedia para el sector que es una de las esencias socioeconómicas andaluzas. Entre 2009 y 2019 Andalucía había triplicado sus exportaciones a EEUU y el aceite de oliva es un aliño básico de ese éxito con una subida del 416%, según revela la Agencia Andaluza de Promoción Exterior (Extenda) a Sputnik. 

    Provincias como Jaén, que según algunos cálculos produce el 25% del aceite de oliva del planeta, sufren especialmente la carga arancelaria, explica a este medio el consultor estratégico y profesor de la UJA, Juan Vilar.

    "EEUU consume el 12% del aceite de oliva del mundo y solo produce un 2% […] así que, para abastecer este consumo, necesitan buscar alternativas, ya que no hay un solo país que no sea España que pueda abastecer esta demanda".

    Los agricultores españoles y sobre todo los andaluces vivieron un mes de marzo negro, según explican desde Cooperativas Agro-alimentarias. El aceite de oliva envasado llegó a récords negativos desde que se registran estas exportaciones (1989).

    "EEUU siempre había sido muy proteccionista, pero la radicalización de Trump llevó a romper con todas las barreras comerciales", nos cuenta uno de los representantes regionales de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA), Baldomero Bellido. "Que haya un presidente distinto es motivo para el optimismo, pero no creo que haya una solución a corto plazo".

    En la misma línea se expresa Arturo Arturo Bernal, consejero delegado de Extenda, principal órgano que monitorea y promueve las exportaciones andaluzas. "El America First de la Administración Trump como seña de su política proteccionista ha introducido una gran distorsión y serios obstáculos para el libre comercio internacional".

    Extenda señala además la intención rupturista de unas "sanciones asimétricas" contra determinadas naciones europeas, y no a la Unión en su conjunto. Para el organismo andaluz, la más que probable llegada de Biden "aporta un halo de esperanza", analiza Bernal, "sin embargo, hay que ser cautos, en EEUU son importantes los grupos de presión favorables al mantenimiento de una política proteccionista fuerte".

    En cómputo, Juan Vilar calcula que las exportaciones cayeron un 87% en España, solo en la provincia de Jaén, los aranceles han originado un receso de la renta neta de "248 millones de euros". España ha perdido su posición de liderazgo, "el principio de oportunidad", que es el factor que le permitía condicionar los precios. Italia, Portugal, Grecia o Túnez han ocupado ese puesto... Pero a pesar del peso de estas cifras, los aranceles no han supuesto la losa que se esperaba.

    No se pueden poner puertas al campo

    No obstante, los aranceles y el cargo que suponen a las exportaciones han ocasionado un efecto boomerang que no debía ser el esperado por la Administración estadounidense. Las cifras dicen algo muy distinto a la retórica de aranceles = sanciones.

    EEUU como país eminentemente importador ha copado la producción de Grecia, Portugal, Túnez e Italia. Por su parte, España —obteniendo menores ganancias—, ha distribuido a los mercados de estos otros países y al resto de 198 países que consumen aceite de oliva, "ha sido una diversificación del mercado enorme", nos explica Vilar.

    Otra vía para mantener con pulso al sector ha sido importar a España aceite originario de otros países mediterráneos. Este material era procesado y tratado en España para, merced a su origen no español, ser exportado a EEUU.

    "Podemos decir que el sector ha sabido encajar el golpe y adaptarse a la situación, ya que el valor añadido se ha seguido quedando en España y hemos seguido siendo los primeros exportadores a EEUU", resume el analista. 

    La producción española se ha mantenido en los mismos niveles que en años anteriores, superando el millón de toneladas vendidas en la campaña 2019–2020, de hecho, Andalucía como líder exportadora creció en EEUU en los primeros ocho meses de este año en un 9,3% según Extenda. Los aranceles no han sido tan fieros. "Las empresas andaluzas, por su parte, están mostrando su fortaleza, y continúan creciendo en 2020 tanto las exportadoras como las exportadoras regulares", detalla Arturo Bernal, de Extenda.

    El chiste final de Trump: la ironía del America first

    Los aranceles vienen siendo repudiados a este lado del Atlántico. La política arancelaria que ha impuesto la UE aparece más bien como un recordatorio a la Casa Blanca para que urja a revisar la suya en la siguiente ventana de oportunidad (las políticas arancelarias se revisan cada seis meses) que se prevé en el verano de 2021.

    "No creo que quitar los aranceles sea una prioridad para Biden, en medio de la pandemia y en medio de la normalización de sus relaciones comerciales con China", valora Vilar.

    No obstante, nada parece indicar que vayan a mantenerse a largo plazo, y es que, ha habido otro efecto perverso a los aranceles de Trump. Con el paso de los meses y con el producto español en freno, la oferta del arco mediterráneo ha languidecido, por lo que aumentaron los precios en los supermercados norteamericanos por la escasa oferta.

    Si suben los precios del aceite de oliva mediterráneo, el consumidor estadounidense compra otras grasas y el pequeño productor de oliva de California, por ejemplo, acaba perdiendo cuota de mercado: o sea, todo lo contrario al America first.

    Etiquetas:
    agricultura, España, EEUU, Donald Trump, aranceles, aceite de oliva, aceitunas, aceite
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