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    BARCELONA (Sputnik) — La ciencia española liderará por primera vez un ensayo clínico de una vacuna contra el COVID-19 de la mano de RUTI, el avanzado proyecto de un hospital de Barcelona que se sumará próximamente a la cruzada internacional frente la pandemia.

    Concebida inicialmente para tratar la tuberculosis, la vacuna creada por el doctor Joan-Pere Cardona del Hospital Germans Trias i Pujol se convirtió el pasado octubre en la primera candidata española en recibir la autorización para iniciar ensayos clínicos a nivel internacional.

    La idea es que RUTI sirva no sólo para hacer frente al actual coronavirus, sino también a sus posibles mutaciones u otras futuras infecciones que pongan en riesgo la salud mundial.

    "Es una vacuna que diseñamos hace 20 años para tratar la infección tuberculosa latente, con la que se han hecho varios estudios en Sudáfrica, India y Ucrania. Ahora pensamos que esta vacuna se puede utilizar para el COVID-19", afirma su creador, Cardona, en una entrevista con Sputnik.

    El país elegido para las pruebas es Argentina, donde se testeará la vacuna en 360 profesionales médicos de seis hospitales mediante un ensayo controlado con placebo.

    A cargo del proyecto, que se prolongará unos nueve meses, estará el doctor y especialista infectólogo del Hospital Italiano de Buenos Aires (HIBA), el doctor Waldo Belloso, además del propio Cardona.

    "Desde la Argentina estamos muy entusiasmados en poder compartir esta experiencia con los investigadores de RUTI Immune, y esperamos que el estudio que empezamos ofrezca información científicamente sólida en nuestra lucha contra el COVID-19", sostuvo el doctor Belloso en declaraciones difundidas por RUTI Inmune, la compañía de la farmacéutica Archivel Farma, encargada de dar luz a la vacuna.

    Una vacuna que entrena la inmunidad

    RUTI se basa en un fenómeno observado por primera vez en Suecia hace casi un siglo, en los años 30, cuando se constató que los niños a los que se aplicaba la vacuna BCG contra la tuberculosis quedaban protegidos también frente a otras infecciones.

    No fue hasta 2015 cuando un científico, el infectólogo rumano-holandés Mihai Netea, pudo explicar cómo funcionaba este proceso.

    En una infección, las células que viajan por la sangre para atacar a los organismos extraños —los monocitos— actúan generando la conocida como "inmunidad innata" o natural, una respuesta inicial para tantear el terreno frente a invasores.

    Tras este primer reconocimiento, y si el virus o la bacteria crece, piden ayuda al sistema inmunológico para generar una memoria inmune frente al antígeno.

    Con la vacuna BCG se descubrió que se puede educar a las células para que tengan esta respuesta desde el principio, "entrenando a los monocitos para generar una respuesta mucho más potente, sin tener que esperar el permiso posterior de la inmunidad adaptativa", explica Cardona.

    Aunque RUTI nació de esta idea para combatir de forma específica la tuberculosis, el microbiólogo y su equipo en Barcelona observaron desde hace años que el fenómeno podía emplearse para combatir otras infecciones.

    Ahora quieren dirigir su creación contra el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, para descubrir si es capaz de destruir el virus en su fase inicial.

    Con los ensayos en Argentina, sus inventores buscan constatar si RUTI puede actuar para controlar la población de virus en el organismo, reduciendo a su vez los síntomas asociados a la enfermedad COVID-19.

    "No estaríamos hablando del típico portador asintomático, sino que (con la aplicación de esta vacuna) se reduciría tanto la concentración viral que daría como resultado una PCR negativa. (...) En el caso de que la infección progresara, lo haría de una manera mucho más leve", precisa su creador.

    Contra el COVID-19 y futuras pandemias

    Desde Archivel Farma consideran que este proyecto podría ser una base para vacunas antivíricas de amplio espectro y un robusto recurso frente a nuevas infecciones o pandemias, incluyendo la del actual coronavirus.

    Si bien no se prevé que tenga una eficacia equivalente a la de las vacunas de Oxford (Reino Unido) o Moderna (Estados Unidos), su principal ventaja es la capacidad de actuar frente a eventuales mutaciones del SARS-CoV-2.

    En el caso de que una mutación redujera el efecto de estas vacunas, pensadas para atacar directamente la proteína S del virus, RUTI podría actuar como refuerzo al generar un tipo distinto de inmunidad.

    El doctor Cardona se refiere a RUTI como un "fondo de armario", una especie de "vacuna recurso de amplio espectro, que podría actuar contra nuevas variedades del virus, otras pandemias o incluso como complemento de las de Oxford o Moderna".

    Si los resultados de los ensayos en Argentina son positivos, el objetivo es someter el proyecto a validación de la Agencia Europea de Medicamentos con el fin de explorar sus posibilidades en el mercado internacional.

    Desde RUTI Inmune trabajan con un horizonte situado entre 2021 y 2022, y asumen que el suyo no será un proceso tan rápido como el de las vacunas que lideran la carrera mundial contra el COVID-19.

    "Es una apuesta más a largo plazo", resume el doctor Cardona sobre el ambicioso proyecto español.

    Con iniciativas como la de Oxford trabajando contra reloj para exterminar la pandemia lo antes posible, RUTI nace frente a la amenaza de futuros virus u olas epidémicas que vuelvan a poner en riesgo la salud de la humanidad.

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