En directo
    España
    URL corto
    0 33
    Síguenos en

    El descubrimiento de una embarcación sumergida con 3.000 kilos de cocaína frente a las costas de Galicia en 2019 pone en el punto de mira internacional este tipo de transporte.

    ¿Qué es un narcosubmarino? Hasta hace un año, poco se podría decir de este concepto. Sin embargo, el descubrimiento de una embarcación hundida a finales de 2019 frente a las costas de Galicia con 3.000 kilos de cocaína puso en el foco este vehículo acuático. El transporte de droga daba un paso más: a partir de un barco semisumergible procedente de Colombia se intentaron traducir 152 fardos con esta sustancia estupefaciente. El tráfico alumbraba un método novedoso.

    No es extraño. Las vías para hacer llegar la droga entre países o continentes han ido mutando con el tiempo. El narcotráfico es una industria donde el de logística es uno de los departamentos principales. Helicópteros, camiones o barcos mercantes han sido las máquinas utilizadas por los patrones del negocio a nivel mundial.

    En España, varios puertos como Algeciras o Valencia tienen el radar puesto en los movimientos de droga. En junio de este año, por ejemplo, la Guardia Civil confiscó 3.000 kilos de cocaína y 1.800 de hachís en cargueros y camiones que entraban a la ciudad levantina. Y en varios puntos de Andalucía se han llegado a interceptar 35.000 kilos de hachís en yates lujosos.

    Desarticular tramas dedicadas al narcotráfico es una constante. Ni siquiera en el año de la pandemia, con restricciones severas de movimiento o una crisis sanitaria y económica inconclusa, las rutas procedentes de Colombia o Europa del este dan tregua a las autoridades. Sus tentáculos mutan, viran de objetivo geográfico o renacen en nuevos aparatos y tecnologías.

    Tradicionalmente, los productores habían optado por la marina mercante. La droga se escondía en los cargamentos regulares, legítimos, y se distribuía a los puntos de venta en los países demandantes, según describen en un artículo de la web Xataka. Pero eso está cambiando: a las embarcaciones regulares, que suelen elegir puntos costeros o islas como pista donde encallar, se le ha sumado el citado narcosubmarino.

    Su eclosión parece haber llegado en 2020. Aunque la primera noticia que llegó a España fue a finales de 2019 con ese alijo que había cruzado el océano bajo el agua, a unos dos metros de profundidad. Este vehículo improvisado, con 20 metros de largo y 1,5 de ancho, sirvió de guarida a una tripulación formada por un español, Antonio Álvarez, y dos ecuatorianos para recorrer 9.000 kilómetros con toneladas de droga. 

    ​Partieron desde un rincón selvático de Colombia y siguieron una ruta fluvial por el Amazonas de unos 3.000 kilómetros. Luego se abrieron al Atlántico y atravesaron los 6.000 kilómetros hasta la linde española, con complicaciones a la hora de tener oxígeno y víveres. Se quedaron varados en la ría de Aldán, en Pontevedra, y aunque intentaron huir, les pillaron. Sin embargo, era una manera que permanecer con cargamento y esquivar al rastreo de las autoridades.

    En realidad, este tipo de transporte ya se ha estado utilizando desde principios de los noventa, aunque a distancias cortas. Los clanes colombianos los usaban para mover el material entre el país y las rutas centroamericanas hasta México o Estados Unidos. La posibilidad de que aquellas barcazas pudieran surcar el Atlántico, indican en Xataka, siempre había sido una "leyenda", una idea nunca verificada por la policía.

    Lo que pasó en Galicia fue, no obstante, el punto de inflexión. Los 26 días de travesía de estos traficantes, que se jugaron la vida en un espacio minúsculo, rodeados de 20.000 kilos de combustible diésel y con los señalados problemas de ventilación, supusieron un punto y aparte. Los detenidos perdieron nueve kilos de peso y afinaron las pesquisas para detener, en septiembre, a Juan Carlos Santórum, considerado como el líder de una de las principales organizaciones de lancheros que se encargan de introducir grandes alijos de cocaína por las rías de Pontevedra.

    ​Este narco era el más buscado del país desde que el 28 de abril logró escapar al enterarse (presumiblemente por un soplo) de que en la puerta de su casa había desplegado un operativo policial para arrestarle. Se dijo que había ido a Brasil o a otros puntos de España, pero estaba escondido en Vilanova de Arousa, su localidad natal de Pontevedra: Nacho Carretero, autor de Fariña, un ensayo sobre el narcotráfico gallego, explica que, pese a la "aversión" de esta Comunidad Autónoma por la línea recta, Galicia tiene 1.498 kilómetros de costa, y eso dispone a los cargueros de miles de rincones más o menos ocultos.

    A Santórum se le relacionaba con la operación del narcosubmarino, el primer semisumergible avistado por las autoridades europeas. Aunque en realidad ya había aparatos parecidos, como submarinos "de usar y tirar", como los que han aparecido puntualmente en las rías gallegas. Desde ese mes de 2019, se han hallado otros tres. En agosto, la policía interceptó un nuevo tipo de barcaza que fue catalogada como "planeadora fantasma" y hundía gran parte de su esqueleto bajo el agua para camuflarse. Era más parecida a una lancha rápida que a la construcción hundida en Galicia.

    Mientras tanto, en aquel mismo mes se descubría en Naya, la costa del Pacífico en Colombia, un astillero dedicado a la construcción del narcosubmarino más grande jamás hallado. Tenía más de 30 metros de eslora y hasta 8.000 kilos de cocaína de carga potencial. Intuyeron que el destino sería Estados Unidos.

    ​Y demostraron que este tipo de transporte no era una rareza. De un tiempo a esta parte, los narcosubmarinos han crecido. En tamaño y en frecuencia. Ya pueden cargar hasta tres toneladas y utilizarse más frecuentemente. Según recoge la web mencionada, un experto consultado por Popular Mechanics afirmaba que las autoridades a uno y otro lado del Atlántico encontraron 36 narcosubmarinos en 2019. Y se calcula que hay al menos otros 140 distribuyendo narcóticos libremente. De haber ocho en funcionamiento en 2009 a unos 180 en la actualidad.

    Probablemente, aducen, durante las últimas tres décadas la industria del narcotráfico ha construido unos 800. Muchos de ellos, precarios. Con una esperanza de vida muy corta. Porque el narcosubmarino responde a una modificación radical de barcos comunes. Según un texto del portal Foreign Brief, son "verdaderos submarinos" que pueden estar fabricados con un sistema de ventilación interno o una pipa al exterior, un snorkle.

    Cada uno tiene un estilo. La evolución muestra una reducción del tamaño y la estilización de materiales, como la fibra de carbono usada en la embarcación de Galicia. Generalmente arrancan desde astilleros artesanales en los confines de la selva amazónica, muchas veces en Colombia. Descienden ríos e inician el periplo por el mar. Una aventura peligrosa. En el caso español, con un final casi trágico: llegaron —como ya se ha indicado— exhaustos, al borde de la muerte, y les esperaba un dispositivo policial y la ausencia de los contactos del cártel.

    ​Merece la pena por la rentabilidad. Se dijo que el transportista español, Antonio Álvarez, del caso gallego cobró unos 100.000 dólares (87.000 euros) en adelantado. Pero el final aún se encuentran en espera de condena. En España, destaca el consumo de alcohol, tabaco, marihuana o hipnosedantes antes que la cocaína, según el último informe, de 2020, de Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones.

    "La estandarización y el aumento de la prevalencia de 'narcosubmarinos' muestra que esta tecnología ha llegado para quedarse. La inversión actual de las fuerzas del orden para detener estas naves ha demostrado ser suficiente para fomentar la innovación de los cárteles, pero no para disuadirlos", resuelven en Foreign Brief.

    "También es razonable suponer que la tecnología seguirá desarrollándose y extendiéndose a otras empresas delictivas. De hecho, parece haber una posibilidad muy real de que las naves apátridas basadas en narcosubmarinos se conviertan en un problema mundial, superando las actuales estrategias para aplicar la ley", concluyen.

    Etiquetas:
    carguero, barcos, submarinos, océano, Colombia, España, narcotráfico, lucha contra las drogas, política antidrogas, drogas
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook