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    El desprendimiento del poliuretano usado en algunos cultivos provoca que algunas especies lo traguen y que lleguen al mar.

    Se oye el balido del resto de rebaño y el veterinario encargado de la autopsia va hincando el cuchillo. El cordero, inerte, va abriéndose en canal. Aparentemente, no hay infecciones ni deficiencias en los órganos principales. Intestino, hígado o pulmón "están bien". Hasta que llegan al estómago. "Esto es lo que lo ha matado", sentencia el profesional: "Plástico". "Se le tiene que haber paralizado la digestión. Es que fíjate el pedazo que llevaba metido", añade al rato, sacando una lámina intacta.

    La secuencia descrita, registrada en un vídeo que Sputnik se niega a mostrar por las dureza de las imágenes, ocurrió en septiembre del año pasado en una ganadería del Valle del Guadalentín, Murcia. Esta región del sureste español es conocida como "la huerta de Europa" por su producción de verdura o fruta: coliflor, brócoli, kakis, almendras, tomates, naranjas…  Su suelo alimenta el mercado con cultivos de regadío y secano que se perciben en el interior y en la costa de la Comunidad Autónoma, pegada al mar Mediterráneo y con 1,5 millones de habitantes. Según la asociación de exportación de verduras y hortalizas Proexport, en 2019 se exportaron más de 2,5 millones de toneladas y el sector supuso el 4,3% del Producto Interior Bruto de la provincia (2.564 millones de euros).

    Entre invernaderos o árboles al aire libre hay parcelas donde se usa el poliuretano ligero para revestir la tierra. Un material que se va desgastando y, posteriormente, liberado al aire. Así se esparce entre los terrenos adyacentes e incluso al mar. También llega al estómago del ganado, como en el caso del cordero mencionado. "Esto está pasando continuamente", responde a Sputnik el dueño, que prefiere no dar su nombre. "Lo raro es que fuera en una cría, pero en las madres es habitual porque, al parecer, les gusta, es dulzón. Y esto era una tira, pero suelen salir pelotas gordas", asegura sobre este cordero de 60 días y unos 17 kilos.

    ​"Cuando viene el veterinario, me gusta grabar y ver qué le ha pasado. Y lo del plástico es cada día peor. Porque los animales comen los residuos de las huertas y se lo tragan. Eso les obstruye el estómago y termina matándolos", comenta este ganadero que cuenta con más de 650 ovejas. "Lo que no entiendo es por qué no se prohíbe. Nosotros nos quejamos, pero tampoco podemos levantar mucho la voz, porque las cooperativas que nos dan los desechos cortan el chorro", se defiende, catalogando la situación de "extendida" y cifrando en un 80% el número de animales afectados en la zona: "Es un crimen animal y medioambiental", señala.

    Trozos de plástico encontrados en el estómago de un cordero en Murcia
    © Foto : Cortesía de un ganadero local
    Trozos de plástico encontrados en el estómago de un cordero en Murcia

    A la grabación de la autopsia se le añaden otros cortes del entorno donde se ven miles de plásticos enrollados en ramas o alambradas. "Es un problema serio", ataja un ingeniero agrónomo de la zona que tampoco aporta datos ("aquí nos conocemos todos", confiesa). Según su análisis, la cuestión radica en los campos donde se realiza un "acolchado plástico" para proteger el producto. "Ahorra agua, elimina fertilizantes y tiene ventajas agrícolas, pero tiene que cuidarse. Yo lo uso, pero lo cambio", esgrime el profesional.

    "¿Por qué hay agricultores que no lo hacen? Porque se hace la vista gorda", continúa, hablando de forma "tajante". "Se estila el compadreo, que es una especie de soborno, de que las autoridades cogen una cestica de hortalizas y no se insiste en el cumplimiento de la ley. Es una práctica que se lleva a cabo año tras año", arguye.

    Consecuencias que no son solo las acusan los animales. El mar, donde se depositan en última instancia, y los alimentos son otras víctimas. "Nos quejamos porque repercute también en las lechugas, por ejemplo, donde no puede haber nada entre las hojas. Pero es que si hay viento de poniente, va al mar. Y es algo en lo que todos salimos perjudicados. Es un tema de seguridad alimentaria. Y para mí es más grave el que lo permite que el que lo hace", sentencia.

    Desde la sede regional de Ecologistas en Acción cuentan que conocen el asunto, pero no tienen datos porque es "muy complicado de cuantificar". "Nosotros llevamos sobre todo la gestión de residuos en envases de fitosanitarios", prosiguen desde la organización, "y hemos denunciado el problema de la quema de desechos orgánicos que se mezclan con otros materiales". Greenpeace, con una campaña constante sobre este elemento, calcula que los mares y océanos reciben hasta 12 millones de toneladas de basura al año y que, en 2015, la producción de plásticos alcanzó los 380 millones de toneladas a nivel mundial.

    Otro miembro del colectivo murciano, José Antonio Herrera, alude a la Ley 22/2011 del Boletín Oficial del Estado, que se encarga de este problema. "El objeto de la presente Ley es establecer el régimen jurídico de la producción y gestión de residuos, así como la previsión de medidas para prevenir su generación y para evitar o reducir los impactos adversos sobre la salud humana y el medio ambiente asociados a la generación y gestión de los mismos", dice el documento, que establece los distintos tipos de residuos y procedimientos como el reciclaje, la reutilización o el compostaje.

    ​"Es fácil encontrar plásticos que se suelten y cualquier elemento está legislado. El problema es que no se cumple", resume Herrera, que manda enlaces a noticias con las quejas de vecinos de la zona por la existencia de un "vertedero ilegal" de plásticos cerca de Lorca o artículos que recogen voces de los afectados.

    "Cuando hace viento en la zona aparece el plástico en porciones por doquier, en piscinas, en jardines, en especial en las viviendas que se sitúan frente a plantaciones agrícolas que, una vez recogida la cosecha, trituran y remueven sin retirarlo", declaraba Antonio Núñez, residente en Alhama de Murcia, al diario La Verdad.

    José Manuel Ruiz, representante del sindicato agrícola COAG, indicaba en este mismo medio que la mayor parte de estos desechos provenían de plantaciones antiguas, sin control: "Hoy en día, la mayoría utiliza plásticos oxiobiodegradables o biodegradables que en uno o dos años suelen desaparecer".

    "Sin control, la Administración es una herramienta, pero no una solución, y no hay nada que impida colocarlo ni retirarlo, que es excesivamente costoso", agregaba Ruiz. Según el experto consultado, su precio es de unos 400 euros por hectárea y es más la voluntad que la economía.

    "Llevamos avisando desde hace tiempo y no se ha avanzado nada", concluye Abelardo Hernández, director técnico de Proexport y uno de los responsables de un proyecto para cambiar el plástico de poliuretano por uno biodegradable: "Empezamos a trabajar en 2016 para crear algo más sostenible, pero no es algo con fácil solución". "Es un sector complejo, y pedimos que el acolchonado se prohibiera, pero hasta que no lo haga uno y se modifique entre todos, nada", zanja. Seguirán llegando al mar, las ramas, a otras parcelas o a estómagos como el del cordero del vídeo.

    Etiquetas:
    animales, medioambiente, desastre, España, Murcia, cultivos alimentarios, cultivos, plástico
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