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    Una joven de 18 años se precipitó por una sima de 7 metros de profundidad que no advirtió en la oscuridad. Junto a sus amigos, la chica inmortalizaba su excursión nocturna en fotos cuando cayó de espaldas al vacío. Rescatada por bomberos y policía, se recupera en un hospital malagueño.

    Un grupo de once jóvenes visitaba el Monte de la Tortuga en las cercanías de Málaga. Se trata de un elevado en el que se puede otear toda la ciudad y el mar de fondo. Los jóvenes, la mayoría estudiantes de Arte Dramático, celebraban la vuelta al curso y habían decidido hacer una excursión nocturna. Ya el año pasado la celebraron y este 2020, a modo de ritual, habían repetido para gozar de las vistas. Pero este año no deja mucho margen a la magia y buenos propósitos.

    "Nos estábamos haciendo unas fotos los compañeros del curso y nuestra amiga, que estaba más atrás gritó ¡qué me caigo! La vi desaparecer por el agujero", cuenta a Sputnik el héroe de esta historia, Francisco (20 años). Aunque algunos ya conocían la zona y sabían de la existencia de un agujero en la tierra de unos 7 metros de profundidad, la infortunada no sabía del peligro y cayó de espaldas al vacío.

    "La chica tuvo bastante suerte, todo parece indicar que antes de caer al fondo se golpeó con otra roca, lo que amortiguó el golpe final que podría haber sido fatal", analizaba uno de los bomberos que participó en el rescate en la televisión comarcal.

    El 112 recibió en torno a las 3 de la madrugada del miércoles 23 la llamada desesperada de los excursionistas pidiendo ayuda. El acceso al Monte de la Tortuga es bastante complicado para los vehículos de rescate. Hasta allí llegaron en primer lugar dos unidades de la Policía Local de Málaga y una del Real Cuerpo de Bomberos. La Policía encontró al grupo en el exterior y a la joven en la oquedad, acompañada de otro chico.

    "Cuando la vi caer no me lo pensé y bajé enseguida, intenté escalar, pero viendo que ella no respondía y que no me era posible bajar, salté", narra Francisco, cuyo impulso inmediato es esencial para que esta historia no sea un drama.

    Francisco, futuro intérprete, se enfrascó en el papel de héroe en plena tragedia, "sí, salté aunque estaba oscuro y no veía donde iba a caer; pero es que ella no respondía, me temía lo peor, no lo pensé", cuenta aún un exaltado. "En cuanto caí la cogí, porque estaba en una postura antinatural, la recliné, le sujeté el cuello y ya empezó a respirar con normalidad y a hablar poco a poco".

    • Rescate de joven precipitada al vacío a una oquedad de 7 metros de profundidad
      Rescate de joven precipitada al vacío a una oquedad de 7 metros de profundidad
      © Foto : Cortesía de la Policia Local de Málaga
    • Rescate de joven precipitada al vacío a una oquedad de 7 metros de profundidad
      Rescate de joven precipitada al vacío a una oquedad de 7 metros de profundidad
      © Foto : Cortesía de la Policia Local de Málaga
    • Rescate de joven precipitada al vacío a una oquedad de 7 metros de profundidad
      Rescate de joven precipitada al vacío a una oquedad de 7 metros de profundidad
      © Foto : Cortesía de la Policia Local de Málaga
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      Rescate de joven precipitada al vacío a una oquedad de 7 metros de profundidad
      © Foto : Cortesía de la Policia Local de Málaga
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      Rescate de joven precipitada al vacío a una oquedad de 7 metros de profundidad
      © Foto : Cortesía de la Policia Local de Málaga
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      Rescate de joven precipitada al vacío a una oquedad de 7 metros de profundidad
      © Foto : Cortesía de la Policia Local de Málaga
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    © Foto : Cortesía de la Policia Local de Málaga
    Rescate de joven precipitada al vacío a una oquedad de 7 metros de profundidad

    Desde la caída hasta que los equipos de rescate sacaron a la joven pasaron 4 horas y media. En estos momentos, está ingresada en planta en el Hospital Regional de Málaga. Lo más probable es que deba ser operada ya que una de sus vértebras está quebrada por aplastamiento y también sufrió la entrada de aire en el pulmón.

    El rescate fue "complejo" según fuentes policiales, se ayudaron con escalera, poleas, cuerdas y una camilla. Fuera del agujero, lo más complejo fue el traslado a la ambulancia de la camilla, por una zona rocosa y de desniveles.

    Inmortalizar el momento a todo riesgo

    No es este accidente malagueño el único caso de tragedias precedidas por el deseo de inmortalizar el momento con selfies o fotos. En este caso, los amigos hacían un story para Instagram, "la verdad es que ni siquiera sé si alguno de los que estábamos en la excursión querrá guardar algún recuerdo o foto. Ni siquiera sé si llegamos a hacerla o si alguien la tiene".

    Aunque este accidente forma parte de un descuido y una caída en zona rural por un hoyo no señalizado, son innumerables las tragedias que encontramos en redes sociales. Morir por inmortalizar un momento de la vida, es algo así como una muerte ridícula, por muy épica y singular que sea la motivación de estos sucesos.

    Una célebre pareja de viajeros desaparecía —de las redes y de la vida real— al despeñarse, presumiblemente, en Yosemite, California, alimentando su conocido blog de viajes con contenidos cada vez más llamativos, uno de los ejemplos más célebres.

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    Публикация от TravelCreatives❤️Minaxi+Vishnu (@holidaysandhappilyeverafters)

    Caerse de una torre o acantilado en pleno selfie, mostrar la cercanía del tiburón mientras sonreímos, filmarnos justo antes de chocar nuestro coche, ¿por qué esa necesidad de sonreír y etiquetar a la muerte?, ¿es tendencia el #muerogratuitamente? Ya sea pura inconsciencia o adicción a la adrenalina, o pura egolatría, estos sucesos son crecientes.

    Diversos estudios alertan de que la conexión al escaparate social contribuye a, por un lado, aislarnos del entorno social físico y a debilitar la memoria en nuestros cerebros, como expone Giuliana Mazzoni, profesora de psicología de la Universidad de Hull en Inglaterra.

    Y sobre todo, un estudio de 2018 cifró en 259 las personas que perdieron la vida entre 2011 y 2017 haciéndose un selfie, un fenómeno tan extravagante que la propia filosofía ahonda en este síntoma social. Si la existencia líquida del sociólogo Zygmunt Bauman reflexionaba en la fugacidad de nuestros momentos y pensamientos, el filósofo surcoreano Byung-chul Han señala directamente que la obsesión por plasmar nuestra vida y mostrarla en selfies y stories, no es otra cosa que la búsqueda de nosotros mismos en la aprobación de los otros, es decir, los selfies revelan el vacío del yo.

    En el Monte de la Tortuga de Málaga, la joven accidentada, por suerte, cuenta con una story de final feliz y se ha topado con su verdadero y físico yo, eso sí, a 7 metros de profundidad.

    Etiquetas:
    accidente, rescate, redes sociales, selfie, España
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