En directo
    España
    URL corto
    Por
    La evolución del coronavirus en España (144)
    0 102
    Síguenos en

    Vallecas, con una población de más de 355.000 personas, fue una de las zonas más afectadas por el coronavirus al inicio de la pandemia. Ahora vuelven a aumentar los casos y se enfrenta a "medidas más drásticas".

    El centro de salud Vicente Soldevilla, en Vallecas, parece un vodevil. En la entrada, convertida en una trinchera de señales y centinelas, varias personas piden la vez como si estuvieran en la pescadería. Y en el vestíbulo se alternan médicos, celadores o administrativos para controlar el acceso y derivar a consulta.

    - ¿Qué quiere?

    - Mi mujer me ha mandado a por un papel.

    - ¿Qué papel? ¿Una baja, un alta, los resultados de unas pruebas?

    - Una baja, creo.

    Otra asistente llama a silbidos a la médica —bata, gafas, dos mascarillas superpuestas— para contarle que en el trabajo de su marido ha habido un positivo de COVID-19 y preguntar si tiene que hacerse la prueba. "¡Para de soltarle el rollo y deja que nos atiendan a los que tenemos algo importante! Mi padre está ingresado y mi madre se ha empezado a encontrar mal. Le dan vértigos y está pálida como la pared", interviene a gritos una chica.

    Va pasando la mañana y se repiten escenas parecidas. Porque en este barrio del sur de Madrid —que abarca dos distritos, Puente de Vallecas y Villa de Vallecas— el coronavirus sigue haciendo estragos. En los últimos días se han contabilizado unos 3.700 casos nuevos. Se suman a los miles de infectados y fallecidos, que en Madrid ascienden a 186.826 y 15.720, respectivamente, desde que se inició la pandemia (en España rondan los 625.000 y los 30.400). Ahora, tras el receso de junio y julio, las cifras no frenan: hay una tasa de 1.240 infectados por cada 100.000 personas en Puente y de 696 en Villa. La media de la Comunidad es de 619.

    Junto con otros distritos de la capital de España, como Villaverde y Usera (1.157 y 1.155 por cada 100.000 habitantes), Vallecas responde a lo que Antonio Zapatero, viceconsejero de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, ha catalogado como "zonas de alta incidencia". Las proclives a sufrir las medidas "drásticas", como "la restricción de la movilidad o la concentración de personas", que ha indicado el responsable.

    • Cartel en el centro médico Vicente Soldevilla de Vallecas (Madrid)
      Cartel en el centro médico Vicente Soldevilla de Vallecas (Madrid)
      © Foto : Alberto García Palomo
    • Andén de una estación de metro en Vallecas (Madrid)
      Andén de una estación de metro en Vallecas (Madrid)
      © Foto : Alberto García Palomo
    • Edificios y descampado en el barrio de Vallecas (Madrid)
      Edificios y descampado en el barrio de Vallecas (Madrid)
      © Foto : Alberto García Palomo
    • Pancarta de apoyo a los sanitarios en Vallecas (Madrid)
      Pancarta de apoyo a los sanitarios en Vallecas (Madrid)
      © Foto : Alberto García Palomo
    1 / 4
    © Foto : Alberto García Palomo
    Cartel en el centro médico Vicente Soldevilla de Vallecas (Madrid)

    Un anuncio que ha despertado las alarmas entre los vecinos y ha planteado un interrogante básico: ¿por qué aquí?. La respuesta, según coincide la mayoría de los consultados, es sencilla: mala situación laboral, que obliga a una habitabilidad precaria, y una gran densidad de población. En total, en esta superficie anexionada a la urbe a mediados del siglo pasado residen unas 355.000 personas. Madrid roza los cuatro millones.

    "Cariño, la explicación está clarísima: nos contagiamos más porque somos clase obrera", dice Ana Cecilia Vázquez, enfermera de 43 años de origen peruano. Lleva en el barrio desde los 12 y enumera las dificultades económicas por las que atraviesan los residentes de la zona como factor clave. "Yo tengo suerte, pero casi todos los que viven por aquí están obligados a salir a la calle, a buscarse la vida. Y luego vuelven a una casa pequeña donde hay varios miembros de la familia", analiza a través de las rejas de su ventana, en un piso bajo situado en la zona de San Diego, donde más concentración de viviendas hay.

    Ana Cecilia Vázquez insiste en su privilegio. Tiene un trabajo "formal, estable" y ha podido quedarse sola durante la epidemia. "Cuando empezó todo, como soy técnica de enfermería, me aislé de mi madre y de mis hermanas. Luego me contagié y pasé aquí la enfermedad", rememora minutos antes de acudir a su hospital, el Gregorio Marañón, donde ya se ha habilitado una planta para pacientes de COVID-19.

    Irá en metro, medio de transporte popular en la zona. Sus vagones suelen lucir llenos casi todo el día, incluso siendo el principio o final de la línea que cruza la ciudad. En las paradas hay una muchedumbre que no se plantea otra forma de moverse: la renta media de Puente de Vallecas es de 9.706 euros, por debajo de los 13.948 de la media en Madrid, según datos del INE de 2016. Además, de los 209.549 parados que se registraron en Madrid en agosto, más de 30.000 pertenecen a esta zona.

    ​"La precariedad provoca que la incidencia del virus siga siendo enorme, claramente", resume Itahisa Borges, actriz y miembro del Centro Social La Brecha, donde mantienen desde marzo un banco de alimentos para quienes necesitan ayuda. "Hay necesidad de empleo. Tanto formal como informal. Los que tienen un contrato no se pueden permitir enfermar porque están en la cuerda floja. Y los que no, salen como sea para hacer algo de dinero", continúa.

    Borges también destaca el "problema habitacional": "Mucha gente vive en casas pequeñas, sin facilidades para guardar las distancias y en contacto con muchas personas". Un paseo confirma sus impresiones. Vallecas es un barrio de bloques funcionales, con tragaluces donde se adivinan manos que imploran al cielo o donde se intuye la televisión encendida. También lo es de corrillos nocturnos en los parques, tenderetes de ropa en las aceras y medianeras con grafitis. Entre apartamentos de nueva construcción o edificios de realojo prima el descampado.

    Para hacerse una idea, el precio del metro cuadrado en viviendas de segunda mano es de entre 1.926 y 2.500 euros, mientras que la media madrileña es de 3.726. A pesar de la progresiva gentrificación por su cercanía al centro y de que florezcan multinacionales de ropa o comida en su arteria principal, la Avenida de la Albufera, Vallecas tradicionalmente ha sido lugar de inmigrantes. Cuenta en su población con un 20% de extranjeros frente al 15% de la ciudad.

    Una vivienda en Puente de Vallecas (Madrid)
    © Foto : Alberto García Palomo
    Una vivienda en Puente de Vallecas (Madrid)

    De una de estas infraviviendas sale un chico que no quiere dar su nombre. "No tenemos ni agua corriente", sostiene, mostrando un salón en penumbra que da a un patio con escombros. En la fachada se ven las cicatrices del paso el tiempo y una segunda planta tapiada. Recuerda a otros problemas: la amenaza de la okupación ilegal y el surgimiento de narcopisos (para la venta de droga), que llevan denunciando durante años las diferentes agrupaciones vecinales.

    Jorge Nacarino, portavoz de la Asociación de Vecinos de San Diego, desgrana estos asuntos: "En Vallecas hablamos de una densidad de población enorme y de un perfil de trabajador manual, que no puede teletrabajar y que están obligados a la movilidad laboral. Y los que están en la economía sumergida, los que ante la posibilidad de un contagio no tienen elección. Es aislarse o comer, y terminan no confinándose y saliendo de casa. Evidentemente, el tener un tamaño medio de viviendas influye, así como la organización urbana: la falta de espacios públicos impide el ocio con distancia. Todo favorece al esparcimiento del virus".

    Subraya Nacarino la coyuntura que atraviesa el barrio y critica las medidas tomadas desde la Comunidad de Madrid. A la crisis sanitaria, arguye, se le suma la económica. En España, el Producto Interior Bruto (PIB) ya ha caído un 18’5% en el segundo trimestre de 2020. Y el retorno a la actividad no parece halagüeño: se calcula que seguirá desplomándose hasta el 30% hasta final de año, incrementando el 15,3% de tasa de paro actual.

    ​Y eso azota especialmente a Vallecas. Muchos negocios no han levantado la verja, los bares están a medio gas y en las terrazas cuelgan carteles de apoyo al personal sanitario o a los trabajadores esenciales, que abundan: mozos de almacén o de supermercados, mecánicos, cuidadores. No parece que el otoño haga leña del árbol caído: la savia del coronavirus sigue campando y la Comunidad de Madrid sigue sin reforzar la sanidad. Los centros de atención primaria permanecen con unos servicios limitados y las unidades de urgencias están cerradas. Además, los famosos rastreadores son residuales: la Comunidad de Madrid admitió tener uno por cada 47.000 habitantes, según recogió el diario El País.

    "Han cometido verdaderas negligencias", arenga Ángel Navarro, portavoz del Sindicato Asambleario Sanidad SAS. "No se han hecho registros, no se han ampliado las plantillas ni los contratos, no se están cumpliendo las prevenciones prometidas… No soy un experto, pero lo dice el sentido común: en Vallecas, como en otros barrios, afecta el coronavirus como afecta el paro o la droga. Porque la pobreza se retroalimenta", apunta Navarro. Los mapas proporcionados por la Comunidad de Madrid le dan la razón: la incidencia se ceba en barrios con rentas más bajas y población envejecida: en Puente de Vallecas, alrededor del 23% de los vecinos supera los 65 años.

    Fernando Hortangas, responsable de sanidad del sindicato CSIF, insiste en estas razones. "Aunque es una respuesta que deberían dar los epidemiólogos y no un sindicato, creemos que si esta segunda ola de COVID-19 se ha cebado con los barrios más humildes del sur de Madrid es, en parte, por las características de muchas de las viviendas", incide, "se facilita la transmisión del virus: hacinamiento, espacios cerrados donde las personas suelen estar sin protección (mascarilla), sin guardar la distancia de seguridad, etcétera".

    Entrada del centro médico Vicente Soldevilla, en Vallecas
    © Foto : Alberto García Palomo
    Entrada del centro médico Vicente Soldevilla, en Vallecas

    En la puerta de una farmacia se aglutinan varios clientes. Todos van con mascarilla, pero una de ellas confiesa que apenas se la cambia. "Debería llevarla unas horas, pero la uso todos los días porque no puedo estar comprando nuevas cada semana". Algo que ven en el sindicato de enfermería SATSE. "Ni se está haciendo el control previsto ni se están reforzando las plantillas", comenta Ricardo Furió, secretario de Madrid.

    "No soy sociólogo, pero las cosas parecen bastante evidentes: si dejas de atender a la población y esta tiene que ganarse la vida, los casos van a multiplicarse", arguye.

    Cifra entre 200 y 300 las pruebas PCR que se realizan a diario en cada uno de los 17 centros de salud del barrio. Su compañero Jorge Carlos Mora enumera desde el hospital Infanta Leonor los últimos números, del 16 de agosto: 183 pacientes ingresados por COVID, 10 más en la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) y 23 en exploración. "Aquí hay tres salas para coronavirus y para todas las patologías hay unas 260 camas", apunta Mora, que recrimina la "falta de coordinación" administrativa, la tardanza en reaccionar y las circunstancias específicas del lugar.

    "Todos estos pequeños factores derivan en la fórmula que nos ha traído a esto", resopla, poco después de las declaraciones de Zapatero.

    La situación es tan flagrante que hasta los bukaneros, hinchada del club de fútbol Rayo Vallecano, han empapelado las calles de mensajes en apoyo a la sanidad. En este hospital pusieron un lema sencillo: Solo el pueblo salva al pueblo. "Combativos y barrionalistas, defendamos lo público", dice ahora otro cartel cerca de la Junta de distrito, donde nadie profiere una opinión oficial: se refleja ese caos con el que saltó la noticia de un posible confinamiento, desmentido por Isabel Díaz Ayuso.

    Paco Pérez, concejal de Más Madrid y antiguo responsable del distrito, emitió junto a Rita Maestre, portavoz regional del partido político, una carta pública con el motivo SOS Vallecas. "No vale con decirle a los habitantes del sur de Madrid que se queden en casa. Eso es tan cómodo para las instituciones como imposible para una población que necesita cada día ir al trabajo y que vive en viviendas pequeñas y muchas sin ventilación. El sur necesita ayuda", remarcaban. 

    Estas medidas, reflexionan desde la plataforma Vallekas Se Defiende, solo agrandarían la brecha con otras zonas de la ciudad. "Se nos señalaría como culpables. No servirá más que para seguir estigmatizando, castigando, reprimiendo y empobreciendo a los barrios del sur de Madrid", sentencian. Mientras, el centro de salud Vicente Soldevilla batalla por atender a todo el que se acerca, como un chico tambaleándose.

    - Le ha dado un bajón, se ha mareado y le duele la cabeza.— relata la madre mientras le colocan en una silla de ruedas.

    - ¿Va a tardar mucho? Es que tengo que recoger a los niños y hacer la comida.— se adelanta otra. 

    Tema:
    La evolución del coronavirus en España (144)
    Etiquetas:
    rebrote de coronavirus en España, pandemia de coronavirus, coronavirus en España, coronavirus, obreros, pobreza, España, Madrid, Club de fútbol Rayo Vallecano
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook