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    Recién extinguido el mayor incendio de España este 2020 es hora de buscar el origen. Más de 10.000 hectáreas ardieron y sucedió, de nuevo, en Huelva, que concentra repetidos incendios en los últimos años. Vecinos y ambientalistas se preguntan por qué, mientras señalan a la mala política e intereses empresariales.

    El INFOCA daba por clausurado el incendio de Almonaster la Real el 7 de septiembre, el mayor del 2020. La Junta de Andalucía, en un informe preliminar el día 2, calculaba que el perímetro recorrido por el fuego rondaría al menos las 16.900 hectáreas, y que las quemadas serían más de 10.000. Asociaciones asentadas en el terreno, como Ecologistas en Acción, especifican que el fuego habría afectado a más de 12.000 hectáreas.

    ​Las comarcas del Andévalo y la Cuenca Minera, colindantes con el Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche son, de nuevo, devastadas por las llamas. El viento desbocó el fuego, provocando además el desalojo de 3.200 vecinos.

    En la provincia de Huelva, las alertas y las llamas son recurrentes cada verano. La indignación social se acumula y la oposición política saca la libreta para exigir medidas y cambios urgentes. El equipo provincial de IU denuncia que en los últimos 4 años, solo el territorio onubense acumula el 70% de la superficie forestal que ha ardido en España.

    El suelo carbonizado de miles de hectáreas es parte de la historia negra de los bosques de España. El incendio de las Minas de Río Tinto afectó en 2004 a más de 30.000 hectáreas y dejó dos fallecidos. En 2017 hubo otros dos grandes fuegos que asesinaron dehesas centenarias, en 2018, en 2019, la historia se repitió.

    "Necesitamos saber por qué pasa siempre aquí, las causas. Tiene que haber alguna explicación", cuestiona Juan Romero, vecino de El Berrocal, otra localidad que en los últimos años ha visto las llamas demasiado cerca.

    Causas sin esclarecer

    Los días pasan y las investigaciones sobre las causas de este incendio siguen sin aportar claridad. Sandra García, la delegada del Gobierno de España en Andalucía destacaba el viernes 4 que "aún no se sabe la causa, posibles autores y demás".

    Juan Romero, quien es también miembro de Ecologistas en Acción en Huelva, recuerda a Sputnik que esta tardanza es repetitiva, "en todos los incendios que ha habido con anterioridad pasa igual. No hay información sobre las causas, incluso en incendios en los que ha habido que lamentar pérdidas humanas", reseña el también miembro de Ecologistas en Acción.  

    La rumorología en las localidades pequeñas la lleva y la trae el viento, y si este viene con llamas, pues los rumores son incendiarios. En los cafés de la sierra se señala a la industria maderera, no hace tanto que las factorías de celulosa ahorraban dinero procesando troncos quemados. Juanjo Carmona, lamenta que en esta región de Huelva hay demasiados intereses económicos y empresariales, que condicionan el destino de las comarcas. "Esto es territorio de explotación, de empresas colonialistas que con su actividad anulan toda la anterior, así ha funcionado la minería o la industria papelera", nos cuenta el responsable territorial de Doñana de WWF.  

    Eucalipto y minería, intereses incendiarios

    Los eucaliptos son sinónimo de ganancia económica rápida, pero son fácil pasto del fuego. En la región, la Empresa Nacional de Celulosas (ENCE) cerró su planta de pasta de papel en 2014, dejando un peso muerto de muchas de hectáreas de monte. Por otro lado, la industria maderera de crecimiento rápido (eucaliptos y pinos), se dedica en la última década a la generación de biomasa.

    "Esto implica un nuevo modelo de crecimiento con eucaliptos más pegados unos a otros, lo que inutiliza los cortafuegos, con un ciclo de vida más corto e incluso con tratamiento químico", analiza para Sputnik Félix Talego, profesor de Antropología Social de la Universidad de Sevilla y vecino de Aroche. Este modelo de bosque es pura mecha esperando su llama.

    Según los cálculos de la Junta de Andalucía, en este reciente incendio de Almonaster la Real, la mitad del arbolado perdido es eucalipto. "En los últimos 60 años hemos visto proliferar los bosques artificiales alternativos al bosque mediterráneo. Hablamos de eucaliptos, que no pintan nada en este territorio y que no cumplen ninguna función en este ecosistema", lamenta Juan Romero. "¡No podemos seguir siendo la despensa europea del eucalipto!".

    Devastación tras las llamas
    © Foto : Asociación Aldeas Unidas
    Devastación tras las llamas

    La pregunta que debe hacerse el lector es, ¿por qué las autoridades han permitido el desarrollo de esta industria en una sierra ya próspera con su dehesa natural? Talego responde con una visión histórica, "desde los tiempos del Instituto para la Conservación de la Naturaleza [ICONA] del franquismo, hasta la actual industria de biomasa, las administraciones en Huelva siempre han respondido a los intereses del lobby maderero". El académico, con diversas investigaciones sobre la sierra y sus modos de vida, lamenta la "visión productivista y lucrativa" que los diferentes gobiernos han tenido hacia Huelva.

    Fin a un modo de vida

    Las llamas no solo terminan con hectáreas de parque natural, sino con el modo de vida de cientos de personas que viven del terreno que trabajan y cuidan. Cualquier aficionado al senderismo se sorprenderá de la cantidad de vallas y muros que lindan el Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Y, por consiguiente, también echará en falta otra actividad, es una sierra sin pastores ni rebaños. Las industrias más lucrativas les han dejado de lado.

    "Los ganaderos también tienen un problema económico, tienen que competir con las granjas intensivas que son más baratas produciendo. Una dehesa no puede competir con ello. Los ganaderos de campos extensivos y pastores necesitan apoyo y certificación de su calidad", explica Romero, "los pastores tenían que estar apoyados y declarados como bien de interés cultural".

    La función del pastoreo y el ganado es esencial en la labor de prevención de incendios, algunos cálculos estiman un ahorro del 75% de costes con el pastoreo en el desbroce y mantenimiento de zonas a conservar. Un monte público frecuentado por rebaños debería ser un monte limpio con menos riesgos de incendios. Pero no es el caso en la sierra de Huelva.

    La otra gran actividad extractiva a la que todo el mundo mira, sin atreverse a tirar la primera piedra, es la minería. Aunque nadie señala a posibles intereses de las empresas mineras como causa de los incendios, lo cierto es que siguen adquiriendo terrenos en el entorno y consume un porcentaje del embalse de agua cercano al incendio que, ahora, la Junta de Andalucía ha decidido ampliar. "Es cierto que la industria minera no es sospechosa de beneficiarse con el fuego, pero también es cierto que nadie la va a señalar porque es el único nicho de empleo en la zona", reflexiona Talego.

    Cuenca minera tras el incendio
    © Foto : Asociación Aldeas Unidas
    Cuenca minera tras el incendio
     

    Dejación de funciones en el monte

    Pero si el origen del incendio es difícil de esclarecer, el alcance del mismo debería ser otra cuestión a analizar. Las autoridades, si no previenen los incendios, ni esclarecen sus causas, sí deberían al menos paliar las llamas.

    "Lo único que sabemos es que los fuegos siguen apareciendo, es obvio que benefician a alguien", reflexiona a Sputnik Pedro Martín, presidente de Aldeas Unidas. "El fuego lleva un ritmo mucho más rápido que el de la capacidad que tenemos para regenerar la tierra y de la velocidad a la que toman medidas las administraciones". 

    Pedro lleva un año al frente de una asociación de vecinos de 14 aldeas, las más afectadas por este fuego. La suya, Cueva de la Mora (alrededor de 200 habitantes), ha quedado totalmente cercada por las llamas, "somos un punto blanco rodeado de cenizas, ha quedado todo calcinado". Estas aldeas son otro ejemplo de la España vacía, "ahora, los pocos vecinos que decidimos quedarnos aquí por el entorno y la naturaleza, no van a querer seguir viviendo en medio de este desastre, es desolador".

    Inmediaciones de Cueva de la Mora
    © Foto : Asociación Aldeas Unidas
    Inmediaciones de Cueva de la Mora

    Tiempo de esperar a brotes verdes

    Y tiempo de promesas y trabajo político. Los vecinos, ganaderos y alcaldes han planteado la declaración del entorno como zona catastrófica. Los representantes de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible se reúnen con los poderes locales. Desde la Junta, declaran a Sputnik que el plan de reforestación será ambicioso, como acaba de ocurrir con el de la restauración del incendio de 2017 que afectó al Parque Natural de Doñana.

    • Vecinos a las afueras de su pueblo
      Vecinos a las afueras de su pueblo
      © Foto : Asociación Aldeas Unidas
    • Inmediaciones de Cueva de la Mora
      Inmediaciones de Cueva de la Mora
      © Foto : Asociación Aldeas Unidas
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    Vecinos a las afueras de su pueblo

    Pero rodeados de cenizas, los vecinos de las aldeas se muestran insatisfechos. "Hasta ahora la Junta se ha reunido con los ganaderos, con ASAJA, con las principales empresas o la Federación de Caza, pero no con nosotros, los propios vecinos", denuncia Martín, que ve como los intereses vecinales podrían quedar orillados en la enésima reconstrucción tras las llamas en detrimento de los empresariales.

    Etiquetas:
    minería, incendios forestales, España
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