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    Esta plataforma permite agilizar el intercambio de mensajes entre docentes, padres y alumnos con una privacidad y validez oficiales.

    Edelmiro Justo no lo considera un trabajo, sino "una forma de vida". Le dedica "365 días, 24 horas" al año. Nacido hace 45 años en la provincia gallega de Pontevedra (al noroeste de España), este emprendedor ha ido desarrollando una trayectoria personal y profesional versátil que ahora se aúna en un solo bloque. Comenzó en el ámbito deportivo, llegando incluso a ser profesional de kick-boxing, antes de introducirse en el mundo empresarial. En el sector, vio la oportunidad en la importación hasta que en 2013 se volcó en TokApp, una aplicación de mensajería que ha ido creciendo exponencialmente.

    "Vimos un nicho y nos lanzamos. Desde entonces, no hemos parado", rememora Justo desde la oficina. Atiende a Sputnik por teléfono, después de solucionar las peticiones nacionales por la mañana y a punto de iniciar una conferencia con Colombia por la tarde. El motivo de este trajín se debe al lanzamiento de TokApp School, una derivación de la plataforma original centrada en los centros escolares. "Agilizamos la comunicación entre profesores, padres y alumnos", sintetiza, "ya que a lo largo de cada jornada hay muchos mensajes en diferentes vías que no siempre se ven".

    Un papel, un correo electrónico, una nota en el cuaderno… Todos los días se pasan mensajes "del tutor, del conserje o de profesores" a los alumnos, que se dirigen a padres y madres. "A veces se firman y vuelven; otras se quedan en la mochila y no aparecen hasta días después", explica Justo. Por eso, TokApp School es un método de mensajería instantánea que encauza los diferentes caminos y confirma la recepción y lectura. "Otorga la validez de un burofax y está protegido. Eso es en los que nos hemos volcado principalmente", indica el responsable.

    ​Cuando empezaron, TokApp quiso desmarcarse de lo que otras aplicaciones ofrecían. "Whatsapp o Telegram estaban instaladas, pero no eran nuestra competencia porque responden más a una red social. Nosotros queríamos mediar entre personas, y pensamos en la comunidad educativa”, analiza. Tardaron meses en desarrollar la plataforma y, más tarde, en conseguir todas las garantías que lo blindaran como un sistema seguro. “Incluso para hacer pagos, ligados a una entidad bancaria", expresa.

    No solo solucionarían los avisos, circulares o recordatorios del colegio o las administraciones, sino también las cuotas de comedor, de autobuses… "Un centro escolar genera mucho dinero. Y aún existe la recogida en un sobre. Nosotros queríamos mejorar esto para que fuera más rápido y seguro", insiste Justo. Con una plantilla de 26 personas, ya han logrado contratos con administraciones de varias provincias españolas y han dado el salto a Latinoamérica.

    "Ha habido que cambiar mucho. Y la acogida ha sido muy buena. Al principio, se interesaban algunos colegios. Luego, los ayuntamientos que ya nos conocían (porque la mayoría de sus centros y vecinos lo utilizaba) y ahora estamos en países como República Dominicana o Chile, donde tenemos representación comercial", dice el responsable, que cifra los clientes en unos 4.500 y los usuarios en tres millones.

    ​Dentro de estos número hay divisiones. Hay quienes contratan la plataforma gallega desde alguna de las tiendas virtuales disponibles y quienes contactan para personalizarla. En Murcia, por ejemplo, la Consejería de Educación la ha requerido para los denominados "colegios digitales", que representan un 30% en la región. Y Navarra, otra provincia, les ha pedido el sistema para usarla como algo propio, interno. "Cada institución es distinta", señala Justo, que incide en que cada operación queda certificada oficialmente.

    "Si un padre autoriza a una excursión mediante nuestra app, lo hace de forma legal", cuenta, puntualizando cómo pocos destinatarios dudan de su garantía: "No soy yo vendiendo un producto, es el colegio o los demás padres los que dan la valoración y convencen de que hay un buen soporte detrás".

    TokApp School ha dado un vuelco durante la pandemia de coronavirus. Si al ya tradicional modus operandi de las escuelas les frenaba la inclusión de plataformas para sus avatares cotidianos, el COVID-19 ha terminado de dar el pellizco necesario para brincar al tren de la tecnología. "De repente, nos vimos desbordados. Había simultáneamente centenares de padres y madres preguntando. Dejamos el programa piloto abierto con tres meses gratis y ahora se multiplican los usuarios", recuerda el director adjunto, que calcula una facturación de un millón de euros en 2019 después de "invertir" muchos años.

    "Ahora estamos esperando un poco a que pase toda esta situación y ver hacia dónde vamos. Hay muchas iniciativas sobre la mesa y cada día se cambia la información, así que hay mucha incertidumbre", sopesa Justo, que asegura cómo están pensando todos los días en diferentes actualizaciones y usos. "En la crisis sanitaria ha sido muy importante también para las residencias. Hemos pasado a comunicarnos de los niños a los padres al revés: de padres a hijos, porque la situación era horrible y la gente necesitaba hablar", recuerda.

    Justo adelanta que están dispuestos a ampliar las funciones. "Por ejemplo, la parte de los pagos es una locura. Se está produciendo una cantidad de movimiento bancario que ya planeta nuevos modelos. Nos estamos fijando en la parte de fintech, la tecnología financiera, para hacer transferencias", señala Justo. Mientras, el director adjunto empeña sus jornadas en esta TokApp School, que va asentándose como una herramienta más en esta atípica vuelta al cole.

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    aplicación, pandemia de coronavirus, coronavirus en España, coronavirus, alumno, padres, aplicación de mensajería, mensajería, comunicación, educación, colegios
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