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    Sabela Álvarez fue segunda dama de honor del certamen Miss Mundo España. Pero, ante todo, es doctora. Especialista en oncología molecular y una de los cientos de sanitarios que se han enfrentado a la pandemia de coronavirus en sus peores momentos.

    Qué malas son las fracturas. Desde el shock inicial del accidente, el dolor se convierte en compañero durante un largo periodo. De la mano, llegan las visitas al traumatólogo, parte de este trance. El yeso es complemento y el picor, el precio por llevarlo, sobre todo, si coincide con los meses de verano. Aunque, muchas veces, lo que peor se lleva es la inactividad. Esa tranquilidad forzada que te impide moverte más allá del sofá, la cama o la silla. Una tortura que se incrementa si el paciente es una persona inquieta. Es el caso de Sabela Álvarez. "No tengo paciencia", confiesa a Sputnik Mundo vía telefónica.

    Esta joven palmesana sufre una fractura de pie. Tras tres semanas con el yeso, ahora porta una prótesis ortopédica. Cuenta los días para volver a la rutina. Regresar al campo sanitario, su terreno. Álvarez es doctora, en concreto, especializada en oncología molecular. Sin embargo, no se lesionó en un centro médico. Ni tampoco en la calle. Lo hizo en la prueba deportiva del certamen de Miss Mundo España, celebrado el pasado día 25 de julio en la localidad valenciana de Oropesa del Mar. Allí, como Miss Barcelona, se proclamó segunda dama de honor.

    Era su primera vez en un concurso de este tipo. Es más, el modelaje había quedado relegado a sus años de estudiante en Barcelona. Ciudad a la que llegó con el objetivo de estudiar Ciencias Biomédicas. Durante el primer año universitario, varios docentes le animaron a apuntarse a Medicina también. Entonces, Álvarez dio paso a una rutina de estudio a caballo entre las dos carreras. Hacer de modelo le ayudaba a evadirse. "Empecé en el modelaje porque era una afición mía que decidí profesionalizar durante mis estudios. Me ayudaba a despejarme de las horas de estudio y de la medicina. Al final mi día a día se basaba en ir de una facultad a otra, comer, ir a casa, ducharme y ponerme a estudiar o pasar apuntes. Siempre a full".

    "Llegaba el fin de semana y mientras unos se iban de fiesta el viernes y el sábado dormían, yo madrugaba para hacer un catálogo y ganar un poco de dinero. Es un trabajo más, simplemente. Que subiera alguna foto a redes sociales, no significa que mi vida fuera eso, ni mucho menos. Detrás hay mucho esfuerzo", reconoce la doctora.

    El concurso

    "Al final la medicina me hizo dejar un poco esto, aunque siempre me ha gustado", admite Álvarez. Sin embargo, cuando menos se lo esperaba reapareció. Lo hizo a través de una llamada de la delegación de Miss Mundo en Cataluña en mayo. En aquel momento, la joven se encontraba en Palma, donde trabajaba como médica. La presión asistencial provocada por la pandemia hizo que se negara. El 1 de julio finalizó su contrato en el centro sanitario. Entonces, volvió a sonar el teléfono. "Me volvieron a insistir, me animaron a que me presentase y acabé yendo", indica.

    La palmesana comenta que en poco más de dos semanas la prepararon para afrontar el concurso. "No sé si has visto la película de Miss Agente Especial. Fue lo mismo. En tres semanas me pusieron uñas, me enseñaron a desfilar, me tiñeron de morena, rubia… Fue toda una transformación. De doctora a miss", ríe la doctora.

    El 19 de julio viajó a Oropesa del Mar como la representante de Barcelona. En el escenario de Marina d’Or, se quedó a las puertas de ser la candidata española al trono mundial. Sin embargo, Álvarez se convirtió en la ganadora del título Belleza con propósito, gracias a su proyecto solidario. "Presenté mi implicación en la pandemia. Lo primero, mi trabajo como doctora. Además, algún fin de semana que tenía iba de manera voluntaria al Centro de Coordinación del COVID para ayudar a nivel administrativo. Notificación de casos, estudio de contactos… También apoyé a la campaña #YoMeCorono y compartí información en mi Instagram sobre la enfermedad. En los descansos en el hospital, resolvía dudas a todo aquel que me preguntara", explica la facultativa.

    Para ella, conseguir este reconocimiento era de lo más importante del certamen. "No gané, pero me quedé con el proyecto solidario, que era lo que más me gustaba. En plena pandemia mundial, consideraba que podía aportar más como divulgadora que como modelo. Me hacía más ilusión", asevera Álvarez.

    Sabela Álvarez en el escenario de Miss Mundo España
    © Foto : Cortesía de Sabela Álvarez
    Sabela Álvarez en el escenario de Miss Mundo España

    En parte, la joven de Palma de Mallorca se presentó a Miss Mundo España con el objetivo de conseguir un altavoz. Una plataforma para impulsar su gran vocación: la divulgación científica y médica. Antes del hospital, el laboratorio fue su hábitat y la investigación es fundamental en su carrera, tarea que ha desarrollado en España, pero también en Alemania y Estados Unidos. Su intención es abrirse un hueco en este ámbito, en numerosas ocasiones, marcado por el machismo. Como muchos otros.

    "Es muy triste que se me infravalore por ser mujer. Es duro que te valoren el cerebro por tu imagen. Aunque bueno, me pasa a mí y a muchas doctoras. Hay muchas personas que mantienen una imagen retrógrada y que se creen que por ser mujer y joven soy peor. Yo les respondo con educación, con datos, con ciencia y mis titulaciones", afirma la médica.

    Su trabajo en la pandemia

    Participar en el certamen, como hacia el modelaje durante sus estudios, sirvió a Álvarez para despejarse de los meses más duros de la pandemia. Periodo que pasó en Mallorca. El coronavirus le impidió volver a Barcelona, donde estaba acabando su tesina, y la visita a su familia se prolongó. Pero, la doctora no se encerró. Rápidamente se colegió en la isla y 24 horas después la llamaron ante la falta de personal sanitario.

    Sabela Álvarez en el hospital durante la pandemia de coronavirus
    © Foto : Cortesía de Sabela Álvarez
    Sabela Álvarez en el hospital durante la pandemia de coronavirus

    Fueron semanas difíciles. La palmesana recuerda el estrés y el agobio que se vivió en los pasillos de hospitales y centros médicos de todo el país. "La experiencia del COVID-19 fue dura tanto profesional como emocionalmente. Al principio de la pandemia, no había equipos y fue complicado. Era bastante triste, desconcertante e inquietante. No había protocolos y nos organizábamos como podíamos. Para no adquirir carga viral, unos estábamos en Urgencias Respiratorias unos días y otros en no Respiratorias. Nos íbamos intercambiando".

    "Luego, había días mejores y días peores. A lo que no te acostumbras es a la muerte. Es algo que no se aprende en las facultades", rememora.

    Un infierno que espera que no se vuelva a repetir. Ante el aumento del número de positivos este último mes, pide responsabilidad ciudadana. "Es cierto que la mayoría padece un cuadro leve o son asintomáticos, pero hay un porcentaje que puede pasarlo muy mal e incluso morir. Por ello, hay que estar pendiente de todas las medidas. Casi todo el mundo se pone la mascarilla, usa el gel hidroalcohólico y deja los zapatos a la puerta de casa. Pero, tenemos que intentar evitar realizar reuniones con muchas personas en una casa, sin mascarilla y con aire acondicionado. Hay que evitar la acumulación de gente y los espacios cerrados".

    "La mascarilla es útil, pero no hay que olvidarse de lo demás. Si quedas con mucha gente, la mascarilla pierde utilidad. No es época de discotecas, de quedar con toda la pandilla… Entiendo que no te vas a quedar en casa, pero hay que tener prudencia. Hay que buscar el equilibrio y ser solidario con los demás", recomienda Álvarez.

    La curva de contagios sigue en alza y los hospitales ya empiezan a habilitar plantas para recibir ante una posible ola de ingresos. Los sanitarios comienzan a prepararse para hacer frente a la situación. Álvarez no puede. La fractura del pie en Miss Mundo España le impide regresar, aunque ya han reclamado su presencia. La calma necesaria para recuperarse, para determinadas personas, a veces, es casi peor que el golpe.

    "Tengo ganas de volver a la batalla. Me ven mucho ahora en tacones, pero la verdadera Sabela es la que está en batalla", sentencia contundente.
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