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    Los escándalos financieros del rey emérito de España Juan Carlos I (51)
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    La examiga de Juan Carlos I cuenta en una entrevista a la BBC cómo vivió una relación sentimental con el monarca que terminó después del escándalo de Botsuana.

    Corinna Larsen ha concedido una extensa entrevista a la cadena británica BBC sobre su relación con Juan Carlos I, el rey emérito de España. En esa charla, la examiga del monarca habla sobre los inicios de un romance que incluso llegó a plantearse como un matrimonio. También cuenta la súbita ruptura tras el accidente en Botsuana del antiguo Jefe de Estado en 2012 y las presiones que soportó desde entonces por parte del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). En cuanto a la transferencia de 65 millones de euros que le hizo Juan Carlos I después de una presunta donación de Arabia Saudí, que está siendo investigada en Suiza, Larsen afirma que se debió a la "gratitud" por "haberle cuidado en sus peores momentos".

    "Fue en reconocimiento por cuanto signifiqué para él y por lo que quería a mis hijos", detalla sobre ese traspaso económico que se hizo a través de una cuenta opaca. Supuestamente, el rey emérito, que el 3 de agosto abandonó España para instalarse en el emirato árabe de Abu Dabi, recibió 100 millones de dólares (unos 85 millones de euros) por una comisión en la contratación de un consorcio español para construir un AVE de Medina a La Meca, en Arabia Saudí. De ese ingreso en las arcas de la Fundación Lucum, con sede en Panamá, retiró tal cantidad en beneficio de Larsen.

    Una operación que, según las escuchas del comisario Villarejo, era habitual. "Lo que me parece extraordinario es que estén convirtiendo 40 años de modus operandi de una empresa familiar en un foco sobre una persona. Y esa persona soy yo", indica Larsen en la entrevista, convencida de que el anterior Jefe de Estado "debe de tener cientos de cuentas en otras jurisdicciones". "El acoso nunca ha cesado, si acaso se ha intensificado", añade, aludiendo a la situación que presuntamente ha vivido después de poner punto final a su romance.

    El viaje de cacería a Botsuana, que salió a la luz porque el rey se lesionó y por sus posteriores disculpas públicas, supuso un revés para una relación que, según la empresaria alemana, seguía siendo de amistad a pesar de la ruptura sentimental. "No tenía ganas de ir en este viaje. Sentía que el rey Juan Carlos intentaba que volviera con él y yo no quería dar una impresión errónea", aclara, comentando que lo hizo por el cariño del monarca hacia sus dos hijos y asegurando que llegó a tener "premoniciones" de lo que ocurriría.

    Al volver, Larsen explica cómo los servicios de inteligencia españoles, mediante el CNI y su director entonces, Félix Sanz Roldán, empezaron a acosarla. "Pero hablaremos de esto en los procesos que se celebrarán en Reino Unido. El caso tratará todos los elementos de la campaña de abuso. Juan Carlos será el acusado, pero quizá no sea el único", sentencia. Larsen expone cómo fue objeto de una campaña de desprestigio para desviar las miradas al rey emérito. También cuenta que la supuesta petición de Juan Carlos I de devolverle los 65 millones (desvelada por el diario El Mundo) fue un "berrinche" provocado por el despecho. "En 2014, hizo intentos desesperados para que volviera con él", apunta sobre los instantes que rodearon la abdicación en su hijo, Felipe VI, ese mismo año.

    "Se dio cuenta de que no iba a volver y se puso completamente furioso. Pidió que le devolviera todo. Creo que fue solamente un berrinche", reflexiona.

    Tal solicitud ha sido descartada en la investigación que tiene abierta el fiscal suizo Yves Bertossa. Sin embargo, sigue en proceso la donación de los 65 millones de euros, supuestamente transferidos desde la cuenta de la Fundación Lucum. Bertossa mantiene imputados a Corinna Larsen, al gestor de la cuenta (Arturo Fasana) y al abogado Dante Canónica, que trabajó durante años en el despacho de este último. Les acusa de un delito de "blanqueo agravado de capitales". Con su salida de España, Juan Carlos I también deja en vilo una causa pendiente en el Tribunal Supremo. La Fiscalía Anticorrupción contempla la opción de imputarle por las negociaciones en la construcción del AVE y sus supuestas comisiones sin declarar, aunque se estudia su inviolabilidad y los convenios de repatriación desde Abu Dabi.

    Planes de boda

    Larsen, además, relata cómo empezó la relación con el rey emérito. "La primera cita fue a principios de verano de 2004. Siempre nos reíamos mucho. Conectamos de inmediato en muchas cosas y teníamos muchos intereses en común: la política, la historia, la buena comida, los vinos…", rememora. "Yo vivía entonces en Londres, acababa de emprender mi propio negocio de consultoría. Y era madre soltera de dos niños. Así que nos encontrábamos en Madrid en una casita de campo dentro de la finca y viajábamos juntos".

    "El primer año fue más difícil porque yo estaba muy ocupada y él tenía una agenda completa, pero me llamaba hasta diez veces al día. Quiero decir, inmediatamente se convirtió en una relación muy fuerte, profunda y significativa", confiesa. Larsen pregunta, en un momento dado, cómo encajaría todo esto su esposa, la reina Sofía: "Juan Carlos dijo que tenían un acuerdo para representar a la Corona, pero que tenían vidas totalmente diferentes e independientes. Y el rey acababa de salir de una relación de casi 20 años con otra mujer que también ocupó un lugar muy importante en su corazón y su vida".

    En 2009, el padre de la empresaria recibió una visita de Juan Carlos I. "Me llamó y me dijo que había ido a visitarle y le había dicho que estaba muy enamorado de mí y que pretendía casarse conmigo", declara, "también le dijo a mi padre que no podía hacerlo enseguida, que llevaría un tiempo. Quería que mi padre supiera que iba en serio conmigo".

    Previamente, Larsen afirma que el rey Juan Carlos I le propuso matrimonio. "Obviamente, cuando algo así sucede, es muy emotivo". "Y yo estaba muy enamorada de él, pero anticipaba —soy estratega política— que iba a ser muy difícil. Y pensé que podría desestabilizar la monarquía". "Por eso", prosigue, "nunca llegué a perseguir la idea de la boda. Solo lo tomé como una prueba de la seriedad de la relación, en lugar de como algo que realmente se fuera a materializar". El romance acabó ese año, aunque se mantuvo la amistad.

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