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    Debía de ser una jornada de celebración y alivio, pero fue de protesta. Los astilleros de la Bahía de Cádiz se manifiestan por la poca carga de trabajo del sector. La construcción de un nuevo buque que asegura tres años más de trabajo no es suficiente para el principal pulmón socioeconómico de una de las zonas con más paro de Europa.

    La noticia se hacía esperar, el Gobierno dio luz verde a la construcción de un nuevo Buque de Acción Marítima de Intervención Subacuática (BAM IS) para la Armada española en el astillero gaditano de Puerto Real. El Ministerio de Hacienda lo confirmaba el martes 28 de julio, se trata de una operación sustancial cuyo presupuesto asciende a 200 millones de euros. De ellos, 167 corresponden a los trabajos de Navantia, y el resto a la compra de equipos de exploración submarina y revisiones, teniendo en cuenta que el BAM IS se destina al rescate de submarinos. 

    No obstante, el anuncio del Gobierno llegó un día después de la celebración del Comité de Empresa de Navantia en la que se decidió iniciar una serie de protestas que empezaban el mismo miércoles 29.

    El nuevo encargo, ya estaba contemplado en el Plan Estratégico de diciembre de 2018, consensuado por Navantia, las seis fuerzas sindicales que representan a la masa laboral y la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), pero no había habido noticia alguna al respecto al BAM IS desde hace más de un año. El Plan Estratégico, que marcaba una hoja de ruta para la renovación industrial, constaba de tres ejes: uno comercial (civil y militar), otro de eficiencia con equipamientos modernizados y el último —el que más se está llevando a cabo—, el de rejuvenecimiento de la plantilla mediante prejubilaciones.

    "No entendemos porqué tenemos que aguantar estos parones, somos una industria que viene y va, tenemos dientes de sierra, ahora nos queda un periodo sin actividad en el que perderemos trabajadores que emigran, certificaciones de calidad y en definitiva, poder estratégico", declara a Sputnik Jesús Serrano, Secretario provincia de industria de CCOO.

    Necesidad urgente de empleo

    En la Bahía de Cádiz, hablar de encargos a los astilleros es hablar del principal aliviadero para el desempleo. El BAM para el Ejército nacional genera puestos de trabajo, supondrá 1,3 millones de horas de carga de trabajo durante tres años y medio, y se calcula que se crearán más de 1.100 empleos anuales, entre directos, indirectos e inducidos.

    Para el sector, sin embargo, la llegada del buque no es suficiente. El comité de empresa y los sindicatos llevan semanas alertando de que el trabajo está desapareciendo, afectando ya a las industrias auxiliares y lo que es más grave, para el próximo otoño calculan que unas mil personas podrían perder sus puestos de trabajo.

    Denuncian los trabajadores el incumplimiento de los tiempos de contratación de nuevos proyectos establecidos en el Plan Industrial, de hecho, desde julio de 2019, cuando se votó el último de los petroleros SuezMax contratados en 2015 no había grandes noticias desde Puerto Real. Por otro lado, se prevé que los tres proyectos eólicos que en estos momentos se desarrollan concluirán gradualmente antes de otoño, por todo ello, se venía esperando largamente la llegada del BAM.

    "La llegada del BAM hay que cogerla con pinzas, ahora hay que esperar, no hay fecha cerradas, ahora hay que desarrollar la ingeniería, comprar el material, ahí va a haber un impás entre la actividad presente y el buque que ya se hacía esperar", relata Jesús Serrano.

    Actualmente, el principal encargo del sector son los contratos de torres eólicas y las corbetas de saudíes, pero antes de noviembre, esos trabajos habrán concluido.

    La manifestación del día 29 venía precedida, además, de malos augurios. Fue en mayo cuando desde el Parlamento, a pregunta del PP, el Gobierno no confirmó la licitación de nuevas construcciones para el ejército, como venía contemplando en el Plan Industrial o Plan Estratégico de Navantia. Los BAM y ferrys de transporte militar se esfumaban, pero ahora, todo parece indicar que la ausencia de actividad turística y la pandemia ponen en prioridad máxima la reactivación del empleo y la economía desde los astilleros. 

    Un buque no es suficiente

    Las demandas del colectivo de astilleros de Puerto Real no se centran solo en la confección de naves militares, los manifestantes apuntaban a la necesidad de diversificar creando embarcaciones civiles y plataformas marinas eólicas. "Lo principal es armonizar los dientes de sierra de esta industria, evitar estos parones que desarticulan al sector y para ello, la prioridad futura debería ser la industria eólica", explica Serrano, "ahora solo hacemos los jackets de las torres eólicas, eso es lo más básico, necesitamos desarrollar más tecnología".

    ​Por su parte, desde la manifestación la Presidenta del Comité de empresa de Navantia, Margartita Forné, confesaba que "queremos ser optimistas, queremos tomarlo como algo bueno, [la confirmación de la construcción del BAM] pero no es suficiente", lamentaba la primera mujer en dirigir el sindicato de la Bahía de Cádiz, integrando los astilleros de Puerto real, San Fernando y Cádiz.

    "Necesitamos que se cumpla el Plan Industrial y que se realicen más inversiones en nuestros astilleros, necesitamos carga de trabajo porque la industria es la que ahora mismo posibilita que la economía salga a flote", valoró Forné.

    La industria naval es un pilar fundamental social y económico en la Bahía de Cádiz y en toda Andalucía, dada la enorme industria auxiliar que genera, en los momentos de máxima producción, contando con la activación de las reparaciones de petroleros o cruceros —en estos momentos inactivas por la pandemia— se ha llegado a emplear a más de 7.000 personas en la industria auxiliar y del metal de astilleros. Raúl Toro, de la Coordinadora de trabajadores del Metal, que representó durante la protesta al 90% de la mano de obra de la industria auxiliar de Cádiz, lamenta que siempre es "la clase trabajadora la que, cuando no hay trabajo tenemos que hacer las maletas e irnos fuera de España, donde somos considerados buenos profesionales". Las subcontratas, según CCOO, han venido asumiendo en los últimos cursos hasta un 80% del peso de los programas en desarrollo. El desvanecimiento, más allá de la construcción del eventual BAM, puede significar un golpe definitivo en la región.

    Un astillero con las manos atadas

    Que la noticia de un proyecto de 167 millones de euros venga acompañada de una manifestación pidiendo más oportunidades de desarrollo para el sector no es sorprendente. El horizonte de la Bahía de Cádiz se ha ido ensombreciendo tras el lustre que dieron las corbetas saudíes y los proyectos eólicos offshore.

    Pero un mero repaso por la hemeroteca evidencia que no entran suficientes encargos a los astilleros. Pérdida de oportunidades con la marina australiana o la canadiense en 2018 y sobre todo, el golpe de esta primavera, cuando Trump derivó a la italiana Fincatieri la construcción de 12 fragatas para la US–Navy. En todos estos casos, las relaciones internacionales han jugado una mala pasada, el Brexit y las tiranteces con Trump y el Gobierno español lastran ahora la actividad de la Bahía.

    Gigante con pies de barro

    Y aunque Navantia sea un valor seguro, es también el talón de Aquiles para una región de paro endémico. Cádiz es tristemente reconocida en Europa por su paro juvenil. Aunque los últimos datos de la EPA la instalan en una extraña luna de miel. Las anomalías de la pandemia, por raro que parezca, favorecen cosméticamente los datos de un paro que tiene en la provincia 21.800 parados menos. En cualquier caso, esta reducción se debe a que muchos desempleados son ahora registrados como inactivos y los ERTES no computan como parados… por el momento. Ya llegará el golpe, porque otros síntomas no son nada halagüeños: la población activa en Cádiz ha caído en tres meses en 26.000 personas y la población inactiva supera ya el medio millón.

    Etiquetas:
    Cádiz, España, construcción, buques de guerra, Armada de España
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