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    Los cambios provocados por la pandemia son evidentes en la vivienda y la demanda ha mutado, se prioriza más el espacio y las dotaciones que la ubicación. Las principales voces del sector revelan los aspectos positivos de una crisis que ha alterado las normas del mercado.

    Los meses de absoluto confinamiento nos han hecho mirar y valorar de otra manera nuestros hogares.

    Nuestras viviendas han sido escrudiñadas al máximo, los manchones de la pared, el enchufe descuadrado, o esa ventana por la que no entra suficiente luz…

    Hemos mirado también con envidia al vecino de enfrente que se marcaba sesiones de yoga en su terrazón y cuando ha llegado el calor, hemos dejado de darle likes a ese colega que sube fotos de su piscina todo el día. Claro, esto ha propiciado cambios: algo se ha movido en los deseos de una mayoría y eso, lo reflejan ahora los números.

    Menos barrio exterior y más espacio 'indoor'

    Podría ser la consigna más evidente que reflejan los cambios que comparten con Sputnik plataformas de búsqueda de vivienda como Idealista o promotoras de vivienda como Metrovacesa, entre otros.

    Los cambios en la vivienda residencial son palpables tanto en compra de vivienda como en alquiler. "Los españoles, poco a poco, sacrificamos la posibilidad de tener una vivienda en zonas urbanas en pos de conseguir una casa con más espacio, más luz o algún añadido como terraza o jardín", explica el Jefe de Estudios de Idealista, Fernando Encinar.

    Fernando Encinar, Jefe de Estudios de Idealista
    © Foto : Cortesía de Idealista
    Fernando Encinar, Jefe de Estudios de Idealista

    "Según nuestros datos, el interés de nuestros usuarios por viviendas en la ciudad ha caído casi 4 puntos porcentuales desde enero y durante las semanas más duras del confinamiento llegó a caer 5,3 puntos".

    Idealista, como primer sitio de búsqueda inmobiliario, es uno de los principales termómetros del mercado de vivienda y de las pulsiones del consumidor. Los cambios que referimos presionan, sobre todo, a la ciudad ya construida y a la vivienda de segunda mano que marca una caída del 6,1% durante el segundo trimestre de 2020, el mayor descenso de la serie histórica, de hecho, análisis de CaixaBank Research calculan que el precio de la vivienda, en general, descenderá entre 6% y 9% en 2021 y no se recuperaría hasta 2024.

    Las promotoras también analizan con ojo cirujano la evolución de un mercado "que ha cambiado sensiblemente, ahora los clientes maduran más la compra y analizan, mucho más, aspectos que antes no se evaluaban tanto, como la distribución, la orientación o incluso la eficiencia energética", analiza Marcos Relaño, gerente de Promociones de Andalucía Occidental de Metrovacesa, "pero el principal cambio son los espacios abiertos, terrazas, jardines en plantas bajas, solariums en áticos o priorización de los espacios comunes son ahora prioritarios".

    Más tiempo confinados, más tiempo para buscar y desear

    Metrovacesa, una de las principales promotoras del país y la que cuenta con más suelos finalistas, es testigo de un crecimiento exponencial de la demanda que, no solo obedece a los meses sin actividad del confinamiento, sino a un mayor deseo de mejorar las viviendas y las dotaciones interiores de los hogares, "muchos de los que antes priorizaron vivir en el centro de la ciudad, a pesar de tener una vivienda pequeña, sin terrazas o balcones, se lo están repensando ahora".

    Es el caso de la fotógrafa Floren Ruano, que junto a su esposo y sus dos hijos (de uno y tres años) acaba de comprar un chalet de nueva construcción en las afueras de Sevilla.

    "Siempre habíamos querido vivir en Sevilla, pero tras pasar el confinamiento en nuestro piso de alquiler que no tiene balcón y donde tuve que convertir el salón en espacio de juegos, decidimos buscar en las afueras de la ciudad para tener más espacio", afirma.

    Las prioridades familiares de Floren al igual que las de miles de familias españolas han cambiado, buscan más espacios y zonas comunes de mejor calidad.

    Las cifras revelan la volatilidad de precios, pero también que la demanda crece y no ha cesado durante el confinamiento, "A las personas que ya estaban en un proceso de búsqueda antes del confinamiento se le unieron las que han descubierto que no les gusta nada la casa en la que viven y empezaron a buscar otra más amplia, con más luz, con un balcón o una ventana o una pequeña parcela", detalla Encinar, de Idealista, que explica que hay un gran segmento de residentes en alquiler que ahora, quieren comprar de cara a un posible nuevo confinamiento.

    "Prácticamente por el mismo precio que un piso chico en la ciudad tenemos una casa enorme con jardín y espacios donde los niños podrán vivir mejor", confirma Floren, que ha dado el paso, durante el confinamiento, a ser propietaria.

    Al grupo de arrendadores que quieren pasar a ser propietarios, como la familia de Floren, hay que sumar, teniendo en cuenta las últimas medidas del Gobierno para proteger a los propietarios, a los pequeños y medianos inversores de vivienda que aún no tenían patrimonio inmobiliario, ya que "la rentabilidad ahora está más protegida que antes del confinamiento" con las nuevas leyes, destaca Encinar.

    Marcos Relaño valora positivamente la llegada del maná europeo y los millones recientemente salvados en las históricas negociaciones, "pero tenemos que recordar que se necesita fomentar la compra de vivienda con incentivos fiscales para la primera vivienda para menores de 35 años, por ejemplo".

    Para la promotora, en cualquier caso, la crisis del coronavirus no debe ser tan letal para el sector como lo fue la de 2008. Por su parte, Encinar defina las ayudas como "claves" para el sector inmobiliario, aunque "algún día tendremos que pensar cómo pagar toda la deuda que nos permitirá salir de esta y que probablemente sea el cimiento de la próxima crisis, pero ya cruzaremos ese puente cuando lleguemos", advierte.

    Pero esta tendencia amenaza con crear ciudades más dispersas donde las familias dependen del coche privado para todos sus desplazamientos, lo que pone en duda la sostenibilidad del nuevo modelo. "No me cabe ninguna duda de que esto nos hará evolucionar", reflexiona Marcos Relaño, de Metrovacesa, que apunta al deber de las administraciones para trabajar no ya meramente la ciudad construida sino la coronaria, teniendo en cuenta la nueva demanda pos-COVID.

    "Tnemos que replantear barrios de menor densidad, pero a la vez con zonas verdes y equipamientos para que no sean sinónimo de desplazamientos obligados y poca sostenibilidad", concluye.

    Está claro que si el ciudadano busca un modelo de vivienda distinto, eso nos llevará a barrios y ciudades distintas.

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