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    El 22 de julio de 1941, Radio España Independiente, también conocida como 'La Pirenaica', emitía su primer programa desde Moscú. Día en el que cumplen 79 años de la primera retransmisión de la radio clandestina del Partido Comunista de España, dedicada a luchar contra el régimen franquista.

    Corría el 22 de julio de 1941. Las trincheras surcaban Europa. Año en el que las bombas caían sobre Londres, Berlín y una interminable lista de ciudades más. Semanas antes, la Unión Soviética entraba en guerra con la Alemania nazi. Las tropas germanas empujaban a su vecino oriental en la llamada Operación Barbarroja. El mundo contemplaba la peor contienda de su historia. Si es que se puede considerar alguna como mejor.

    En el extremo occidental del viejo continente, en España, las bombas no caían. Tampoco avanzaban tropas extranjeras sobre su territorio. En suelo europeo, hubo soldados españoles, pero las batallas no cruzaron las fronteras. De manera oficial, el régimen de Francisco Franco se mantuvo neutral durante la Segunda Guerra Mundial.

    Eso sí, no hace tantos años, el drama de la guerra asoló el país. Tres largos años de guerra civil marcaron el devenir de España. Periodo de pólvora y sangre que acabó con la Segunda República y alzó a Franco en el poder. Ante la persecución, el bando republicano tuvo que huir. México fue uno de los países elegidos para el exilio. También lo fue la Unión Soviética.

    Precisamente, a su capital, Moscú, llegó Dolores Ibárruri, conocida como la Pasionaria. Miembro del Partido Comunista de España (PCE), la histórica militante, desde la lejanía, nunca dejó de mirar a su país, ni de hablarle. En tierras soviéticas, con el apoyo de las autoridades, Ibárruri fundó la que sería una de las principales emisoras clandestinas, la llamada Radio España Independiente, también conocida como La Pirenaica. El 22 de julio de 1941 emitía por primera vez.

    Moscú sería su sede hasta 1955. Solo el avance del ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial obligaría a la emisora a mudarse durante unos meses a la ciudad rusa de Ufa. En 1955, se mudaría a Bucarest, ciudad que sería su hogar hasta su final. Eso sí, nunca desde los Pirineos, como llegaron a creer. "El nombre de Pirenaica se lo puso la Pasionaria para aproximar a los exiliados y a los oyentes, con la idea sentimental de ser una emisora de combate más cercana al país al que se dirigía, y también para despistar. Algunos años se creyó, efectivamente, que la estación estaba en los Pirineos y que Pasionaria estaba allí al frente del PCE", explica el escritor Luis Zaragoza, autor del libro Radio España Independiente. Estación Pirenaica al diario La Opinión.

    El régimen no la encontró hasta prácticamente el final de los días de Franco. Intentaron interferir sus emisiones, pero jamás lograron frenarla. Desde el Este, la estación del PCE realizaba oposición radiofónica a la dictadura franquista.

    "La Pirenaica tuvo influencia en la creación de una conciencia colectiva contra el régimen. El PCE se dejó la piel para generarla. Luchábamos contra la propaganda fascista desde todos los frentes, ya fuera a través de las ondas o folletos. Lo intentábamos todo", afirma a Sputnik Mundo Lidia Falcón, actual presidenta del Partido Feminista de España y militante del extinto Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC), federado con el PCE.

    Una emisora clandestina

    Escuchar Radio España Independiente era motivo de denuncia. Había que ser cauto a la hora de conectarse, ya que sus oyentes podían acabar en prisión. Sin embargo, no eran pocos los que pasaban tiempo buscando las cambiantes frecuencias a través de las que emitía la estación de radio. Uno de ellos era Manuel Monereo, antiguo miembro del Partido Comunista de España. Según explica a Sputnik Mundo, La Pirenaica ofrecía contenidos que no salían del espectro de las radios clandestinas. "Recuerdo que había programas en distintas lenguas. En gallego, catalán y euskera, algo que era casi impensable. Además, había mucha información y espacios de debate. Es más, lo que más seguíamos era la información. Junto a Radio París, eran nuestras principales fuentes de información. Contrastábamos las dos para tener una idea más certera, ya que, a veces, La Pirenaica tenía cierto grado de subjetividad".

    Monereo indica que en Radio España Independiente primaban los contenidos sobre "el conflicto social, las huelgas, las manifestaciones o la universidad, aunque también tenía mucho peso la información internacional". Por lo general, los temas que no tenían cabida en los medios públicos. El político se acuerda de escuchar con atención las noticias sobre la Guerra de Vietnam, pero también sobre el asesinato de Carrero Blanco. Falcón rememora las informaciones sobre la Segunda Guerra Mundial y los Juicios de Nuremberg. Mientras, el escritor Julio García no olvida la huelga minera de Asturias.

    "Más de medio siglo de esto, aún recuerdo algunos retazos de los informativos de 'La Pirenaica'. Por ejemplo, puedo mencionar las continuas informaciones que emitía el verano de 1962 sobre la huelga minera de Asturias, como resistían y como conseguían ayuda económica para mantener viva la huelga. También recuerdo cuando hablaban de los ministros de Franco, en concreto del ministro de Justicia, a quien se referían como 'ministro de injusticia'", asegura a Sputnik Mundo.

    Programas que escuchaban desde casa, pegados a la radio. "Era muy difícil conectarse. Pero con paciencia, se conseguía encontrar el dial. Una se vez se encontraba se escuchaba un ruido de motor de fondo que complicaba su audición. Es más, había que ponerse cerca para escuchar detenidamente", comenta Falcón. A través de un aparato radiofónico también la sintonizaba Monereo. "La cogíamos con la radio normal y corriente. La escuchaba a solas o con compañeros de piso en mi época de estudiante". Mariel cuenta por teléfono desde la residencia Los Llanos Vital, que ella no lo hacía, pero sí su padre. "Recuerdo que mi padre la oía en casa. Yo era muy pequeña y me echaban de allí porque hacía mucho ruido. La prendía en una sala que tenía llena de libros. Para él, era sagrada".  Por el contrario, su compañera Maribel, sí que la escuchaba.

    "Mi padre tenía una radio muy elemental, juntaba cables y se oía algo. Nos juntábamos todos en la cocina para escuchar las noticias eran distintas, porque aquí eran distintas. Además, me acuerdo que las madres y las novias dedicaban canciones y discos a sus novios e hijos que estaban en el frente fuera", rememora.

    Sin embargo, a veces había que tirar de imaginación. Juan Carlos era un niño cuando escuchó por primera vez un programa de La Pirenaica. Lo hizo con un grupo de amigos en el colegio e internado de Los Agustinos de León. Allí no había radios, pero sí vigilancia, y el ingenio era la única manera posible de sintonizarla.

    "'La Pirenaica' estaba superprohibida, sobre todo porque trataba temas políticos. Para poder cogerla utilizábamos una bobina, un aparato más que ahora no recuerdo, unos cables y un altavoz. Este invento lo enganchábamos a un radiador, que servía como toma de tierra. Eso sí, no siempre encontrábamos el dial", relata Juan Carlos a Sputnik Mundo.

    Trabajar en La Pirenaica

    Por los micrófonos de Radio España Independiente pasaron miembros del PCE o el PSUC como Dolores Ibárruri, Santiago Carrillo, Gregorio López Raimundo o Irene Falcón. También personalidades como Joan Manuel Serrat, Rafael Alberti, Angela Davis o Mikis Theodorakis, entrevistados por La Pirenaica.

    Sin embargo, la emisora sobrevivía gracias a los informes que mandaban decenas de corresponsales. Personas que informaban sobre la situación en España y a través de los cuales se nutría La Pirenaica. Una de ellas fue Lidia Falcón. "Cuando estaba en el PSUC escribía unos artículos sobre la situación en España. Los hacía en papel y el partido los mandaba a la emisora. Me acuerdo de un artículo sobre el inicio del curso escolar, en el que 50.000 niños en Madrid se quedaban sin plaza escolar y 40.000 en Barcelona. Escribía sobre todo de asuntos sociales, las carencias que había en la España franquista".

    Su tarea fue clave para permitir que la emisora se convirtiera en un símbolo de la lucha contra la dictadura franquista. "Su importancia fue enorme. Era el único elemento crítico y masivo al régimen. La prensa escrita, con publicaciones como Mundo Obrero, no llegaba a todo el mundo y la única manera de hacer llegar la información era la radio. Escuchar La Pirenaica era hacer oposición al régimen", asevera Monereo.

    El 20 de noviembre de 1975, Radio España Independiente anunciaba la muerte de Francisco Franco. Un par de años después, el 14 de julio de 1977, la estación emitiría su último programa. No sería desde Bucarest, sino en Madrid. En concreto, en el Congreso de los Diputados. Retransmitía la formación de las Cortes tras las elecciones del 15 de junio. España se aventuraba en la democracia. Tras 36 años de batalla, La Pirenaica decía adiós.

    Etiquetas:
    Partido Comunista de España (PCE), Dolores Ibárruri, España, Guerra Civil española, Segunda Guerra Mundial, Francisco Franco, radio
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