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    Rebrotes y la 'nueva normalidad' en España (119)
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    En el Patio de la Armería del Palacio Real de Madrid se ha realizado el homenaje de Estado a las víctimas del COVID-19, una pandemia que en España ha dejado unas 28.400 víctimas mortales en los últimos cuatro meses.

    Hacia las ocho de la mañana ya se notaba el trajín de coches oficiales. Antes, decenas de periodistas y fuerzas de seguridad instalaban sus equipos o custodiaban el Palacio Real de Madrid. Y, de repente, a cuentagotas pero en pocos minutos, las sillas ubicadas en el Patio de la Armería iban llenándose. Todo dispuesto para que dos minutos después de las nueve, Ana Blanco, responsable de informativos de TVE, iniciara el acto marcado este 16 de julio en homenaje a las víctimas de COVID-19 en España.   

    El homenaje, organizado por el Gobierno español y presidido por el Rey, Felipe VI, ha contado con la participación de familiares de las 28.400 víctimas mortales del COVID-19, de líderes políticos nacionales —excepto los de Vox, que han rechazado la invitación— y representantes de todos los poderes del Estado.

    También han sido invitadas reconocidas figuras internacionales. Entre ellas, David Sassoli, presidente del Parlamento Europeo, Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, Ursula Von der Leyen, actual presidenta de la Comisión Europea, Josep Borrell, alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Tedros Adhanom, director general de la Organización Mundial de la Salud, Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN y Zurab Pololikashvili, secretario general de la Organización Mundial del Turismo. En total, 400 personas invitadas al reconocimiento público.

    Según entraban en el recinto, fuertemente vigilado por los cuerpos de seguridad del Estado, los invitados han sido colocados en forma circular alrededor de un pebetero. Simbolizaba a todas las personas que perdieron la vida por el coronavirus y ha sido prendida al inicio, con una introducción en euskera, catalán, gallego, castellano, inglés y francés.

    Durante el acto se ha interpretado el himno de España y la melodía Geistliches Lied, Op.30 del compositor alemán Johannes Brahms, a cargo del coro de Radio y Televisión Española. El primero en hablar ha sido Hernando Calleja, hermano del periodista José María Calleja, fallecido por culpa del COVID-19. "El virus ha sido una ejecutora fría, cruel y destructora" que "no distingue entre seres humanos", ha afirmado el familiar, que ha aludido a "todas las muertes anónimas" y al dolor de sus "compatriotas".

    ​Ana López, jefa de enfermería del Hospital Vall d'Hebrón de Barcelona, ha salido posteriormente en representación del colectivo sanitario. López ha pedido que el esfuerzo que han realizado no sea en vano: "Agradecemos los aplausos de la ciudadanía, pero que no se olviden. No olvidemos nunca la lección aprendida".

    "Hemos sido mensajeros del último adiós de personas mayores que morían solas, escuchando la voz de sus hijos a través del teléfono. Nos hemos tenido que tragar las lágrimas cuando alguien nos decía 'no me dejes morir solo'. Hemos vivido situaciones que nos dañan el alma porque quien había detrás de los EPI no eran héroes, éramos personas", ha afirmado. "Ojalá nada de esto hubiera ocurrido. Ojalá yo no estuviera aquí pronunciando estas palabras".

    ​A continuación, y como última intervención, ha sido el turno del rey Felipe VI, que ha arrancado recordando en primer lugar a los fallecidos y trasmitiendo "el afecto más sincero" a sus familias. "No están solos en su dolor", ha remarcado, "es un dolor que compartimos. Su duelo es el nuestro, que aquí se hace presente ante todos los españoles".

    Un chico en mascarilla en Madrid, España
    © Sputnik / Sergey Pivovarov
    El monarca ha elogiado las "conductas de ciudadanos que han hecho mucho más que su deber", poniendo el valor que "son conductas de un compromiso firme y leal con su profesión. Son fruto de la responsabilidad y de la voluntad del servicio a los demás". El rey ha asegurado que "os debemos mucho más de lo que podemos imaginar", y ha agradecido su labor porque han salvado muchas vidas, asegurando que "les debemos nuestra salud". "Son ellas las que en situaciones difíciles han sostenido el pulso de nuestro país".

    Felipe VI también ha tenido palabras para toda la sociedad a la que ha querido agradecer el esfuerzo realizado durante el confinamiento y ha instado a mirar al futuro "con confianza y esperanza desde el respeto y entendimiento". "Todos los fallecidos permanecerán en nuestro recuerdo, no los olvidaremos nunca. Este acto no puede reparar el dolor de muchas familias, por no haber podido estar al lado en sus últimas horas, ni mucho menos atenuar la tristeza por su ausencia pero sí hacer justicia a su vida, a su contribución a nuestra sociedad, a su memoria", ha sentenciado antes de que se recitara el poema Silencio, de Octavio Paz, y se procediera a un minuto de silencio.

    ​​Mientras se desarrollaba el acto, y según avanzaban los minutos de una jornada soleada y de amanecer templado, algunos curiosos se arremolinaban en el exterior del Palacio. Un grupo de unos 10 corredores, uniformados con camisetas de color caqui, mallas y haciéndose llamar Resiste España, han vitoreado al monarca. "No somos activistas ni nos han invitados. Solo queremos la unidad de España", explicaba a Sputnik el portavoz, Ignacio Trillo.

    "¡Viva el Rey! ¡Viva España!", gritaba a la vez una decena de viandantes, portando banderas rojigualdas. Martín Sagrera, un jubilado de 84 años, portaba una pancarta que decía "Nissan se independiza" y alegaba que le parecía "esencial" un funeral de Estado. "En este país cada vez tenemos menos democracia", lamentaba. Una señora que caminaba por allí mascullaba: "Y se atreven a animar al Rey, ¡con la que está cayendo!". Y Salvador Pérez, cocinero jubilado de 73 años, reposaba con un álbum de recortes de prensa que ha elaborado sobre el virus. "Me gusta la Historia y quería destacar este periodo", defendía.

    Algunos gobernantes se han acercado al parque de Oriente antes de irse y han atendido a la prensa. Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, ha asegurado que la región está preparada para los posibles rebrotes. José Luis Martínez-Almeida, alcalde de la ciudad, ha insistido en el civismo mostrado por la población ante la epidemia y ha apostado por "el diálogo y la unidad" para salir de esto. "Hasta que no tengamos la vacuna, el virus sigue con nosotros", ha recordado, tildando el homenaje de sencillo y emotivo y afeando la ausencia de Vox.

    ​Ninguno de los dos mandatarios ha querido salirse del tema del día, los afectados por COVID-19, y cuando se les han nombrado los escándalos de Juan Carlos I, rey emérito, han apelado a la Constitución y la Justicia. "No voy a entrar a valorar la monarquía", ha apuntado Alberto Núñez Feijóo, presidente de Galicia, "tenemos problemas prioritarios y de eso se encarga la justicia; el Estado de Derecho está funcionando". 

    Según desaparecían los asistentes oficiales, la Plaza de Oriente, pegada al Palacio Real, retomaba el pulso habitual, teniendo en cuenta las circunstancias. Una familia procedente de Francia, de visita a la capital, preguntaba qué pasaba. Un músico entonaba un bolero sentado en un banco y Rocío, encargada de la limpieza del aparcamiento subterráneo, decía: "Lo que se necesitan no son homenajes, sino trabajo".   

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    Etiquetas:
    pandemia de coronavirus, España, homenaje, víctimas
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