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    Las contrataciones en origen eran una oportunidad económica para miles de familias marroquíes de entornos rurales. Las temporeras recogen desde hace años la fresa en los campos de Huelva, pero este 2020, el cierre de fronteras las retiene atrapadas en las fincas, al menos, hasta el próximo 15 de julio.

    Las miles de marroquíes que desde diciembre empezaban a llegar a los campos e invernaderos de Huelva no imaginaban que quedarían atrapadas en su ansiado destino, una cárcel de oro para estas trabajadoras que desean retornar a sus hogares. Según los cálculos de Subdelegación de Gobierno de Huelva y los datos que ofrecen las empresarios locales, quedan 7.100 mujeres marroquíes varadas, a la espera de que el Reino de Marruecos les permita atravesar la frontera de vuelta con sus familias.

    El miércoles 8 el gobierno de Marruecos ha anunciado que abrirá las fronteras marítimas y aéreas, pero especificaba que los ferris solo podrán salir exclusivamente desde los puertos de Sète (Francia) y Génova (Italia). Además "los pasajeros deberán presentar, antes de embarcar, un test PCR de menos de 48 horas, así como un test serológico", según reza el comunicado de la MAP.

    No queda claro, en cualquier caso, cómo podrán las temporeras atrapadas en Huelva volar o acceder desde los puertos de Francia e Italia. Los puertos naturales para acceder de Europa a África, sobre todo el cercano de Algeciras o la conexión Tarifa–Tánger, que son la base de la Operación Paso del Estrecho, continúan cerrados. Pero al menos, las fronteras se abren tras meses de cerrojazo, aunque no implique grandes cambios para las miles de trabajadoras agrarias.

    No hay indicios de avances en las negociaciones entre las cancillerías de España y Marruecos. A petición de Sputnik, el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación no ha dado detalles.

    Estas más de 7.000 mujeres son parte de la multitudinaria contratación en origen que se organiza desde 2001 entre el Ministerio de Inclusión Social, Seguridad Social y Migraciones de España y la Agencia Nacional de Empleo Marroquí (Anapec). Teóricamente, la contratación en origen ofrece visado y derecho a la Seguridad Social y a las empleadas, se les ofrece alojamiento a cargo del empresario, mientras dura la temporada de recogida de fresa y frutos rojos. Pero esa temporada, ya hace semanas que se agotó.

    A las temporeras solo les queda aguardar a que abran las fronteras, a menudo en barracones habilitados para el trabajo en primavera.

    "No hacen más que esperar, se corre el riesgo de que terminen viviendo en asentamientos y chabolas sin ningún recurso económico, ahora la mayoría siguen en los módulos prefabricados de las fincas en las que trabajan, que no están habilitados para las temperaturas de verano", cuenta a Sputnik Antonio Abad, de la asociación ASISTI, que ofrece apoyo alimentario y administrativo a estas mujeres.

    Lamenta la degradación de las condiciones de vida de las temporeras a medida que pasan las semanas. "Va a ser difícil el verano para estas mujeres, ten en cuenta que no hay oportunidades en el campo en esta época, se tendrán que buscar la vida en otros sectores, se quedan muy expuestas a todo tipo de engaños y manipulaciones por la necesidad que tienen, pueden caer en economía informal o trata", alerta Abad.

    La situación, sin embargo, no es tan alarmante a nivel físico, explican desde la Interprofesional de la Fresa y los Frutos Rojos de Andalucía (Interfresa), el principal ente aglutinador. 

    "Tienen alojamiento, todos los bienes básicos, comida, atención sanitaria, están con compañeras", detalla Borja Ferrera, director del Plan de Responsabilidad Ética, Laboral, Social y de Igualdad (PRELSI) que se encarga de mediar entre las temporeras y empresarios mediante un equipo de 12 consultores. "Asistimos a las 7.100 temporeras que hay en las fincas, y lo cierto es que a nivel anímico, estas mujeres están destrozadas".

    Ferrera relata el desgaste que ha supuesto los meses de confinamiento y la incertidumbre de la pandemia. "Si para nosotros ha sido duro ver al ejército patrullando las ciudades, imagina para unas personas que no hablan el idioma y proceden de entornos totalmente diferentes".

    Al coste de la pandemia hay que añadir la larga espera a la que se ven sometidas ahora las marroquíes.

    "Todas son muy familiares y ahora que la pandemia parece aliviarse, se dan cuenta de lo lejos que están de sus hijos e hijas, es muy duro".

    Incluso, las trabajadoras marroquíes de Huelva han promovido campañas para solicitar su retorno a través de redes.

    Interfresa, de hecho, ha instado a los gobiernos de España y Marruecos a que actúen de "una vez por todas", denunciando la posición de Marruecos, que "no ha ofrecido ninguna información que contribuya a rebajar su incertidumbre y a ofrecer un horizonte mínimamente esperanzador sobre cuándo se producirá su regreso".

    También la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) y la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) han solicitado oficialmente a las administraciones acelerar el retorno, reclamando además que los gastos corran a cargo. "Tanto del Estado marroquí como del español, ya que los medios materiales de las trabajadoras no se lo permiten", reza el comunicado de las organizaciones.

    Unas mujeres marroquíes recogen fresas en los campos de Huelva
    © AFP 2020 / Abdelhak Senna
    Unas mujeres marroquíes recogen fresas en los campos de Huelva

    El perfil de las temporeras es de mujeres de entre 20 y 45 años, con menores a su cargo en Marruecos y que proceden de zonas rurales. Se prima en la contratación que sean divorciadas o viudas. Son en su mayoría analfabetas que no hablan otro idioma más que el dariya (dialecto del árabe en Marruecos).

    Un sistema en entredicho

    La fresa de Huelva es el corazón que impulsa la economía del suroeste de España. Andalucía produce del orden el 97% de la fresa nacional y prácticamente la totalidad se desarrolla en Huelva (99,7% de la fresa andaluza en 2018/19), cuya exportación aportó en dicha campaña 471,5 millones de euros, según el Observatorio de precios y mercados de la Junta de Andalucía. Este año, la campaña ha estado marcada por la falta de temporeras, una vez que Marruecos cerró sus fronteras el 13 de marzo y los esperados trabajadores del este tampoco pudieron atravesar Europa.

    Las plantaciones de fresa en Huelva, España
    © AFP 2020 / Cristina Quicler
    Las plantaciones de fresa en Huelva, España

    El Reino de Marruecos abrió un poco la mano el 9 de junio, el canciller Bourita anunció la repatriación de los marroquíes varados en España, pero esa suerte no cayó en las temporeras, privadas de volver a ver a sus hijos indefinidamente. Por ahora, Marruecos solo permite el retorno de los que tengan un visado de estancia corta en España con fines familiares, administrativos, turísticos o médicos. Solo las temporeras embarazadas o con recién nacidos se incluyen en la moratoria alauí.

    Defensores de derechos humanos califican de insostenible esta situación.

    "Fueron explotadas por aquellos que buscaban mano de obra barata", denuncia la APDHA en su carta a los embajadores marroquí y español, "estas mujeres, son ignoradas y olvidadas, en sus momentos más difíciles".

    La naturaleza del trabajo de las temporeras tiene una larga tradición de desprestigio y denuncias. Recientemente, la visita del relator de la ONU para la pobreza extrema y los derechos humanos, Philip Alston, dónde afirmó haberse quedado "pasmado" ante la situación de los recolectores, puso el foco en este sistema. Diversas organizaciones venían denunciando ya por su extrema "precariedad" con minuciosos informes a la ONU.

    También el Sindicato Andaluz de Trabajadores/as (SAT) denunciaba el día 8, ante la Delegación del Gobierno en Huelva el maltrato, olvido y explotación al que se ven sometidas las temporeras, Óscar Reina, Secretario General del SAT lamentaba que estas mujeres "van a volver a su país con una mano delante y otra detrás". 

    Las plantaciones de fresa en Huelva, España
    © AFP 2020 / Cristina Quicler
    Las plantaciones de fresa en Huelva, España

    Para estas mujeres, el salario que obtienen en los cultivos de frutos rojos supone una entrada sustancial para la economía familiar en el Marruecos rural, del que habitualmente proceden. La APDHA alerta de que, lo más grave, es que se está condenando a miles de familias marroquíes a la indigencia. Para Antonio Abad, de Asisti, la contratación en origen sería un sistema idóneo si se cumplieran las normas, no obstante "los incumplimientos son generalizados, vemos casos de mujeres que firman nóminas de 800 euros pero al final, les pagan 300, ellas ni saben lo que firman, están desprotegidas en un país en el que no hablan el idioma y no tienen a quien recurrir".

    Afortunadamente, este es el segundo año que operativos como el PRELSI operan en los campos onubenses para garantizar el bienestar de las temporeras, una labor difícil durante la pandemia.

    "Intentamos que entiendan que su sufrimiento y su llanto no va a cambiar la situación, no se va a abrir la frontera porque ellas se desesperen. Así tratamos de que lleven mejor estos días", explica Borja Ferrera cuyo equipo ofrece un amplio catálogo de apoyos y servicios.

    "No obstante, tenemos que tener una cosa clara, nada de lo que hagamos y de los que ofrezcamos suplirá el que ellas puedan volver a sus casas". Las semanas siguen pasando y 7.100 mujeres siguen a expensas de la caridad de sus contratantes.

    La campaña de frutos rojos de Huelva es la más importante de España y cuenta con la mano de obra marroquí en gran medida.

    • 2018: hubo 91.291 afiliaciones a la Seguridad Social, de las que 22.000 (24%) procedían de países de la Unión Europea (mayormente Rumanía y Bulgaria) y unos 26.400 (29%) extracomunitarios —14.411 marroquíes—.
    • 2019: hubo 91.219 trabajadores empleados en la campaña, cerca de 65.000 eran comunitarios (43.000 españoles y 22.000 de la UE). De los casi 26.500 extracomunitarios, 14.411 eran marroquíes contratadas en origen.
    Etiquetas:
    fronteras, Marruecos, España, fresas
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