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    Tras el confinamiento aumentan las interacciones con animales salvajes, en Málaga, en una sola jornada, la Policía 'neutralizó' cinco especies: cabras montesas, culebras de herradura, lagartos ocelados, cernícalos y vencejos se integran a duras penas en la nueva normalidad.

    Lo anecdótico se convierte en rutina, dando lugar a una cotidianeidad que, sin embargo, supone una alteración, de lo más natural pero extraordinario, a ojos de humano. Vamos, que nos tenemos que acostumbrar a vivir rodeados de animales salvajes que, hasta hace bien poco, ni sospechábamos que existían al otro lado de la calle. Los animales se hacen con las ciudades y con esas zonas habitualmente transitadas por personas que, con el confinamiento, quedaron a su disposición. Ahora, de vuelta al bullicio de la nueva normalidad, nos topamos con esa naturaleza curiosa.

    En Málaga, hay quienes están más en contacto con esta nueva normalidad animal. El GRUPRONA, el Grupo de Protección de la Naturaleza de la Policía Local, está viviendo en temporada alta, no a nivel turístico, sino de tránsito animal. Su actividad es frenética. La semana pasada, en solo un día, el equipo formado por 11 efectivos y un mando se hizo con 5 especies salvajes protegidas: los agentes recorrieron cerca de 200 km para controlar una cabra montesa, una culebra de herradura, un lagarto ocelado y sendas crías de cernícalo y vencejo, más otras especies con las que no pudieron dar.

    "La verdad es que llama la atención, pero es nuestro día a día, en otras ocasiones podemos superar esa cifra, sobre todo cuando se trata de serpientes, que ahora con el calor aparecen mucho más", explica Simón Prado, oficial del GRUPRONA, que señala a los reptiles y las aves migratorias como los principales protagonistas de sus intervenciones.

    "Esta misma mañana hemos atrapado a una garza, pero en estas fechas son habituales los cernícalos, que son aves autóctonas, los vencejos, que son grandes pero con patas muy pequeñas y tienen dificultades para reemprender el vuelo o incluso algunos buitres, que son los que más alarman a la ciudadanía".

    Esta unidad policial de Málaga hace frente a un aluvión de llamadas que alertan de aparición de animales en zonas urbanas: la cabra montesa, por ejemplo, deambulaba por una transitada carretera aledaña a Málaga, el lagarto ocelado, apareció también en una zona ajardinada de la capital malagueña, se trata de una especie incluida en el Listado Andaluz de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y no es habitual encontrarlo en las ciudades.

    Simón explica que la mayoría de serpientes con las que lidian no son peligrosas ni venenosas, "por suerte para todos, pero es normal que la gente se alarme, han llegado a aparecer víboras en un quinto piso. Cuando uno va al campo es posible que se metan en el coche o en la bolsa de comida", explica con llamativa naturalidad mientras nos confiesa que la tarea o animal más difícil a la que se han enfrentado por ahora fue "una jineta, nos las vimos y deseamos para atraparla". 

    Este ajetreo no es único del GRUPRONA, el Consorcio Provincial de Bomberos informaba en junio de haber efectuado 97 rescates de animales, cuando en todo el año pasado hicieron 121, también en la Costa del Sol, tras el parón turístico del confinamiento el servicio de sanidad animal del Ayuntamiento de Marbella detallaba haber pasado de 455 intervenciones en 2019 a 530 a mediados de junio.

    Naturaleza en expansión

    "Los animales tienen todo el tiempo del mundo para sobrevivir y eso lo hacen desde su curiosidad, ellos simplemente ocupan los espacios que no les limita otra especie que les amenace o nosotros, los humanos", explica a Sputnik Miguel Ángel Bravo, Técnico de Seguimiento de la Reserva Biológica de Doñana.

    Bravo es uno de los pocos técnicos que ha podido realizar salidas de campo y observación en la más importante reserva natural del sur de España, con un total de 104.000 hectáreas que integran el Parque Nacional y el Natural, siendo la Reserva Biológica un núcleo irradiador de vida y biodiversidad imprescindible en el sur de Europa. Explica que, en Doñana, es prematuro afirmar que el confinamiento haya propiciado un aumento de la biodiversidad. Sí es palpable, en cambio, que las lindes del hábitat natural de los animales se han ensanchado al haber decaído la presencia humana.

    "Además, hay un factor determinante, este año no ha habido romerías, ni la del Rocío que es la principal, ni las anteriores peregrinaciones extraordinarias, con lo cual hablamos de miles de personas que no han transitado por el Parque, eso ha aliviado enormemente el impacto ambiental, menos ruido, menos basura y desechos orgánicos, caminos más limpios y cero molestias a una fauna que termina por desinhibirse", lo cual se ha notado en poblaciones cercanas, como la turística —y desangelada durante el confinamiento— Matalascañas (Huelva).

    Otro factor que podría estar detrás el boom de naturaleza que permeabiliza en los entornos urbanos desde el corazón de la reserva de Doñana es el hecho de que "empezamos este confinamiento con un invierno de sequía, pero lo hemos terminado con una primavera muy lluviosa y muy buena para flora y fauna", una combinación perfecta, argumenta Bravo, sobre todo para especies como reptiles y anfibios, no tanto para las aves acuáticas, para las que la temporada de lluvia llegó con demasiado tarde.

    En todas las ciudades del mundo la aparición de fauna en las calles vacías ha sido una experiencia insólita a ojos de millones de urbanitas, pero en cambio, advierten los ambientalistas, puede implicar un efecto rebote una vez que nuestros coches, viajes de fin de semana y picnics de parque o campestres vuelven al exterior. Trabajos del Centro Superior de Investigaciones Científicas y el Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals, según cita el medio especializado iAmbiente, apuntan a un incremento de la biodiversidad que ahora, en cambio, está expuesto a mayor peligro.

    Desde Doñana, Bravo advierte que "la vuelta a la normalidad de golpe y al tráfico a las carreteras" se nota en los atropellos a linces, "este año hay una mayor concentración, podría ser que los animales estén pagando por su confianza".

    Esta eclosión de fauna salvaje en nuestros parajes urbanos nos recuerda a fin de cuentas que, nuestra mera existencia, es de por sí un contrapeso al desarrollo de la naturaleza. Bravo reflexiona, "no hace falta que hagamos refinerías o construyamos urbanizaciones, simplemente con estar, los humanos ya condicionamos la vida de la fauna", quizás sea hora de reflexionar en cómo nuestra vida se ha llenado de actividades que no son esenciales y que en esencia, están limitando la vida de nuestros compañeros de planeta.

    Etiquetas:
    naturaleza, coronavirus en España, España, animales
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