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    El 27 de junio de 1960, una bomba en la estación de tren de Amara, en San Sebastián, mató a la niña Begoña Urroz. El atentado fue atribuido a la banda armada ETA y se fijó esa jornada como un homenaje institucional a los afectados por la violencia terrorista. Sin embargo, las principales asociaciones han rechazado este año la conmemoración.

    Consuelo Ordóñez era una joven "frívola, que pasaba de la política" cuando mataron a su hermano Gregorio. La banda terrorista ETA le disparó a bocajarro mientras comía en un restaurante de San Sebastián, al norte de España. Era miembro del Partido Popular (PP) en el Ayuntamiento de la ciudad vasca. Desde entonces, esta mujer dejó su desinterés y se metió de lleno en el activismo. Fundó COVITE (Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco) y se unió a las diferentes asociaciones que claman por el reconocimiento y la justicia de los asesinados.

    El Congreso de los Diputados celebra cada 27 de junio el Día de las Víctimas del Terrorismo. Y Consuelo Ordóñez no va a acudir. "No podemos ir a un homenaje con gente que aún no condena estos actos", justifica. En realidad, jamás ha estado: "Es una farsa", insiste. La fecha lleva en la agenda oficial desde 2010 y se anunció el 11 de marzo, coincidiendo con el atentado en la Estación de Atocha de Al Qaeda por el que murieron 192 personas.

    "Toda España os dice, con palabras claras y sencillas, que no estáis solos, que recordamos y sufrimos con vosotros", alegó el entonces presidente de la Cámara Baja, José Bono, durante su discurso, dirigiéndose a las víctimas del terrorismo y a sus familiares. "No hay terrorista bueno", añadió, "ni hay tampoco pueblo que sea digno si ese pueblo es capaz de convivir o de acoger a esa maldita especie".

    Sin embargo, el acto ha estado desde aquel inicio cargado de polémica. "Nosotros nunca hemos ido", acusa Ordóñez. No entiende cómo "puede seguir legalizado" EH Bildu. Este partido político, procedente de una coalición formada por los antiguos Sortu, Eusko Alkartasuna, Alternatiba y Aralar (grupos nacionalistas de izquierdas) tiene dos escaños en el Congreso. Habitualmente les asemejan a Batasuna, ilegalizada en 2003 y que no condenó la violencia de ETA. 

    Sin embargo, EH Bildu se ha alineado a favor y en contra del Gobierno según las reformas. Firmó con él para derogar la Reforma Laboral y se acaba de oponer al pacto del PSOE y el PP en la firma de la "nueva normalidad". También llegó a acuerdos con el PP en el Parlamento Vasco. Y ahora, opina Ordóñez, se les da un pábulo inmerecido. Lo cree la fundadora de COVITE en consonancia con la Fundación de Víctimas del Terrorismo y la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), las otras dos principales a nivel estatal. 

    Entre estas agrupaciones de víctimas, además, ha habido quejas desde diferentes direcciones. La Asociación 11-M ha acudido a varias jornadas, pero últimamente se ha quejado del trato que han recibido: en varios momentos se ha igualado el coronavirus con el ataque que se sufrió en Madrid aquella mañana. Y en otras ocasiones, cuando el PP estaba al frente del Gobierno, les reprocharon las mentiras de aquel día de marzo, cuando aseguraron que era obra de ETA aun no teniéndolo claro. "Aznar nos llevó a la guerra de Irak y a cambio recibimos el atentado", escribieron hace unas semanas.

    ​¿Por qué causa controversia esta honra personal? En primer lugar, hasta la elección de la fecha está en entredicho. El 27 de junio de 1960, la niña Begoña Urroz, de 20 meses, murió por una explosión en la estación de Amara, en San Sebastián. Se acuño a ETA, pero un estudio del Memorial de Víctimas del Terrorismo ha llegado a la conclusión de que el asesinato fue obra del DRIL (Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación), una célula antifranquista. Este informe, basado en diligencias inéditas de la brigada político-militar de esta ciudad, zanjó hace unos días la polémica de la autoría, aunque no frena que cada año se repitan las quejas a la celebración.

    Según la AVT, este año es especialmente crítico: se han traspasado algunas "líneas rojas". La principal, "el protagonismo político y reconocimiento que por parte del Gobierno, y de los partidos que forman parte de él, se ha dado a los herederos del brazo político de ETA": "EH Bildu no puede ser tratado como un interlocutor político más hasta que no condenen la violencia de ETA y admitan que no tuvo ninguna justificación. No se puede permitir que en ese mismo Congreso en el que se organiza el homenaje a las víctimas y en el que ellos presumen de ser decisivos, expongan día sí y día también un relato falso de lo ha sucedido en este país".

    "La AVT ha acudido cada 27 de junio al homenaje que el Congreso de los Diputados organiza en memoria de todas las víctimas del terrorismo. El principal motivo por el que no hemos faltado es porque a la mayoría de las víctimas del terrorismo no se les rinde ningún tipo de homenaje ni reconocimiento a lo largo del año y este es el único acto en el que se las recuerda a todas. Este respeto que tenemos a todas las víctimas del terrorismo ha imperado siempre a pesar del desacuerdo y enfado que nos genera la presencia de los herederos del brazo institucional de ETA en nuestras instituciones", han subrayado en un comunicado público.

    ​Una controversia que apoya Consuelo Ordóñez: "Nos parece un acto de cinismo". Según expone la víctima, el Día de las Víctimas del Terrorismo lo pronunció el mismo gobierno que "pactó" el fin de ETA y "legalizó su brazo político". Aparte, los siguientes años del PP se las utilizó. "Llevamos nueve años denunciando esa traición", dice por teléfono Ordóñez desde Valencia, donde reside como "exiliada" del País Vasco. "Se tenía que haber condenado la violencia y no se ha hecho. Se firmó un abandono de las armas sin vencedores ni vencidos", opina la fundadora de COVITE, que lo ve como un "final indigno" que "pagan las víctimas".

    "Nos han manoseado. Nos han utilizado. El PPSOE [mezcla de siglas entre el PP y el PSOE] alude a ETA solo en beneficio propio", confiesa.

    No es algo nuevo. Desde que nació, la conmemoración se ha visto envuelta en debates. Los primeros homenajes suscitaron la polémica de que, al celebrarse en sesión plenaria (donde sólo pueden hablar los diputados), las asociaciones no podían tomar la palabra. Y ya provocó que algunas decidieran no acudir. Posteriormente, esto llevó a que la ceremonia acabara desplazándose a otras dependencias de la Cámara Baja.

    El año pasado volvió al Salón de Plenos, pero no se libró de la controversia. Poco antes, la televisión pública había entrevistado al portavoz de EH Bildu, Arnaldo Otegi, lo que causó malestar entre algunos grupos políticos, que acusaron al gobierno de "blanquear a terroristas". La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, trasladó entonces el "afecto para quienes han sufrido en su persona el dolor de los actos dirigidos contra toda la sociedad". Los diputados guardaron un minuto de silencio en pie. Jon Iñarritu, diputado de EH Bildu, participó, asegurando que "lo principal" de la jornada era que "las víctimas de las violencias que han existido" fueran las protagonistas.

    Marimar Blanco —presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, hermana de Miguel Ángel Blanco, asesinado por ETA en 1997, y miembro del PP— reprochó que se diera espacio en la pantalla a Otegi y arengó: "Las víctimas no nos merecemos tanto desprecio. No se pueden poner alfombras rojas a quienes ni han pedido perdón", alegó. Las quejas han vuelto, aunque no sea algo exclusivo de España: otros países como Irlanda del Norte o Colombia, donde también han sufrido la existencia prolongada de grupos armados, hoy acogen a partidos políticos de excombatientes como el Sinn Féin o la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común.

    Etiquetas:
    congreso, España, Asociación de Víctimas del terrorismo (AVT), víctimas, terrorismo, terrorismo
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