En directo
    España
    URL corto
    Por
    0 50
    Síguenos en

    Un fallo de la Audiencia Provincial de Manheim, en Alemania, ha sentenciado a favor de Andoni Monforte: su producto Vegan Milker fue copiado por la multinacional para su venta y distribución.

    Andoni Monforte recuerda el día en que se le ocurrió la idea: era un 3 de enero y estaba en el pueblo de Teruel de su abuelo. Aún coleaban las secuelas de la fiesta de Nochevieja. Mientras tomaba una copa de vino y preparaba con su expareja un puré de verduras, le saltó esa chispa que algunos llaman serendipia. "Llevaba tiempo pensando en inventar algo para hacer horchata natural, solo con la chufa, y justo lo vi enfrente de mí", comenta por teléfono. Así nació el Vegan Milker de Chufamix S.L., un aparato que producía esa bebida típica valenciana sin recurrir al tetrabrik y su "tiranía".

    Hoy, ese proyecto iniciado en un pueblo de Teruel acaba de cerrar un capítulo menos bucólico. La Audiencia Provincial de Manheim, en Alemania, ha fallado a su favor por una querella de hace tres años. Monforte demandó al grupo de supermercados Lidl por la propiedad industrial e intelectual del utensilio para hacer horchata o cualquier tipo de leche vegetal. Y la sentencia determina que sí, que la cadena alemana infringió y copió la patente. "Todavía no está todo ganado, pero es un paso adelante", concede con ilusión este emprendedor de 47 años.

    El Vegan Milker de Chufamix se vendía y distribuía en los supermercados Lidl como Ernesto Veggie Drink Maker. Su precio, entre 6,90 y 9,90 euros frente a los 35,90 del español. A simple vista, además, no hay ninguna diferencia estética. Aunque, según señala Monforte, los materiales eran de menor calidad y todos procedían de China, mientras que su invento está fabricado completamente por empresas valenciana y alicantinas. "Es un producto kilómetro cero, con compañías locales", apunta desde la huerta de Alboraia, donde acude a retomar el contacto con ese producto ancestral que es la chufa.

    "Un día estaba leyendo un artículo y, de repente, me saltó el anuncio de mi propio producto", explica. Ya sabía de su existencia en este establecimiento y había hablado con Miguel Armengot, amigo y abogado, para avisar de la copia. Pero no sabía que podía encargarlo desde su casa: pensaba que era solo en los almacenes de Alemania y Holanda. "Le llamé y me dijo que intentara comprarlo. Y pude. Así que me sirvió para demandar a Lidl España, aparte de los de Holanda y Alemania", detalla.

    Según cuenta, les habían calcado hasta los dibujos del manual de instrucciones: "Es que pusieron hasta chufas en lugar de almendras o avellanas. Era un plagio de manual y ellos lo negaban". Monforte les había mandado esa misiva virtual en tono conciliador, solo avisando de que lo que estaban vendiendo era un plagio. Y se encontró con una respuesta incluso amenazante. Así que se metió a tope: puso una querella con una causa penal por delito contra la propiedad industrial e intelectual.

    "Para empezar a vender el Vegan Milker de Chufamix fui a una oficina de patentes en Valencia. Luego la pedí en China y Estados Unidos, que son muy tiquismiquis. Es un proceso muy largo de unos tres o cuatro años y al final obtuve todos los certificados", anota Monforte, que cataloga el aparato como "algo en apariencia sencillo": "Tiene mucho I+D de materiales, pero cuando lo ves es como el Post-it, que levantó toda una industria y es papel con cola", ríe, explicando cómo fue consiguiendo introducirlo en el mercado gracias a locales de productos ecológicos y ferias.

    La trayectoria empresarial fue una "guerra de guerrillas". "Lo promocionaba en ferias. Me pasé tres meses en furgoneta por los países escandinavos para conseguir distribución. Y al final salió muy bien, por eso no lo podía dejar pasar", comenta.

    Cuando puso la demanda, la Oficina Española de Patentes y Marcas y la sección de falsificaciones de la Policía Nacional emitieron entonces, a petición del juez instructor, sendos informes dictaminando que Lidl había reproducido "de forma fidedigna e irrefutable todas las características protegidas por la patente". Dos años después, la fiscalía y el juez instructor que declararon que un juzgado valenciano era competente para instruir el caso, cambiaron de opinión. Y se inhibieron a favor de los juzgados de Cerdanyola del Vallès, en Barcelona, donde Lidl tiene su sede en España.

    Dejaron el proceso en un limbo. Y el contraataque fue peor: Lidl denunció a Monforte en España y en Alemania. "Contrató a los bufetes de abogados más mediáticos y presentó tres demandas, acentuando aún más la complicada situación económica y comercial de Chufamix", afirma, diciendo que todo lo que se ganaba por cada aparato vendido ha ido al proceso judicial: "Optaron por una estrategia de desgaste, pensando que una startup como Chufamix S. L. (que facturaba unos 250.000 euros) no podría aguantar y pediría llegar a un acuerdo".

    No sabían que la batalla iba a ser dura. "Repito: aún no hay nada firme, pero esto es como meterte con un gigante; es la mayor fortuna de Alemania", señala, con la alegría del respaldo judicial y después de dejarse más de 40.000 euros en su defensa: "Me obligaron a contratar abogados alemanes", afirma. Chufamix S. L., encima, había sido rentable desde el principio. "El primer año vendimos 3.000 máquinas, luego 10.000, 15.000 y 20.000. Hasta que llegó Lidl, que vendió 40.000 unidades en tres semanas”, enumera.

    Imagen promocional del producto Vegan Milker, de Chufamix.
    © Foto : Cortesía de Chufamix
    Imagen promocional del producto Vegan Milker, de Chufamix.

    "Lo bueno es que le quitan la razón", advierte Monforte, "el fallo del tribunal de tres jueces de Mannheim no es firme, pero está bien fundamentado y tiene todos los visos de aguantar una apelación de Lidl". Si la instancia superior lo confirma, la cadena de supermercados deberá comunicar las unidades vendidas y los ingresos obtenidos por la venta del producto para fijar la indemnización. Monforte calcula que no será mayor de 200.000 euros y que "tienen prohibida terminantemente la venta".

    Monforte, además, tiene otro pleito abierto contra una multinacional: Món Orxata —otra empresa de varios socios dedicada a vender horchata en puestos callejeros, a la manera tradicional— ha sentado en el banquillo a Facebook por cerrarle sin previo aviso y de forma injustificada la página web en esta plataforma. Eso será en octubre y "habrá cosas fuertes", tal y como adelanta, sin poder revelar más información. "De momento, hemos superado un obstáculo de esta historia surrealista", zanja, acordándose de aquella resaca en la que nació todo.

    Etiquetas:
    patentes, propiedad intelectual, Lidl, España, inventos
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook