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    A las denuncias de las residencias de mayores se ha sumado un vídeo que cuenta cómo se restringía la entrada a hospitales de ancianos. La grabación, fechada a mediados de marzo, ha circulado por las redes, confirmando la selección de pacientes durante la pandemia.

    "Se les está dando terapia para infección bacteriana y si es un COVID, mala suerte", dice el médico que aparece en pantalla. Durante dos minutos, la exposición de este especialista encadena un mazazo tras otro. Está dando las instrucciones a su equipo sobre cómo actuar en la epidemia de COVID-19 y repite una idea: a los mayores se les está negando la ayuda. ¿Por qué? Hay que primar a quien más posibilidades tiene de vivir.

    El vídeo, que ha circulado por algunas redes sociales desde hace semanas, pertenece a un curso en el hospital Infanta Cristina de Parla, localidad del sur de Madrid. Y ya anuncia las restricciones tomadas y la exclusión de tratamiento a ancianos de residencias. Hasta ahora, ni el origen ni la veracidad del vídeo, de 19 minutos en total, habían salido a la luz. Sin embargo, el diario El País ha publicado un extracto grabado por uno de los asistentes y ha reseñado que un portavoz del centro hospitalario lo califica como "muy importante".

    Lo es. Después de más de tres meses de pandemia, con 27.136 muertos y casi 245.000 contagios, se certifica lo que ha estado latente: que, al menos en la Comunidad de Madrid, se seleccionó a los pacientes por el eventual colapso. El rechazo a personas mayores, anuncia el ponente, va a venir impuesto por las autoridades sanitarias. El único margen que les queda para salvar esas vidas es, según sus palabras, ser más estrictos con los ingresos de enfermos jóvenes con buen pronóstico.

    "Un trauma. Vamos a denegar la cama a los pacientes que más riesgo de morir tienen, pero necesitamos reservarla para los que más años de vida podemos salvar", indica. "Si queremos salvar a nuestros ancianos tendremos que asumir de alguna forma... arriesgar a que un paciente joven, que si empeora nadie le va a denegar una cama de Unidad de Cuidaos Intensivos, esté en su casa", añade el instructor antes de pedirle al equipo consensuar una serie de criterios para identificar a enfermos jóvenes a los que se enviaría a sus domicilios.

    Y continua en la misma línea: "Es posible que en las próximas semanas a un paciente de x edad se le deniegue el ingreso hospitalario porque necesitemos la cama para otro paciente que se beneficie más de ello. Esto es un trauma. Vamos a denegar la cama a los pacientes que más riesgo de morir tienen pero necesitamos reservarla para los que más años de vida podemos salvar". La sesión tuvo lugar en un momento crítico para los hospitales madrileños, solo quedaban 400 camas de UCI libres de 1.000 disponible. El ritmo de ingreso, afirma el especialista, era de 133 al día.

    ​Según el portavoz consultado por El País, el hospital nunca rechazó enfermos por su edad avanzada. "No se ha negado a nadie un tratamiento si era lo más adecuado”, enfatizó. El instructor de la sesión comenta en sus declaraciones al medio español que “usó ciertas expresiones llamativas" como "gancho para atraer la atención de su equipo". Sin embargo, coincide con un parte médico del mismo centro que rechazó a una mujer de 80 años, según desveló El Confidencial: "Ante la situación de saturación actual, y por indicación de dirección médica dada esta mañana, no se permite el ingreso de pacientes de residencia en el hospital".

    Gran parte del vídeo se centra en la "teoría del paréntesis". Con diapositivas, se explica cómo, según una franja de edad y con un cuadro concreto, se iría excluyendo a la gente. Y dependería de las decisiones políticas y del hospital. "Por el bien de los mayores, antes de que nos obliguen a echarlos del hospital, tenemos que priorizar el sacar a las personas jóvenes, a las que nunca se les va a denegar un recurso, para tener camas disponibles para los pacientes más ancianos", señala.

    Otra cuestión sensible del vídeo es cuando intercala responsabilidades al "ministerio" y la "Comunidad", sin dejar claro de dónde vienen las órdenes. Órdenes que también tienen que ver con la resistencia de enfermos a irse, según una autorización llegada ese mismo día: las fuerzas del orden sacarán a los pacientes ingresados aún enfermos que se resistiesen a marcharse a casa.

    ​El instructor aconseja que no titubeen a la hora de tomar esa dura decisión: "Si no lo haces tú habrá alguien, algún administrativo que dirá 'no cumple criterios de ingreso' y traerá a la policía y se lo llevará del hospital aunque tú no quieras". "Son decisiones drásticas horrorosas, que les costará la reelección política seguro, ¿vale? Les costará su cabeza, pero es necesario para la sociedad", informa, asegurando que hay que acatar las indicaciones aunque no estés de acuerdo. "Esto es un cambio de chip, ¿vale? No estamos preparados ninguno para esto. Lo sé", concluye.

    A esta charla le ha acompañado la reacción de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Isabel Díaz Ayuso se ha apresurado a decir que "no eran instrucciones sino una sesión interna entre médicos para analizar todos los escenarios posibles de pandemia".

    La Comunidad de Madrid ha complementado sus impresiones: "Es una sesión interna en la que se simulaban las distintas posibilidades que podían ocurrir y diferentes formas de actuar según el escenario de inicio de la pandemia. Como simulación que era, no estaba sujeta a ningún protocolo ni directriz específica. La Comunidad de Madrid no ha dictado ninguna instrucción con criterios de edad para el acceso a las UCI de Madrid".

    No encaja esta afirmación con los documentos que han ido apareciendo sobre el rechazo a ancianos. El consejero de Políticas Sociales en la Comunidad de Madrid, Alberto Reyero (del grupo político Ciudadanos), advirtió en dos correo electrónicos del 22 de marzo a su compañero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero (PP), de su impotencia para contener el avance del virus. Si no le ayudaba, expresaba, podría darse la circunstancia de que "muchos residentes fallecieran de forma indigna". Y si se negaba el auxilio a las personas con discapacidad de cualquier edad: "Incurriríamos en una discriminación de graves consecuencias legales". 

    Varios mensajes internos posteriores prueban que se dio orden de seguir un protocolo que excluía la atención a dependientes mayores. En total, casi 6.000 personas han muerto por COVID-19 en residencias de la Comunidad de Madrid. Y ha provocado la denuncia de centenares de familiares: muchos revelaban que no se les daba ninguna información de cómo estaban sus parientes. Lidia Sánchez, directora de un centro de Alcorcón, incluso amenazó con pedir a particulares que llevaran a los enfermos al hospital, según publicó El País.

    "Si no se toman medidas ya, voy a tomar otras medidas, si tengo que llamar a las familias para que vengan en sus coches y cojan a su familiar y se presenten en el hospital lo voy a hacer. Os voy a pasar un listado de personas que deben en este momento recibir atención hospitalaria, si en un tiempo razonable a lo largo del día de hoy no vienen ambulancias a buscar a mis residentes empiezo a llamar familias. No me parece bien que el hospital me diga que suba dosis de tranquilizante y sujete para poner un oxígeno, me den un tratamiento en pastillas para gente que no come, esto es sentenciar de muerte a la gente y no lo pienso permitir", escribió en una carta, sin saber lo que se ha visto en el vídeo o las diferentes versiones esgrimidas por los mandatarios.

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    España, Madrid, residencia, ancianos, dependencia, pandemia de coronavirus, coronavirus en Europa, coronavirus en España, coronavirus de Wuhan, coronavirus
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