En directo
    España
    URL corto
    España concreta el plan para iniciar la desescalada gradual del confinamiento (207)
    0 60
    Síguenos en

    MADRID (Sputnik) — El sector turístico será sin duda uno de los principales perjudicados por la crisis del coronavirus en España, y dentro del gremio quienes más sufrirán el golpe serán los propietarios de pisos turísticos de alquiler, un negocio galopante ahora caído en desgracia.

    En pocos años las plataformas de pisos turísticos se comieron el mercado de alquiler residencial, propiciando un aumento del coste de la vivienda que poco a poco empujó a la población local a la periferia y que transformó el centro de las ciudades en un parque turístico.

    Sin embargo, el futuro no es tan prometedor para los que invirtieron en este tipo de alojamientos. A los dos meses de confinamiento que ya acumulan grandes focos turísticos como Madrid, Barcelona o Valencia se suma la incertidumbre del cierre de fronteras, la reciente decisión del Gobierno de España de imponer cuarentenas obligatorias para visitantes extranjeros o los problemas de este tipo de plataformas para imponer protocolos sanitarios.

    Todo ello pone en jaque a un sector que hasta hace no mucho era la gallina de los huevos de oro.

    Pérdidas millonarias

    Según cálculos de la Federación Española de Asociaciones de Viviendas y Apartamentos Turísticos (FEVITUR), a finales de abril el sector ya registraba pérdidas de 488 millones de euros en España.

    Las previsión es que que la cosa no mejore a corto plazo, con una proyección de 2.900 millones de euros en pérdidas para el conjunto de 2020.

    La crisis del sector también es palpable en decisiones como la adoptada por la plataforma Airbnb, una de las empresas más beneficiadas por el auge de los pisos turísticos, que hace una semana anunció el despido de 1.900 personas, cerca de un cuarto de su plantilla a nivel mundial.

    "En los últimos cuatro años las plataformas de reserva de pisos turísticos aparecieron como un competidor en alza, pero es el sector que más va a sufrir en esta crisis", explica a Sputnik el consejero delegado de la consultora DNA Ocio y Turismo, Francisco Javier Castillo.

    En las últimas semanas esta consultora condujo distintas encuestas entre operadores y clientes para diseñar ofertas turísticas capaces de triunfar bajo las nuevas reglas de juego impuestas por el COVID-19.

    Estos estudios conducen siempre a la misma conclusión: el futuro se encuentra en el turismo local y los destinos masificados o en los que se ponga en duda las condiciones de salubridad pasarán a estar en la cola de preferencia de los turistas.

    El 20,9% de los clientes dice que los pisos turísticos seguirán siendo su opción preferencial a la hora de buscar alojamiento, pero esto choca con el hecho de que la poca masificación y las condiciones sanitarias son dos de los tres criterios prioritarios del usuario a la hora de elegir su plan de vacaciones.

    "El propietario de un piso turístico no va a poder garantizar las medidas de salubridad igual que una empresa hotelera que tiene empleados dedicados a cuidar de estas cuestiones", explica Castillo.

    El desplome de este sector es una noticia negativa por la dependencia que España tiene del turismo, sector responsable del 12,3% de la riqueza nacional y que sostiene de forma directa el 12,7% de los puestos de trabajo del país, según datos del Instituto Nacional de Estadística.

    Derecho a la ciudad

    No obstante, la otra cara de la moneda está en la reacción de las asociaciones vecinales, que ven en la caída de este modelo de negocio una oportunidad para revertir procesos de gentrificación.

    Este mismo 13 de mayo el Defensor del Pueblo publicó su informe anual del año 2019, en el que se abordan problemas previos a la pandemia.

    Entre los asuntos tratados en ese informe, la defensoría trasladó a la Comunidad de Madrid que "no resulta aceptable" el crecimiento "fuera de control" de la oferta de pisos turísticos, que tomaron la ciudad sin que las administraciones tengan ni siquiera un registro de cuántas viviendas ofertan esta clase de servicios a través de internet.

    "Uno de los problemas que está generando quejas ante esta institución es la conversión de viviendas en alojamientos turísticos. Se recibe frecuentes quejas de personas, asociaciones y comunidades de vecinos afectadas por esta actividad que refieren las molestias provocadas por esta clase de alojamientos", señala el informe.

    El escrito continúa detallando algunas de las denuncias de los vecinos, que se quejan de cómo la proliferación de estos pisos afecta a la convivencia de los barrios porque los turistas tienen unos horarios, hábitos y necesidades que no coinciden con los de la población local.

    "Se produce una pérdida de servicios para satisfacer las necesidades de los residentes, que se ven reemplazados por otros orientados a la población flotante (…)

    Ello se traduce en un deterioro del medioambiente urbano y en particular, del derecho a la ciudad, prosigue el informe.

    ¿Una oportunidad?

    Ante la constatación de estos problemas, se explica que algunos residentes vean el desplome de los pisos turísticos como una oportunidad de reorientar el modo de vida en las ciudades.

    "Estamos ante una oportunidad para que las viviendas de uso turístico se reconduzcan al alquiler residencial", afirma en declaraciones a Sputnik Vicente Pérez Quintana, responsable de Urbanismo de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM).

    Por el momento no hay indicios de que esto vaya a ser así. Por ejemplo, en Barcelona, el 40% de sus viviendas turísticas se han reconvertido en alquileres de temporada, según datos de la Asociación de Apartamentos Turísticos de Barcelona (APARTUR).

    Es decir, el sector se está reconvirtiendo al mercado del alquiler, pero con vistas a hacerlo de forma temporal, todo ello con la esperanza de que la recuperación económica prevista para 2021 reimpulse su negocio.

    Sea cual sea la respuesta del sector en el corto plazo, con la llegada de la pandemia, el ya cuestionado modelo de negocio consistente en soltar las llaves de un piso sobre un huésped se juega su viabilidad en el reto de cómo garantizar salubridad sin los servicios de limpieza y lavandería —y sus consiguientes protocolos de prevención de riesgos laborales— que sí tienen los hoteles.

    En ese sentido, Vicente Pérez Quintana cree que las nuevas condiciones "multiplican por infinito" los motivos de las organizaciones vecinales para oponerse a los pisos turísticos.

    "Antes de la crisis ya decíamos que no se debían permitir viviendas de uso turístico en edificios residenciales por todos los efectos negativos que generan, pero ahora nuestra postura se ha reforzado", apunta.

    A su modo de ver, este modelo "no asegura las condiciones sanitarias" independientemente de que se elaboren normativas para ello, ya que "la instauración de cualquier protocolo no sería creíble porque la administración no tiene capacidad para vigilar que se cumplen los requisitos", una suposición que se antoja verosímil a la vista de que Madrid no cuenta con datos de cuántos pisos turísticos acoge.

    Tema:
    España concreta el plan para iniciar la desescalada gradual del confinamiento (207)
    Etiquetas:
    COVID-19, España, turismo, coronavirus en España, pandemia de coronavirus, coronavirus
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook