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    España concreta el plan para iniciar la desescalada gradual del confinamiento (207)
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    Eva acaba de llamar a su peluquería habitual para pedir cita. En un primer momento, no fue atendida, pero enseguida su teléfono ha sonado. El dueño dice que está desbordado, que antes de acudir a su peluquería, Eva se tiene que medir la temperatura en casa y que, si tiene más de 37ºC, tiene que cancelar la cita obligatoriamente.

    Además, le han avisado de que deberá abonar un euro más por cada servicio que le hagan, porque todo lo que utilizan en su centro es desechable. 

    Después de toda la narración, le han informado de que no tienen citas disponibles, pero le han asegurado que la apuntarían en una lista de espera.

    Al igual que este centro, son muchas las peluquerías que se encuentran en la misma situación, como en el centro de estilistas de Sara Ruiz, ubicado al sur de Madrid: "Tengo lista de espera y reservas hasta dentro de tres semanas. Hay gente a la que no le aseguro que le pueda atender, pero anoto el número de teléfono y si alguien me fallara les puedo llamar y avisar".

    "Antes podía atender a unas 20 personas diarias, ahora como máximo a unas seis", explica Ruiz. "Esto va a ser una ruina, no podemos atender a más clientes de los que la ley nos permite". 

    El pasado 4 de mayo comenzó la Fase 0 de la desescalada, en la que se permite a los establecimientos como peluquerías y centros de estética iniciar la reapertura de sus locales. Para muchas de las trabajadoras ha sido una grata noticia poder continuar con sus negocios: "Tenemos que comer. Vamos trabajando que es lo importante. Lo que sí está claro es que no se puede abrir todo a la vez, esto tiene que seguir así durante un tiempo. Si encima la gente ya se está juntando y les da igual, no me quiero imaginar cómo sería si se abrieran todos los comercios a la vez...", espeta Alicia Morales, estilista madrileña con más de 30 años ejerciendo la profesión.

    Para pasar por caja en esta peluquería hay que respetar las líneas del suelo
    © Sputnik / Iris Ladari
    Para pasar por caja en esta peluquería hay que respetar las líneas de seguridad del suelo

    Para otras, en cambio, reabrir en esta inusual situación es una auténtica pesadilla:

    "Si hubiera podido, hubiera permanecido con la peluquería cerrada. Hubiera esperado por lo menos una semana más. Hemos empezado a trabajar con muchísimos más casos de coronavirus que Portugal. No lo entiendo. Estamos haciendo de conejillo de indias", sostiene Ruiz.

    Aunque el presidente de España, Pedro Sánchez, anunció el pasado 29 de abril que se abriría al público este tipo de locales, todos los trabajadores del sector permanecieron expectantes ante la resolución del Boletín Oficial del Estado (BOE) para saber si, finalmente, el lunes 4 de mayo había que subir el cierre. Hasta el domingo 3 por la tarde no se publicó la resolución oficial, lo que obligó a muchos trabajadores a no poder abrir al día siguiente.

    "A mí no me dio tiempo a tenerlo todo preparado el lunes. Ha habido muchas citas que se han quedado fuera esta semana", admite Ruiz. "Yo no garantizaba la apertura el lunes hasta que no saliera en el Boletín Oficial".

    Qué dice el BOE

    El Gobierno permite la reapertura de todos estos centros que dispongan de servicio de cita previa y que cumplan con otras medidas básicas como la protección de todo el personal con las indicadas medidas de seguridad. Además, no se podrá atender a más de dos clientes si no cumplen la distancia de seguridad entre ellos.

    Estas normas influyen en la cotidianidad de una peluquería. Es por ello que a todo lo anterior habría que sumarle el desmontaje de la sala de espera, retirar las revistas, los expositores, anular tocadores para mantener la distancia de seguridad y cambiar los horarios. "Abro antes y cierro más tarde, aunque las ganancias son mucho más inferiores. A las 8:45 horas ya estoy abriendo y colocando todo. Y me estoy yendo más tarde porque después de atender a las clientas, voy desinfectando todo con un dosificador", explica Morales.

    "No se deja pasar a ningún cliente dentro del salón ni siquiera para pedir cita. Se hacen dos limpiezas al día a fondo. Al mediodía cerramos para limpiar zonas metálicas, puertas, fregamos el suelo con disoluciones con lejía, lavabos y con cada cambio de cliente se desinfecta todo: sofá, tocador y zona de recepción", explica la estilista madrileña.

    Asimismo, tanto empleados como clientes tendrán a su disposición gel hidroalcohólico, mascarillas, guantes, jabón líquido, toallas de papel desechable y viseras de protección para los peluqueros. Cada tocador contará con un spray desinfectante, un peinador desechable de uso único, un cubre abrigo/chaqueta individual.

    "Yo estoy utilizando separadores para que la gente no se junte demasiado, con dos metros de separación y como mucho atiendo a dos. Antes de cobrar, no pueden pasar de la franja que he señalado en el suelo. El aseo tampoco lo utilizan" afirma Morales. "Sobre todo le dedico tiempo a la limpieza y en desinfectarlo todo, incluso me he comprado una máquina de desinfección por 30 euros".

    Utilizan un difusor desinfectante para limpiar en la peluquería
    © Sputnik / Iris Ladari
    Utilizan un difusor desinfectante para limpiar en la peluquería

    Sin embargo, los precios de los productos son ahora mucho más caros. "Actualmente el gasto que conlleva todo esto no lo vamos a poder asumir. Antes pagamos por un paquete de toallas desechables 6 euros con IVA incluido y ahora estamos pagando 33 euros. Antes nos regalaban los guantes, ahora pagamos una media entre 25 y 30 euros. La diferencia de dinero es enorme" recalca la estilista madrileña, "mi planteamiento al levantar el cierre es: hasta donde se pueda llegar".

    Pérdidas de 1.280 millones de euros

    Por todo ello, desde la Plataforma Peluqueros Unidos de España, que cuenta con casi 23.000 seguidores en Facebook, reclaman la bajada del 21% del IVA al 10%: "La mejor ayuda en esta situación difícil de la reapertura es que volvamos al IVA reducido, ya que el sector ya estaba herido antes de esta situación", confiesan a Sputnik.

    "Nuestro sector ya estaba herido de muerte, y ahora con la situación de COVID-19 más todavía. Por encuestas realizadas, se prevé la disminución de unos 20.000 establecimientos con la consecuente destrucción de empleo y sobre todo en el sector femenino", escriben en una publicación de Facebook. "Consideramos que la vuelta al IVA reducido en este momento sería un respiro imprescindible para nuestro sector".

    Además, el sector de la peluquería está compuesto por más de un 80% de profesionales femeninas.

    "Si no nos ayudan con la vuelta al IVA reducido se cerrarán muchas peluquerías y se perderán muchos puestos de trabajo que afectará especialmente a las mujeres", sostienen.

    Asimismo, según un estudio que ha hecho público la Alianza de Empresarios de Peluquería de España, las consecuencias de la crisis sanitaria pueden provocar la desaparición del 42% de las peluquerías, unas cifras que se traducen en posibles pérdidas de 1.280 millones de euros en el 2020, el 44,4% de la facturación.

    Peluqueras como Sara Ruiz ven como una opción la disminución del IVA para sobrevivir: "No somos un artículo de lujo, el Gobierno incluso ha dicho que somos servicios de primera necesidad. Estamos dando un servicio. Creo que no nos deberían imponer tanto IVA"

     "Estimo pérdidas, pero ahora mismo no podemos tener ninguna previsión porque esta primera semana es de contacto, pero se prevé que va a ser bastante, especialmente en la compra del material. Estamos pagando cuatro veces más lo que antes".

    La Plataforma del sector hace un llamado a las autoridades para solicitar una gestión más rápida y que la información y las decisiones lleguen con más antelación. "También solicitamos que nos ayuden con los materiales desechables y que regulen los precios", manifiestan.

    Sara Ruiz, en cambio, no le pediría nada a la Administración porque cree que sería "algo inútil": "No han colaborado a la hora de darnos algún tipo de ayuda, no van a colaborar ahora porque estemos a punto de cerrar. Tenemos que aguantar hasta donde se pueda. La única solución que nos dieron fue pedir créditos ICO y eso es meterte en una deuda para solapar otra".

    "Lo único que he echado en falta, ha sido una mayor unidad entre los trabajadores del sector, que no la ha habido. El que ha hecho acopio de material ha podido abrir y ha habido gente que no ha podido. ¿Era conveniente esperar más?, se pregunta Ruiz, "no lo sé… desde luego el que ha abierto ha tenido que hacerlo con todas las garantías", concluye.

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