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    La Feria de Abril debía empezar este fin de semana. Pero, al igual que los principales festejos del país, ha desaparecido del calendario. La cancelación de las fiestas implica pérdidas millonarias y de modos de vida. Sin embargo, muchas personas consiguen trasladar el espíritu de celebración al confinamiento.

    Si la montaña no va a Mahoma, pues un poco de imaginación para que Mahoma disfrute de la montaña. En este caso, la montaña es un festejo. Con España sumida en el duelo por la incesante catarata de víctimas de la pandemia, no hay fiestas.

    "Ya que no podemos ir a la feria, nos la traemos a casa para disfrutarla con todos sus avíos, con su alumbrao, su pescaito, su manzanilla y de paso, ayudamos a los vecinos que tienen niños y así, tienen algo de animación".

    Así cuenta Jesús Sicilia, orfebre y creativo exacerbado, cómo sorteó la carencia del festejo: "Empecé por dibujar una pañoleta, luego pasé a los toldos, luego hice la estructura, luego los farolillos y ya acabé montando la caseta en la terraza". Su obra en un tejado de la localidad de Mairena del Alcor ronda por las redes sociales junto a muchos ejemplos.

    En la noche de este sábado 25, cientos de miles de feriantes debían estar reunidos en el ritual de apertura de la Feria de Abril de Sevilla. La tradición manda que el pescaito sea acompañado de manzanilla, fino, las mejores galas y los mejores amigos y familia. Pero estamos en 2020 y las tradiciones mutan y se viralizan por redes sociales y con distanciamiento físico: el confinamiento manda.

    Pero que estemos confinados y dolidos no quiere decir que no podamos celebrar nuestras fiestas. "Soy feriante, tanto en las de los pueblos o de Sevilla, básicamente me gusta estar con la gente que quiero y ya que ahora es imposible, lo haremos telemáticamente, igual que se teletrabaja, se teleamiga", concluye Jesús Sicilia al teléfono con música de sevillanas de fondo.

    ​Estas expresiones son muy comunes en Andalucía y el resto del país. Se trata de una "negación simbólica de la realidad", explica Isidoro Moreno, catedrático de Antropología Social de la Universidad de Sevilla. "Ya que el pescaito no se puede hacer en la feria, no dudo que muchos harán un sucedáneo doméstico y humorístico".

    El profesor Isidoro Moreno sí concede que habrá un enorme vacío entre los ciudadanos porque "la dimensión identitaria abarca cuestiones religiosas o ideológicas, es fundamental para explicar por qué miles de personas se involucran en nuestra cultura mediterránea en estos festejos". Evitar la frustración que provoca la falta de fiestas lleva a realizarlas bajo su propio techo.

    "Independientemente de que haya o no fiestas, el sufrimiento en España sigue estando presente, así que simplemente pensamos en aportar algo fresco para distraer de tanto drama".

    El negocio hostelero de Javier Baltazares es uno de tantos que se ha reinventado para la Feria de Abril. Ofrecen un pack con un menú típico de feria, vinos —manzanilla, fino y rebujito— y adornos y atrezos típicos de las casetas de feria para "poder ambientar tu propio salón como una verdadera feria, esperamos que la gente comparta sus rincones, se conecten y al menos celebren como puedan". Las redes sociales se inundan de este tipo de iniciativas, desde cómo hacer tus farolillos a darte un verdadero paseo por el ferial:

    La captura de pantalla de la entrada a Feriavirtual2020
    © Foto : Feriavirtual2020/Captura de pantalla
    La captura de pantalla de la entrada a Feriavirtual2020

    Una empresa sevillana ha creado "un entorno multiusuario virtual muy sencillo que hemos desarrollado y que esperamos ponga una sonrisa en la cara de los sevillanos que se han quedado sin feria este año", comenta Fernando Sierra, CTO de VirtualSoft. "Este tipo de entornos sociales virtuales pueden tener mucha trayectoria futura ya que es completamente adaptable a otros proyectos, y porque parece que el COVID-19 va a transformar todas nuestras actividades futuras".

    Sin la Feria de Abril, las Cruces, la Tomatina de Buñol, las Fallas de Valencia, los Moros y Cristianos del Levante o los San Fermines, el 2020 es puro duelo. Estos eventos multitudinarios son "lo que en antropología se llama hechos sociales totales", explica Isidoro Moreno. "El vacío es enorme, aunque asumible, nos quedamos sin ese ritual cíclico que nos une".

    Sin vivir la fiesta y sin vivir de la fiesta

    La Feria de Sevilla es el inicio de la temporada de grandes ferias y fiestas de primavera. Más tarde, en el calendario explosionan las Cruces de Mayo de ciudades como Córdoba o Granada, las fiestas de Jerez, Málaga o Almería y la misma pauta en toda España.

    Más allá del trance emocional para nuestra sociedad está el aspecto material. Decenas de miles de personas viven de estas fiestas. Por ejemplo, que este fin de semana no se enciendan las más de 200.000 bombillas que iluminan el ferial de Sevilla, implica que cerca de cuatro millones de visitantes dejan de entrar en el recinto, que miles de trajes de flamenca no se estrenarán, que los coches de caballos se quedarán aparcados y así infinitas implicaciones. Según estimaciones del Ayuntamiento de Sevilla, la Feria generaba un impacto económico cercano a los 900 millones de euros. No hay mayor evento y negocio que este en Andalucía y probablemente en España.

    En otros puntos de España, el drama sepulta la fiesta bajo el peso de las cifras. En Pamplona, por ejemplo, la cancelación de los sanfermines implica que 1,45 millones de personas dejan de visitar la ciudad para gastar y consumir, estos festejos acumulaban hasta el 20% de las ganancias en hostelería de todo el año. Las Fallas de Valencia concentraban el 15% del turismo local y un impacto económico de 700 millones de euros.

    "En 2008 pasamos una crisis bien dura, sobrevivimos, y ahora que estamos sacando poco a poco la cabeza llega esto", lamenta Mª José García, una de las dos propietarias de la Fábrica La Feria. "Las pérdidas son todas las posibles, nosotras teníamos una nave entera llena de farolillos, flores de papel, todo tipo de decoración".

    Las marcas se vuelcan con iniciativas como la Jesús Sicilia, llevar la fiesta a los hogares. Campañas como #AlumbradoenelBalcon, #MiCasaMiFeria, o #YoVivoLaFeriaEnCasa se viralizan. El Ayuntamiento de Sevilla por su parte, ya ha dado permiso a los bares a reabrir sus establecimientos para servir comidas y tapas para llevar a casa, un intento de reactivar el sector. No obstante, la Asociación de Hostelería calcula que, solo en la capital andaluza, 1.500 bares y establecimientos no sobrevivirán a la pandemia.

    Por mucho que nos esforcemos por celebrar, todo indica que las fiestas tardarán mucho en volver a España. Estas fiestas nos servían para enfrentarnos a miedos y realidades que nos sobrepasan como individuos. De ahí el valor de unirnos entorno a una celebración, ya sea vestidos de moros, cristianos, falleras, sevillanas o jinetes de un caballo árabe. Pero ante la pandemia estamos desnudos, confinados en nuestros hogares. Es decisión de cada uno unirse y celebrar como le sea posible para enfrentar la realidad y la muerte, así que, ¡brindemos, aunque sea por videollamada!

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    COVID-19, pandemia de coronavirus, coronavirus en España, coronavirus, feria, España
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