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    España prorroga el estado de alarma por el coronavirus (165)
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    Aparcar las diferencias políticas para enfrentar la peor emergencia sanitaria que haya vivido la humanidad en el último siglo, ha sido posible en casi todos los países de Europa, menos en España, donde la tensión política va en escalada.

    El presidente Pedro Sánchez insiste en su llamado a todos los actores políticos, sociales y económicos de España para trabajar juntos en un pacto que permita la reconstrucción del país una vez se supere la pandemia del coronavirus.

    Pedro Sánchez, presidente interino del Gobierno de España
    © AP Photo / Paul White
    Para lograrlo, este 16 de abril inicia una ronda de contactos con todos los partidos políticos. Vox ha sido el primero en rechazar esta propuesta de diálogo y reconstrucción nacional que pone sobre la mesa el Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos.

    "Sí estamos dispuestos a hablar, pero mientras Sánchez no cese al vicepresidente Iglesias, que representa una amenaza para la unidad y convivencia, y mientras no pague a los españoles a los que les impide trabajar, solo nos dirigiremos a este Gobierno a través de la tribuna del Congreso, y lo haremos para exigir su dimisión inmediata", ha dicho Santiago Abascal.

    El líder del Partido Popular, Pablo Casado, secunda a Vox y reitera que el actual Gobierno de España no merece su apoyo porque, a su juicio, se trata de una puesta en escena.

    "¿Cuánto ha durado la máscara, la careta de que usted quiere pactar con la oposición para eludir sus responsabilidades y confinarse en La Moncloa? Usted pide lealtad para su persona y pide unidad para su Gobierno hipertrofiado ¿cree que los españoles somos sus vasallos?, le ha respondido Casado a Sánchez desde el Congreso de los Diputados.

    Pero la ciudadanía parece estar alejada de estos discursos confrontativos, tal como lo revelan los datos de la reciente encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Según este sondeo realizado entre el 30 de marzo al 7 de abril de 2020, un 87% de los españoles considera que es el momento de apoyar al Gobierno y dejar las críticas para más adelante.

    "La oposición en España está sacando su lado más radical. Esta competición que está teniendo el PP con Vox para ganar el liderazgo de la oposición, está planteando un escenario muy complicado. Mientras se ve una apertura de diálogo desde el Gobierno, la oposición se mantiene en su postura crítica feroz. Hasta en otros países, donde hay una oposición muy dura, como en Italia con Salvini, no se llega al nivel de tensión que están teniendo Casado y Abascal contra Sánchez", alerta el analista político y economista de la Universidad de Siena (Italia), Guiseppe Quaresima.

    Para Roy Cobby, politólogo y analista internacional de la Universidad de Bath (Inglaterra), la falta de propuestas y la politización que la oposición española está haciendo de esta emergencia sanitaria podría ser un cálculo arriesgado.

    "No están siendo constructivos y es sorprendente porque también hay partidos pequeños, como Más País o Compromís de Valencia, que votaron al Gobierno de coalición, pero que no están en el Gobierno, y sí que están llevando unas propuestas más constructivas. Por ejemplo, un impuesto a la riqueza,  garantizar una renta básica. Esto es algo que la oposición conservadora no está contemplando, sino que se está dedicando a deslegitimar al Gobierno y llegando al extremo de utilizar un lenguaje golpista, sobre todo Vox. Pero esto no tiene sentido ni es muy coherente porque se está viviendo es una crisis sanitaria mundial y esta inestabilidad política no conviene para nada a España".

    Abascal y Casado se defienden y dicen que su oposición al Gobierno es para defender a los españoles 

    ​Quaresima alerta que el objetivo sería otro.

    "Buscan que la crisis económica que se acerca, como consecuencia de la pandemia, pueda ser un trampolín o una alfombra roja para que Casado y Vox puedan llegar al poder. Eso dice mucho de la capacidad de visión de Estado que puede tener la derecha española. Pero además, más que atacar a Sánchez, la derecha quieren hundir a Unidas Podemos, al vicepresidente Pablo Iglesias y alimentar las tensiones internas, que es normal que existan en un Gobierno de coalición".

    Aznar en escena

    Vox y el Partido Popular acusan al Gobierno de ocultar cifras de personas fallecidas, de no entregar material sanitario, de no hacer suficientes test del COVID-19, de no querer bajar los impuestos, de no decretar un luto nacional por los más de 18.000 fallecidos y de no llamarles para consultarles decisiones de Estado.

    "Lo que hay que tener en cuenta es que antes de esta crisis, en enero, cuando se estaba conformando este Gobierno, ya la oposición, especialmente Vox, estaba en una actitud totalmente beligerante. No consideran legítimo que un partido como Unidas Podemos pudiera estar en el Consejo de Ministros, entonces, para ellos la metáfora de que no les cogen el teléfono es una manera velada de decir: no estáis aplicando el programa político, económico que a nosotros nos gustaría. También dicen que se les está excluyendo, que no se toman en cuenta sus opiniones y luego la actitud pública es de total rechazo al Gobierno. Es un tanto esquizofrénico, pero sí que funciona como estrategia para victimizarse y legitimarse ante sus posibles votantes", opina Cobby

    El pasado 14 de abril, el ex presidente José María Aznar también entró en escena. A través de un editorial titulado "Hablando de pactos" dejó clara su postura ante la propuesta de un pacto de reconstrucción.

    "No tiene sentido hablar de pactos si el Gobierno pretende adoptar medidas estructurales y permanentes como la renta mínima al margen de la negociación con la oposición. Si Sánchez plantea los pactos como una forma de apuntalar su fórmula de gobierno con Podemos y los demás acompañantes, simplemente fracasará", sostiene Aznar.

    Desde el Gobierno han dejado claro que la coalición PSOE-Unidas Podemos "no es una moneda de cambio".

    Efecto bandera

    En otros países europeos, como Portugal, Reino Unido e incluso Italia, la oposición ha decidido aparcar sus diferencias y remar en la misma dirección que el Gobierno.

    "La evidencia es que en este momento estamos viendo un efecto bandera en muchísimos países. El efecto bandera quiere decir que hay apoyo por parte de la población al Gobierno porque se entiende que en un momento de dificultad como este toca apoyar al Gobierno y darle más seguridad. Lo estamos viendo hasta en países como Reino Unido, Portugal, Italia. Eso Salvini lo ha entendido. Esta crisis está golpeando a todos los países con mucha intensidad y jugar al todo o nada en este momento es un gran error", advierte Quaresima.

    El analista Roy Cobby explica cómo el Partido Laborista se ha convertido en un ejemplo de colaboración con el Gobierno de Boris Johnson, a pesar de sus marcadas diferencias.

    "Lo primero que hizo el Partido Laboral fue enviar una carta al Primer ministro, Boris Johnson, para ponerse a su disposición. Después, cuando el Primer ministro entró en cuidados intensivos, el Partido Laborista manifestó su disposición a colaborar. Ahora, que ya está mejorando la salud de Johnson, la línea principal está siendo pedir transparencia en el calendario de medidas. Esto es que el Gobierno comunique cuál es su plan de salida, porque es cierto que ha habido un poco de improvisación, pero vamos, en comparación con el contexto español, la oposición está siendo bastante constructiva y calmada".

    "Hay que recordar que el Gobierno conservador de Johnson tardó mucho en reaccionar y que su intención inicial era una especie de estrategia de infección selectiva que habría puesto en riesgo la vida de 250.000 personas. Pero el Partido Laborista no está utilizando esto como línea de ataque".

    En 1977 un pacto entre todos los partidos políticos permitió a España superar una complicada situación financiera. 43 años después, cuando se prevé que el panorama económico pueda ser el más grave que se viva desde el final de la Guerra Civil, un nuevo pacto se pone sobre la mesa y la sociedad observa expectante. Está en juego el futuro del país.

    "Si tienen la oportunidad de estar en la mesa deberían ser constructivos. Pero yo creo que el principal problema del Partido Popular es que todavía no han sido capaces de entender cómo su particular visión de la economía ha incentivado esta crisis. Hasta que el PP no sea consciente de que los recortes y su gestión ha minado la capacidad de nuestro sistema sanitario, no van a poder ser constructivos. Deberían darse cuenta que esto es una cuestión de Estado y a la larga tampoco a ellos les beneficia sentar este precedente en el que se deslegitima de tal manera a un Gobierno que, al fin y al cabo, tiene un apoyo parlamentario y ha sido elegido en las urnas", concluye Cobby.
    Tema:
    España prorroga el estado de alarma por el coronavirus (165)
    Etiquetas:
    Pablo Casado, Partido Popular de España, Pablo Iglesias, Pedro Sánchez, España, Unidas Podemos
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