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    España activa el estado de alarma por el coronavirus (207)
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    BARCELONA (Sputnik) — Pese al confinamiento decretado por el Gobierno de España con el objetivo de frenar la transmisión del coronavirus, el teletrabajo sigue siendo una opción voluntaria que muchas empresas pese a no prestar servicios esenciales se resisten a aplicar, exponiendo así a los trabajadores a la enfermedad de COVID-19.

    "Todas las personas que puedan trabajar desde casa deberían trabajar desde casa. Tiene que ser la primera opción de las empresas, porque hay muchas en las que se puede hacer pero no lo están facilitando", explica a Sputnik Núria Gilgado, secretaria en Cataluña de Política Sindical de la Unión General de Trabajadores (UGT), el principal sindicato español.

    A raíz de la pandemia del coronavirus, el Gobierno de España mantiene activo desde el 14 de marzo el estado de alarma, una medida de excepción que comporta estrictas restricciones de movilidad de la población.

    Pese al cierre de la mayoría de establecimientos de restauración, alojamientos turísticos y todos los negocios que no ofrecen productos de primera necesidad, el Ejecutivo no ordenó paralizar la actividad de empresas no esenciales como se hizo en China o Italia.

    Por eso, además de profesionales sanitarios, policías o farmacéuticos, miles de trabajadores de otros sectores siguen desplazándose a diario a sus lugares de trabajo.

    A por el teletrabajo

    Es el caso de Jennifer, de 33 años, que trabaja en las oficinas de un polígono industrial y pese al confinamiento cada día toma el autobús para llegar a la sede de su empresa, donde todavía trabaja toda la plantilla.

    "Mi trabajo es esencial para la empresa, pero lo podría hacer desde casa perfectamente. El problema es que no me ofrecen la opción del teletrabajo y no puedo faltar", cuenta a Sputnik esta trabajadora, que teme contagiarse con el coronavirus porque convive con familiares de riesgo.

    "Me da más miedo mi lugar de trabajo que los desplazamientos, porque los últimos días viajo casi sola en el autobús. Pero en mi oficina somos muchos y la gente se olvida de respetar la distancia de seguridad porque no está acostumbrada", explica Jennifer.

    Su empresa comunicó a los empleados que mantendrá el trabajo presencial si no hay una prohibición explícita por parte del Gobierno, una situación que se repite en miles de compañías, según UGT.

    "Tenemos miles de delegados de prevención desplegados por el país que están reclamando más medidas de prevención. En muchas empresas conseguimos enviar a los empleados a trabajar desde casa a raíz de denuncias internas", explica Gilgado.

    La representante de UGT explica que, aunque el teletrabajo no es una medida obligatoria para las compañías, el Gobierno sí que exige extremar la prevención ante el coronavirus, y trabajar de forma remota es una de las maneras más efectivas para evitar contagios.

    "Se debe priorizar el teletrabajo y las empresas deben facilitarlo porque así lo estableció el Real Decreto del estado de alarma", asegura la secretaria de Política Sindical.

    Para las actividades laborales que solo puedan realizarse de manera presencial, se debe suministrar a los participantes material de protección como guantes o mascarillas, además de garantizar la desinfección de los equipos.

    En los espacios donde trabajen varias personas, hay que mantener una distancia de seguridad de un metro y medio entre empleados y establecer turnos para evitar aglomeraciones.

    Aquellos negocios que no puedan aplicar estas medidas "deberían cesar su actividad", subrayan desde UGT, donde priorizan "la seguridad" de los ciudadanos frente a mantener el empleo.

    Las empresas españolas, poco acostumbradas al teletrabajo

    Uno de los problemas para implementar el teletrabajo es que la crisis del coronavirus tomó desprevenidas a las empresas, que tuvieron que improvisar una situación laboral en cuestión de días.

    El último eurobarómetro de la oficina estadística de la Comisión Europea, Eurostat, constató que el 19% de los trabajadores españoles se consideraban poco formados en materia del uso de tecnología digital en el puesto de trabajo.

    Pese a la insistencia del Gobierno a fomentar el trabajo remoto, se trata de una posibilidad para la que muchas compañías no están capacitadas, según denuncian los sindicatos.

    "Nos ha pasado con muchas empresas de telemarketing que se negaban a enviar a la gente a trabajar desde casa porque no estaban preparadas. Había centenares de personas sentadas unas al lado de otras, que además utilizaban y compartían equipos sin desinfectar, como teclados o auriculares", cuenta Gilgado.

    Dolores tiene 60 años y trabaja a tiempo completo en un centro de llamadas que estos días participa en una campaña para cubrir atención telefónica para una aerolínea, a causa de COVID-19.

    Todavía debe acudir presencialmente a su puesto de trabajo cada día, aunque la empresa proporcionó gel antiséptico y guantes para prevenir contagios entre la plantilla.

    "Varios compañeros pidieron trabajar desde casa, algunos por miedo por ser enfermos de diabetes y otros por ansiedad, y aunque la empresa nos mantiene informados de momento todos tenemos que ir", dice a Sputnik.

    Las empresas solo pueden obligar a la asistencia presencial si no existe un riesgo claro, por ejemplo, un caso de COVID-19 entre los empleados.

    Una de las características de este coronavirus es que las personas infectadas pueden transmitir la enfermedad pese ser asintomáticas, lo que supone que los trabajadores están expuestos a contraer la enfermedad sin saberlo.

    Sin embargo, el miedo al contagio o la convivencia con personas de riesgo no son motivo suficiente para negarse a acudir al lugar de empleo.

    "Esta es la gran indefensión de miles de trabajadores en España, porque están obligados a ir a trabajar a empresas que no cumplen las normativas de seguridad o directamente están infringiendo la ley", concluye Gilgado.

    Desde los sindicatos mayoritarios, UGT y Comisiones Obreras (CCOO) ya plantearon al Gobierno la posibilidad de parar algún sector que no tenga que ver con los servicios esenciales, como la construcción.

    Es una solicitud que también extendieron al presidente del Gobierno, Pedro Sáchez, los presidentes de algunas regiones españolas como Cataluña, que defienden que solo el confinamiento "total" que se ordenó en China puede frenar el virus.

    Desde el Ejecutivo, no obstante, insisten en la necesidad de preservar la actividad económica para facilitar la recuperación del tejido empresarial afectado cuando termine la situación de emergencia sanitaria.

    Según apuntan las autoridades sanitarias españolas, las restricciones impuestas hasta la fecha serán suficientes para desacelerar el ritmo de contagios en el país, que ya son más de 64.000 registrados hasta la fecha, y frenar la propagación del virus que provocó la muerte de más de 4.800 personas.

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    Etiquetas:
    pandemia de coronavirus, coronavirus en España, teletrabajo
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