En directo
    España
    URL corto
    Por
    España activa el estado de alarma por el coronavirus (207)
    1192
    Síguenos en

    España atraviesa una emergencia sanitaria sin precedentes en su historia contemporánea. La acelerada propagación del COVID-19 ha provocado la muerte de más de 2.700 personas y el contagio de otras casi 40.000, un 13,6% de los infectados son trabajadores sanitarios.

    "Que nadie se quede atrás" es la consigna que se repite desde el Gobierno Nacional en un intento de calmar a la población en medio de esta emergencia, y casi a diario anuncian nuevas medidas operativas, económicas y sociales para garantizar la atención de todos los afectados. Pero el temor y la incertidumbre entre la gente parece imposible de aplacar. Unos temen por el ahora, por sus vidas o la de sus familiares, y otros temen por el futuro económico y laboral que les depara.

    El gobierno de coalición, liderado por el presidente Pedro Sánchez, ha movilizado 200.000 millones de euros para garantizar la atención de todos los afectados, especialmente los más vulnerables. A la vez que ha solicitado a la Unión Europea medidas concretas y coordinadas que permitan "afrontar la guerra contra el coronavirus".

    Unai Sordo, Secretario General de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras, conversa con Sputnik sobre cómo la clase trabajadora ha asumido esta crisis, el papel que está jugando y lo que estaría dejando al descubierto esta emergencia sanitaria mundial.

    —¿Cómo está viviendo la clase trabajadora la crisis sanitaria que vive España?

    Con muchísima preocupación porque ha habido una paralización importante de la actividad económica y, por tanto, hay un riesgo enorme de que se produzcan cientos de miles de despidos. También hay otro problema, que ahora es prioritario, y son las condiciones de seguridad sanitaria de los trabajadores y las trabajadoras que siguen estando en sus puestos de trabajo.

    —¿Y qué han propuesto para atender esta situación?

    Respecto a la desaparición de puestos de trabajo y de empresas, negociamos con las organizaciones empresariales un acuerdo, que finalmente el Gobierno en buena parte ha puesto en marcha, que pretende evitar los despidos y las paralizaciones de la actividades en las empresas.

    Se ha logrado canalizar que en vez de despedir a los trabajadores se haga una suspensión del contrato, donde los trabajadores acceden a la prestación de desempleo, pero sin perder el puesto de trabajo. Esto ha tenido una respuesta masiva, son más de 30.000 las empresas que han utilizado estas fórmulas que llamamos ERTES (Expedientes de Regulación Temporal de Empleo), pero nos consta que sigue habiendo cientos de miles de trabajadores que están siendo despedidos, entonces es ahí donde debe ir dirigido el segundo paquete de medidas para así dotar de una protección temporal, algún tipo de prestación o de recurso a quienes no lo tengan.

    —El presidente Pedro Sánchez ha pedido a la Unión Europea un Plan Marshall para afrontar esta emergencia sanitaria mundial que está golpeando fuertemente a Europa. Entre las medidas solicitadas por Sánchez a Bruselas está un seguro de desempleo, un plan de inversión y la emisión de coronabonos ¿cómo valoran ustedes esta petición? ¿qué creen ustedes que debería hacer la Unión Europea en este momento?

    Nosotros estamos de acuerdo con esa petición y pensamos que la Unión Europea se está jugando su ser o no ser. Está en un momento en la que va a afrontar una crisis que no es asimétrica, no va a afectar solo a unos países, a los países del sur, sino que paulatinamente va a afectar al conjunto de países comunitarios, y por eso la Unión Europea tiene que dar una respuesta conjunta y diametralmente distinta a la que dio a partir del año 2010 con las políticas de austeridad.

    Debe dar una respuesta porque todo este paquete de medidas para atender a la gente va a deteriorar mucho los cuadros macroeconómicos de países como Italia y España, pero también del resto de los países de la Unión Europea.

    La Unión Europea, en la etapa de reactivación, tendrá un papel fundamental. O la Unión Europea se legitima en este momento de crisis general, o va a perder el tren, va a tener un proceso de deslegitimación social muy intenso. Pero, si da una respuesta diametralmente distinta a la que dio en 2010, creo que la ciudadanía europea puede entender mucho mejor para qué sirve la Unión Europea.

    —¿Tienen ustedes conversaciones con sindicatos de otros países europeos? ¿Tienen previsto organizarse y solicitar demandas conjuntas a la Unión Europea?

    Sí, tenemos contactos permanentes y además compartimos la posición de la Confederación Europea de Sindicatos. Hemos suscrito un manifiesto que es muy exigente y pide a la Unión Europea políticas en este terreno. Hemos hablado de la necesidad de cerrar la Bolsa de Valores para tratar de evitar ataques especulativos a las acciones de las empresas estratégicas europeas.

    Hemos solicitado al Banco Central Europeo que disminuya los tipos de interés, tanto en los de préstamos como en los de depósitos, que se amplíe la posibilidad de comprar títulos por parte del Banco Central Europeo, que se impida que las entidades financieras obtengan beneficios de esta situación y, evidentemente, la necesidad de impulsar un plan de reactivación económica en cuanto pasemos lo más urgente, que ahora es hacer frente a la pandemia, a los fallecidos y al colapso del sistema de sanidad. Entonces sí, estamos en contacto con otros sindicatos y compartimos la orientación que se está haciendo desde Confederación Europea de Sindicatos.

    —Los trabajadores de SEAT están fabricando mascarillas y se plantean producir respiradores para apoyar en la lucha contra el COVID-19 ¿qué mensaje están dejando?

    Nosotros hemos puesto a disposición del Gobierno toda nuestra estructura sindical en todas las empresas industriales para, de forma organizada y generando economías de escala, se puedan fabricar productos de primera necesidad sanitaria, como equipos de protección, mascarillas y también respiradores.

    Recientemente nos reunimos con las patronales de los sectores industriales y del Ministerio de Industria y vamos a impulsar y apoyar esas políticas que son absolutamente urgentes. Esto también deja una reflexión y es la importancia de que España y Europa mantengan un sector industrial estratégico. Parte del problema tiene que ver con la externalización y con la deslocalización de sectores industriales que nos dejan mucho más desprotegidos cuando hay necesidad de productos de primera necesidad, unos productos que se vienen produciendo desde hace tiempo en otras partes del mundo porque es más barato para las empresas.

    —Vimos que el mundo ha parado, pero la clase trabajadora sigue. Vemos que los taxistas, trabajadores del transporte público, sanitarios, cajeras y cajeros del supermercados siguen sus labores, incluso arriesgando sus vidas. ¿Cómo deberán ser tratados estos trabajadores después de superarse esta emergencia? ¿Serán suficientes los aplausos que todas las noches se les dedican?

    Evidentemente esto no vale con aplausos. Si algo está quedando claro en esta crisis es que las sociedades funcionan porque hay una clase trabajadora que las hace funcionar, y muchos de los sectores que están sacando a España adelante son precisamente los sectores peor pagados de nuestra economía.

    Un hombre con mascarilla
    © REUTERS / Stephanie McGehee
    En España, hace apenas unas semanas había una polémica intensísima sobre si el Salario Mínimo Interprofesional era demasiado alto para el trabajo en el campo. Yo me pregunto qué sería de este país si ahora mismo el sector de los trabajadores agrarios, de los jornaleros agrarios no estuviera trabajando, jugándose la vida, y qué decir de los sanitarios que tienen una actitud totalmente heroica y que tiene que ver con la pervivencia de un sistema público de sanidad. ¿Qué hubiera pasado en España si ese sistema se hubiera privatizado? Yo creo que hay que poner absolutamente en valor el mundo del trabajo y creo que si para algo tiene que servir esta crisis es para hacer una reflexión sobre el valor de las políticas industriales y laborales porque un país se sostiene gracias a su clase trabajadora.

    —Ana Botín, presidenta del Banco Santander, donó cinco millones de euros para la compra de respiradores y mascarillas. Lo mismo ha hecho el empresario Amancio Ortega, quien ha sido propuesto como candidato al Premio Princesa de Asturias de la Concordia por sus donaciones al sistema sanitario en medio ¿qué piensa usted?

    En este momento, todos los recursos son necesarios y cualquier donación es bienvenida, pero un país no puede funcionar sobre la base de donaciones, un país debe funcionar sobre la base de un sistema fiscal justo, en el que paguen más quienes más tienen.

    Los impuestos que pagan las empresas que tienen beneficios en España son muy bajos. El sistema financiero en España paga por impuestos de sociedades apenas un 2% de esos beneficios y por tanto, lo que necesitamos, es un sistema de redistribución mucho más ambicioso, que se pague lo que se tiene que pagar, que las empresas paguen lo que les corresponde y que corrijamos ese diferencial fiscal que tenemos con respecto a Europa, que es de 75.400 millones de euros al año, porque eso es lo que nos va a permitir mantener un sistema de sanidad con recursos suficientes. Eso es lo que nos va a permitir mantener unas infraestructuras y materiales sanitarios de calidad para cuando las cosas están en situación de normalidad y también situaciones de emergencia.

    —Cada quien tiene su interpretación sobre lo que ha desvelado esta crisis sanitaria mundial. Para ustedes ¿qué desveló esta pandemia?

    Ha desvelado muchas cosas. Lo primero es que vivimos en un mundo global y que los problemas de uno acaban siendo los problemas de todos. En segundo lugar ha desvelado para una parte de la sociedad que es que la sociedad funciona porque el mundo del trabajo funciona, porque hay trabajadores y trabajadoras que hacen que funcione y casi siempre son los peor pagados. En tercer lugar ha descubierto, para quien no lo supiera, el valor insustituible de los servicios públicos.

    En España se está dando una tragedia, igual que en Italia y como tal vez se produzca en otros países, pero si algo está conteniendo esta pandemia es precisamente contar todavía con unos sistemas sanitarios públicos de calidad, con unos profesionales formados y que están dando una lección de trabajo, de profesionalidad y de abnegación. Y también, si para algo sirve esta crisis, es el valor de la comunidad. El neoliberalismo nos ha instaurado la idea del individualismo, que la sociedad no existe y que cada uno tiene que velar por sus intereses personales, y esto está demostrando que somos comunidad, que la sociedad es un sujeto colectivo y que no vale contraponer esos intereses personales con los intereses del conjunto. Cada uno de nosotros se salvará si logramos salvarnos todos. Por lo tanto, es necesario hacer un replanteamiento de la sociedad y de las líneas socio-ideológicas que se han instaurado en nuestras sociedades desde hace décadas.

    Tema:
    España activa el estado de alarma por el coronavirus (207)
    Etiquetas:
    Pedro Sánchez, España, Comisiones Obreras, Unión General de Trabajadores (UGT), coronavirus en España
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook