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    España activa el estado de alarma por el coronavirus (207)
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    Madres, padres y trabajadores de la cultura se organizan para ofrecer actividades infantiles 'online' y así evitar que los días de confinamiento se traduzcan en angustia y nervios para los niños.

    "Cuando se tiene un hijo, se tiene al hijo de la casa y al de la calle entera (…) se tiene el mundo adentro y el corazón afuera" decía el poeta venezolano, Andrés Eloy Blanco, en su poema Los hijos infinitos.

    Arrastrados por ese sentimiento, en España, madres, padres, actores, narradores, titiriteros y recreadores infantiles se han ingeniado un centenar de actividades online para garantizar el sano entretenimiento de todos los niños y niñas que se mantienen confinados en casa debido al estado de alarma decretado el pasado 14 de marzo y que, entre otras cosas, prohibió la circulación por espacios públicos.

    Los adultos han asumido el confinamiento entendiendo que la humanidad, por primera vez en muchos años, atraviesa una crisis sanitaria mundial por la propagación de un nuevo virus para el cual aún no se tiene una vacuna. Pero, para los niños, según alertan los especialistas, toda esta situación de alarma, angustia e incertidumbre puede resultar más difícil de asumir.

    Padres y madres comentan que algunos niños se despiertan por las mañanas preguntando: "¿ya se fue el bichito?", "¿hoy si podemos bajar al parque?" o simplemente confesando "estoy aburrida", "estoy triste" o "mamá, tengo miedo por el coronavirus".

    Desde Unicef han recomendado a padres y madres gestionar con paciencia las emociones de los niños, que en muchos casos se podría expresar con "dificultades para dormir, mojar la cama, tener dolor de estómago o de cabeza, estar ansiosos, retraídos, enojados, demandantes o temerosos a que lo dejen solos".

    Para la psicóloga infantil, Alicia Halperin, estas emociones y comportamientos son totalmente entendibles:

    "Yo creo que a los niños les afecta mucho porque para su desarrollo natural ellos necesitan movimiento, variar de ambiente, necesitan contacto al aire libre, y con toda esta situación de privación es muy difícil para ellos. Es normal que tengan estos comportamientos porque todo esto les provoca sentimientos raros, desconocidos, son situaciones que los desbordan, no tienen vías de escape. Les provoca angustia no entender lo que les pasa, de no saber expresar lo que les sucede y ver que los adultos están en una situación rara. Por eso hay que ser muy comprensivos y entender que las reacciones que ahora tienen son debido a esta situación tan exigente que están viviendo".

    #Telocuentoendirecto

    Para muchas familias, las actividades infantiles que se han creado por internet han servido como válvula de escape.

    • Dibujos de los niños en España
      Dibujos de los niños en España
      © Sputnik / Iris Ladari Fuentes
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    © Sputnik / Iris Ladari Fuentes
    Dibujos de los niños en España

    A los niños se les ha incentivado a colocar sus dibujos en las ventanas, como lo han hecho los niños confinados en Italia, se les ofrecen funciones de teatro o títeres por Instagram o Youtube, como lo hacen los Titiriteros de Benifar, espectáculos de magia de la Fundación Abracadabra, cuentacuentos de las madres organizadas en el grupo #Telocuentoendirecto o juegos, talleres en casa, manualidades y recetas que se ofrecen a través de la web especial.

    "Todo lo que sean actividades que a los niños les interesen y que les ocupen un rato y les ponga en comunicación con otros es positivo. Todas estas iniciativas son muy valiosas, incluso si lográramos crear espacios donde se puedan comunicar entre ellos, crear concursos o cuentos donde puedan escribir algo para enviarlo, crear canciones entre más de uno, todo lo que sea comunicación en este momento viene bien porque es lo que está coartado" explica Halperin.

    Una de las integrantes del grupo de madres organizadas en la iniciativa #Telocuentoendirecto es Amaia, una narradora que lleva una vida dedicada a entretener a los niños y niñas con sus cuentos. Antes se la veía en bibliotecas y librerías de Madrid. Desde que se decretó el estado de alarma, se le ve por Instagram a través de la cuenta @cuentosenlanube. Todos los días, a casi todas las horas, ella y las madres del grupo ofrecen una historia diferente para los niños y niñas de la casa.

    "Hay que hacerlo por los más peques, que son los que más están sufriendo. Hay que aportar lo mejor que podamos y lo mejor que sabemos hacer, que es contar cuentos".

    Amaia tiene un hijo de 6 años, una persona a quien también se le ha hecho difícil asumir el confinamiento en casa.

    "Lo que mi hijo está viviendo es enfado, enfado puro y duro. También un poco de incomprensión porque no logra entender la magnitud de lo que sucede. Mi hijo tiene seis añitos, le hemos explicado bien la situación, suavizándolo de cierta manera, pero consciente de lo que estamos pasando. Él lloraba y me decía ¿por qué no puedo ir al parque? y yo le he explicado que ahora mismo no se puede salir para evitar el contagio del virus, y parece que lo aceptó. Pero también es verdad que después de tantos días sin salir a la calle, el pobre ya no sabe qué hacer y tiene enfado. De pronto nos dice "estoy harto del coronavirus” y yo lo entiendo perfectamente".

    El día de la entrevista con Amaia, que se hizo vía telefónica, ella confesaba sentirse mal físicamente. Decía tener todos los síntomas del coronavirus, pero sin ser diagnosticada.

    A pesar de esos malestares físicos y las preocupaciones por haber paralizado su actividad laboral como autónoma, ella asegura que la cita con los niños es una razón suficiente para animarse y levantarse.

    "Ellos nos dan la vida. El tratamiento  que estoy haciendo para sentirme mejor es paracetamol y contar cuentos. Es nuestra forma de hacer lo que nos gusta, de saber que estamos haciendo una labor que ha sido muy agradecida por madres y padres, y esos agradecimientos te dan más energía para poder contar. Yo disfruto contando. Yo una vez que me pongo a contar suelto hasta la fiebre".

    Oportunidad para reconectar con los niños

    A unos 40 kilómetros de Amaia, vive Ana Belén, específicamente en Illescas, un municipio de la provincia de Toledo.

    Ella era conocida en su comunidad por tener la librería educativa LeoVeo, un espacio de entretenimiento cuyo objetivo principal es acercar a los niños al mundo de la lectura. El pasado 14 de marzo debió cerrar sus puertas temporalmente debido al estado de alarma.

    "Ese día pensé que era una pena que los niños se quedaran en casa, sin poder salir y la librería vacía. Así que me dije "¿y por qué no me traigo a Buki (el personaje principal de la librería) a casa y así también lo disfrutan todos los niños que quieran?. Entonces me animé a contar los cuentos por Instagram. Era la primera vez que hacía un directo y la verdad que la acogida ha sido maravillosa. Yo, como madre, lo primero que quiero es lo mejor para mis hijos y para todos los niños del mundo".

    Ana Belén tiene dos hijos, uno de 2 años y uno de 6, quien la asiste y acompaña en todos los director por Instagram a través de su cuenta @leoveo_. Aunque confiesa que los días de encierro pueden resultar difíciles, también considera que de todo esto se pueden sacar muchas cosas positivas.

    "Hoy justo estaba pensando en ello y me decía que qué bien nos hace esto para reconectar con nuestros hijos. Es un tiempo para aprovechar con ellos porque no hay que pensar en ir a trabajar o en hacer otras cosas. Nada. Simplemente estamos para ellos y esa sensación es maravillosa. Hay que aprovechar para estar al 100% con ellos, sin teléfonos, porque estamos muy en redes y ellos necesitan es la presencia de sus padres. Juguemos con ellos, leamos, inventemos historias, pintemos", recomienda Ana Belén.

    Para cuando pase la emergencia sanitaria, ya todos tienen planes, desde disfrutar un paseo al aire libre, ir al parque, abrazar y reunirse con los seres queridos o simplemente aprovechar cualquier cosa sencilla que la vida regala.

    "Cuando pase esto hay que bajar el ritmo, compartir más con los niños, darnos cuenta que ellos son felices solo con estar con nosotros, que no necesitan más. A veces los metemos en la vorágine de nuestro ritmo del día: llevarlos al cole, buscarlos, correr a la actividad, luego rápido a hacer la compra, y ellos no necesitan más que un salón, unos cuantos juegos o una peli con papá y mamá. Es ahí cuando te das cuenta que hay que parar. Hay que tratar de no volver a ese ritmo frenético de antes" aconseja Ana Belén.

    Tema:
    España activa el estado de alarma por el coronavirus (207)
    Etiquetas:
    redes sociales, cultura, psicología, niños, España, cuarentena
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