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    Madrid todavía no ha sido cerrada del todo y el 'puente' con motivo de la festividad de San José puede dar nuevamente lugar a algún desplazamiento. Las autoridades de la Comunidad Valenciana ya se vieron obligadas a cerrar las playas ante la primera avalancha.

    Madrid es el epicentro de la pandemia de coronavirus en el país y cuenta con el mayor número de casos detectados en todo el Estado.

    El miedo atiza a muchos de sus habitantes, que, huyendo de las restricciones adoptadas en la capital, en la semana del 9 al 13 de marzo se desplazaron en buen número a la Comunidad Valenciana, Andalucía e incluso Galicia en busca de refugio en sus segundas residencias o apartamentos.

    Ahora este rumor en contra de los habitantes capitalinos ha prendido por España en forma de un cartel virtual de Prohibido madrileños. Nadie quiere exponerse a riesgos innecesarios al entrar en contacto con unas personas que, en teoría, no tendrían por qué hallarse fuera de la capital en fechas distintas a las de las normativas vacaciones.

    Lemas y hasta hogueras

    #Yomequedoencasa es el lema con el que el civismo llama en las redes sociales a cumplir con las normas de confinamiento. Pero en Andalucía fueron más allá. Al grito de"¡Madrileños fuera!" buena parte de la población local de Barbate, Zahara de los Atunes o Chiclana se opuso a la llegada de personas que, en su opinión, confunden turismo con civismo.

    El rechazo en Barbate fue palpable en los supermercados, donde casi se llegó a las manos. En Tarifa, localidad gaditana famosa por sus espectaculares playas, la gente incluso prendió hogueras y montó barricadas en los accesos a la ciudad para obstaculizar la entrada de vehículos de fuera. Y en Cantabria, región septentrional, los ánimos son similares respecto a los vecinos vascos, quienes también se evacuaron a sus segundas residencias en ese territorio.

    En un primer momento la afluencia de gentes provenientes de Madrid alarmó a las poblaciones locales. De pronto, sus supermercados, farmacias y playas estaban llenas de gente que podía ser portadora de COVID-19. Enseguida se reprochó su actitud; aprovechando el cierre de los colegios y las posibilidades de teletrabajar, familias enteras asumieron a su manera la recomendación sanitaria de quedarse en casa. Prefirieron quedarse en casa, pero en la de la playa.

    Queja de las autoridades locales

    De resultas, al poco se produjeron ingresos hospitalarios de pacientes forasteros. El temor ha llevado a que las autoridades valencianas eleven públicamente su queja. Carles Mulet, senador por Compromís, calificó de "insensatez" la afluencia de estas personas y pidió medidas de confinamiento para la capital ya el día 12. Enric Morera, presidente de Les Corts (Parlamento valenciano) acusó directamente a los madrileños de "exportar el virus".

    Las playas de Cullera, Gandía, Benidorm o Torrevieja han tenido que ser cerradas al público. Dirigentes autonómicos como Fernando López Miras, presidente de la Región de Murcia, procedieron a someter a cuarentena a todo aquel que llegara procedente de fuera. Como resultado, más de 370.000 personas llevan aisladas más de una semana en localidades como San Pedro del Pinatar, La Unión, Mazarrón, Águilas, San Javier o Cartagena. La región experimentó un abrupto incremento del número de casos detectados, todos importados. Como ejemplo, el de un hombre de 88 años de edad que viajó en tren desde Madrid a la costa con la enfermedad desarrollada y tuvo que ser ingresado casi de inmediato en el Hospital Los Arcos del Mar Menor.

    Hospitales comarcales colapsados

    Los profesionales de la salud aguantan con estoicismo la afluencia extra de pacientes importados. En la localidad alicantina de Villajoyosa, el Hospital Marina Baixa empieza a no dar más de sí.

    "Hay un montón de jubilados madrileños en los apartamentos junto al Club Náutico. Lo primero que hicieron fue ir al supermercado a aprovisionarse de todo sin protección ninguna", cuenta un vecino local que prefiere no revelar su identidad.

    En La Vila, como popularmente se conoce a esta ciudad, circula ya una iniciativa ciudadana para fabricar mascarillas en casa y aprovisionar así al Hospital Marina Baixa, que provee de tela no porosa. La situación en este centro sanitario es muy complicada, habida cuenta de la escasez de equipos de protección individual (EPI). El personal de enfermería tiene claro que acabará infectándose, también por los pacientes foráneos que han masificado las UCI. 

     

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    turismo, infección, Valencia, Madrid, pandemia de coronavirus, coronavirus en España
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