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    España activa el estado de alarma por el coronavirus (207)
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    ¿Sabías que comer ciertos alimentos puede proteger frente a los virus? Las cuarentenas y los aislamientos provocan efectos negativos en la salud como estrés, ansiedad o depresión. Aceptar esas emociones y hacer ejercicio en casa nos ayudará a combatir esta situación.

    Día tras día, recibimos nuevas noticias sobre el coronavirus: pérdidas de empleo, estragos en la economía, aumento del número de fallecidos y de contagios, sanitarios sin suficiente equipamiento en hospitales colapsados y multitud de mensajes falsos en las redes que alimentan el nerviosismo. Mientras tanto, los ciudadanos permanecen en sus casas en cuarentena, respetando las restricciones del estado de alarma a la vez que crece la preocupación.

    Ante tal panorama, es natural sentir angustia, tristeza y momentos de soledad. La preocupación general por un virus de rápida propagación puede tener un gran impacto en la vida cotidiana, pero hay ciertas cosas que se pueden hacer —como mantener una alimentación saludable e incluso aceptar esos propios sentimientos— para ayudar a reducir la ansiedad y mantener una rutina diaria.

    Para Alejandro Nuñez, psicólogo especializado en terapias contextuales, una de las claves para sobrellevar estos días de aislamiento es aceptar que nos vamos a enfadar, saber que nos vamos a aburrir y soportar las emociones que sentimos en cada momento. Por su parte, Gema Martíz, coach con más de 30 años de experiencia en el ámbito del control mental y el desarrollo personal y directora del centro de nutrición Espacio Argenta, considera que el impacto emocional es mental:

     "La mayoría de nosotros estamos bien y a salvo. Algunos padeceremos el virus sin consecuencias que temer. Y muy pocos son los que necesitarán ayuda y asistencia. Tenemos decretado el estado de alarma en las calles, no nos lo decretemos en las casas ni en nuestras emociones", subraya Martíz. "El miedo pone a mi cerebro y sistema nervioso en modo 'estrés', y esto deprime el sistema inmunológico".

    Pero, ¿qué podemos hacer para sobrellevar de la mejor manera ese aislamiento? Ambos expertos coinciden en que es un ejercicio de autoconocimiento y de autogobierno de uno mismo. Martíz sostiene que es esencial que nos pongamos una rutina e intentemos hacer una vida "lo más normal posible" con horarios, tiempo de trabajo, de lectura, de descanso, de risas... "Si gobierno mi mente, estoy a salvo de la angustia y la depresión, ya que estas las provoca mi mente", subraya.

    Nuñez aconseja que se haga una lista de cosas pendientes, sean o no en casa. Luego, ver cuáles se pueden hacer dentro del hogar y ordenarlas según su importancia. Cuando ya lo tengas, se debe introducir en un calendario esas tareas, planificarlas y, muy importante, añadir esos 10 minutos de enfado, de aburrimiento y frustración en tu planificación: "Si va a pasar ¿por qué no tomarlo como habitual?".

    "Preocuparse es natural, ahora tenemos motivos para estar preocupados, pero preocupación no significa confirmación" subraya Nuñez.

    "Si absorbemos esa idea, evitaremos el detestable bucle de: 'me preocupo porque estoy preocupado' o 'estoy ansioso ¿por qué estoy ansioso? Me estoy agobiando, me agobio, ¿por qué me pasa esto, estaré bien, me estará pasando algo?" dice el psicólogo.

    Contra el virus, alimentación saludable

    Todos estos estados mentales provocan comportamientos ansiosos que perjudican en las horas de sueños o que provocan comer sin parar. Hay factores que nos harán aún más cuesta arriba plantarle cara al confinamiento, pero para Nuñez hay dos elementos esenciales sobre los que podemos tener más control. Son el cuidado personal y la compañía. Por ello, la alimentación estos días es crucial y la coach nutricional nos da una serie de pautas de alimentación:

    "Mucho producto fresco. Sé que hay que salir a comprarlo, pero merece la pena correr ese pequeño riesgo", recalca Martíz, "siempre que lo hagamos siguiendo las recomendaciones sanitarias. Estos días se veían carros llenos de alcohol, patatas fritas, refrescos... Madre mía, como entre el virus en un cuerpo lleno de esos productos, ¡va a campar a sus anchas!"

    Hay que procurar hacer una dieta baja en calorías, desayunar y comer bien y hacer una cena muy ligera. Algunos alimentos que pueden ser muy útiles son:

    • Ajo. Contiene una sustancia, la alicina, que lo convierte en un alimento muy adecuado para combatir los patógenos. Está considerado como un antibiótico natural, y es una buena protección contra los virus.
    • Aceite de coco. Un alimento que estamos añadiendo a nuestra dieta desde hace algunos años. Este aceite contiene grasas saturadas muy ricas en ácido caprílico, que parece atacar a la pared celular de los virus. Lo podemos tomar untado en el pan, a modo de mantequilla, añadido a yogures, leche, guisos...
    • Alimentos antioxidantes. Todos los alimentos ricos en antioxidantes protegen de los radicales libres y potencian el sistema inmunológico. Algunos ejemplos son: brócoli, tomate, fresas-kiwi-pimientos (todos ellos ricos en vitamina C), cúrcuma, canela, zumo de limón añadido al agua.
    • Tomar todos los días alimentos de color verde, en ensalada y cocinados.

    No hay que olvidar entrenar también nuestro cuerpo y plantearnos momentos de ejercicio, cada uno a su medida: "El sistema linfático/inmunológico no tiene motor que lo mueva. ¡Lo mueve el movimiento! Por eso, debemos levantarnos del sofá y movernos en casa todos los días".

    Aceptar las emociones negativas

    Según explica Nuñez, los estados emocionales debemos aceptarlos siempre pues iniciar una lucha contra ellos no suele tener éxito. Por ejemplo, una mala interpretación de la soledad se convierte en tristeza, la tristeza libera cortisol, que aumenta el estrés y este a su vez, reduce el sistema inmunitario.

    "Si te encuentras solo, no tienes por qué sentir soledad; es tu momento para respirar, pero si lo necesitas, llama, pide ayuda, haz videollamadas, instálate un juego online, participa en las redes, sal a la ventana y aplaude con el resto de vecinos" recalca Nuñez. "Si estás en compañía no olvides aceptar también tu momento de enfado diario y cuida de no contaminar al resto".

    Por su parte, Martíz considera que antídoto del miedo es la confianza. Uno tiene que hacer lo correcto (desde el punto de vista social y personal), y aceptar el resultado: "Hay un punto donde uno tiene que aceptar lo que la vida le trae. Nadie sabe qué planes tiene la vida para cada uno de nosotros". A su vez, nos alerta del poder de las conjeturas de la mente: "Cuidado con la mente, es muy mentirosa y está llena de creencias erróneas".

    "No debería preocuparnos estar preocupados, no deberíamos luchar contra los pensamientos que nos aturden sino sustituirlos por distracciones, retos y tareas que evolucionen junto a nosotros con el paso de los días", matiza Nuñez. "Debemos dejar de obsesionarnos con estar como antes, porque el momento que estamos viviendo es el aquí y ahora y esto dejará en nosotros una huella que nos hará mejores, aunque a corto plazo sea difícilmente medible", añade.

    Concluye Nuñez con una cita de Laurie Santos, profesora de psicología y experta en felicidad positiva. "Ella decía que, si soltamos un virus en una habitación, las personas más felices tienen menos posibilidades de enfermar. Claro, también aclaraba que andar siempre buscando la felicidad se vuelve una odisea y que, en este empeño continuo, conseguimos más a menudo frustrarnos que una sensación de satisfacción".

    Tema:
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    Etiquetas:
    psicología, emociones, aislamiento, vecinos, COVID-19, España, alarma, coronavirus
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