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    Creador de una conciencia conservacionista en España y divulgador científico por excelencia del país, este naturalista intrépido fue también un fenómeno televisivo de los años 70. 'El amigo de los animales', como era conocido, marcó a generaciones enteras, y ayudó a proteger y salvar especies en extinción.

    Fue un 14 de marzo de 1980 cuando una avioneta se estrelló fatalmente con cuatro ocupantes a bordo. Ocurrió cerca del poblado canadiense de Shaktoolik, al lado del legendario Klondike. Murieron su piloto local y los tres españoles que se aprestaban a filmar la mayor carrera de trineos del mundo, la Iditarod Trail Sled Dog Race. Uno de ellos era Félix Rodríguez de la Fuente. Ese día cumplía 52 años.

    La noticia cayó como una bomba en España: moría uno de sus ciudadanos más célebres de la época. Ampliamente admirado, el autor y presentador de la serie televisiva documental El Hombre y La Tierra había logrado captar el interés de los televidentes a tal extremo que entre la población se despertó una conciencia inaudita por el medio ambiente y su fauna.

    Oratoria fascinante para un mensaje protector

    Félix Rodríguez de la Fuente, nacido en 1928 en Poza de la Sal (provincia de Burgos), fue un médico estomatólogo que transformó sus conocimientos de zoología y biología en su gran pasión. Fascinado por los hábitats naturales y la armonía en la que el ser humano puede vivir con los animales, fue en 1964 cuando por primera apareció en un plató de televisión.

    Había ganado un concurso de cetrería (el arte de criar y amaestrar a halcones para que cacen) y se presentó en Televisión Española (TVE) con una de estas aves posada en el hombro, de nombre Durandal. Fueron sólo tres minutos. Pero en tan corto espacio de tiempo Rodríguez de la Fuente demostró tal aplomo y naturalidad ante las cámaras, que no pasó desapercibido para nadie. Sus explicaciones estaban preñadas de una mezcla de pasión y afán divulgativo, un estilo que cultivó de manera natural en todos sus trabajos.

    En los días posteriores a su sorprendente aparición televisiva, TVE recibió miles de cartas de los televidentes interesándose por ese señor, lo que decía y cómo lo decía. A partir de ahí, Félix Rodríguez de la Fuente fue interviniendo en diversos programas televisivos y radiofónicos hasta encabezar los suyos propios: Televisión Escolar, Fauna (posteriormente llamado Animalia y Vida Salvaje) o Planeta Azul.

    En 1973 TVE lanzó El Hombre y La Tierra, la serie documental emitida hasta su muerte. Son 124 capítulos distribuidos en tres partes: la ibérica, la sudamericana y la norteamericana. Las imágenes son espectaculares, rodadas con película de 35 milímetros. Los españoles empezaron a acompañar sus sobremesas con escenas de lobos mesetarios, águilas reales cazando muflones, o todo tipo de reptiles en la selva amazónica venezolana. La cabecera del programa era imponente: un amanecer da paulatino pie a una música espectacular compuesta por Antón García Abril. La sintonía resultó emblemática, incluso grupos de pop rock españoles la incorporaban a sus actuaciones como presentación de sus shows (M-Clan, por ejemplo) entrado el siglo XXI.

    Una repercusión enorme

    Rodríguez de la Fuente logró instaurar una conciencia de masas que, en el caso de España, obró el cuidado y recuperación de especies amenazadas de extinción, como los lobos y los halcones. Incluso apadrinó a dos lobeznos, cuya vida salvó. Recuperó la cetrería (ya en 1962 las autoridades le encargaron la captura y amaestramiento de dos halcones para regalárselos al rey de Arabia Saudí) y consiguió para ella una normativa de protección para el halcón peregrino, pionera en el mundo. Como maestro cetrero, organizó la limpieza del espacio aéreo del aeropuerto madrileño de Barajas con halcones. 

    Este naturalista conectó con el español medio y le inculcó un mensaje sin distinción de clase: valorar la fauna y flora por su valor intrínseco, no sólo económico. Los animales salvajes son una riqueza en sí mismos, no una amenaza a erradicar frente a los sistemas agropecuarios. La política medioambiental dio un cambio en España, se potenciaron los parques nacionales. Félix Rodríguez de la Fuente llegó a ser el héroe de los niños y de muchísimos mayores.

    Muerto el dictador Francisco Franco, en plena transición hacia la recuperación de la democracia, su nombre incluso sonó como candidato presidenciable de consenso, habida cuenta de su enorme fama y prestigio, y luego de que un estudio demoscópico revelara su enorme aceptación con independencia de la adscripción ideológica. Ningún político de los años setenta podía competir con él en este aspecto. Y dados los consejos de confinamiento a cuenta de la crisis del coronavirus, la reposición de la serie El Hombre y La Tierra, que se vuelve a emitir desde el 13 de marzo en TVE, podrá reunir a muchos espectadores.

    Un comunicador de primera magnitud

    Como el francés Jacques Cousteau o el estadounidense Carl Sagan, Rodríguez de la Fuente era un apasionado de su labor. Resultaba imposible distraer la atención de sus explicaciones, tal era su dominio del lenguaje y la oratoria. El espectador medio, también los niños, se sumergían prendados en el torrente de sus alocuciones, que ejecutaba de manera improvisada, sin guión, pero que siempre cuadraban con el minutaje establecido. Como resultado, uno de los próceres del periodismo de la época, Joaquín Soler Serrano, pidió para él un sillón en la Real Academia de la Lengua Española por ser "el español con mejor prosodia". 

    Influencia e impacto

    Según las encuestas, en 1983 hasta el 70% de los estudiantes universitarios de Ciencias Biológicas en España confesaba haber elegido estos estudios por influencia de Félix Rodríguez de la Fuente. Su fallecimiento paralizó mediáticamente España. Las escenas de dolor se sucedieron a lo largo del país. El grupo de música infantil de la época, Enrique y Ana, dedicó una canción a su memoria de gran éxito. La letra la compuso la célebre poetisa Gloria Fuertes y narra la tristeza de todos los animales por su muerte. Su primera estrofa dice así:

    "Esta mañana me ha contado el gallo
    Que el elefante le contó al castor
    Que la culebra dijo a la piraña
    Que esta mañana está más triste el sol"

    Las reflexiones que Rodríguez de la Fuente vertía en sus documentales están marcadas por una corriente de amor por la naturaleza, cuya defensa obró cambios estructurales en la política medioambiental de la época (acabó con las Juntas de Extinción de Animales Dañinos y Protección a la Caza). Su espíritu conservacionista también ayudó a la creación de la delegación española del Fondo Mundial para la Naturaleza, su influencia fue vital para la promulgación de parques naturales y nacionales, y obtuvo protección legal para lobos y halcones peregrinos. 

    Etiquetas:
    lobos, halcón, cetrería, conservación de la naturaleza, medio ambiente, documental, RTVE, naturaleza, divulgación
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