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    Muchos edificios españoles llevan la impronta de este periodo. Aún permanecen como un homenaje voluntario o involuntario al caudillo Francisco Franco. Más de cuatro décadas después, aún se debate su continuidad.

    El franquismo jamás ha pasado a ser un epígrafe más en el libro de Historia. España aún tiene aquel periodo marcado en la piel. Han transcurrido más de 40 años desde el fallecimiento del 'generalísimo' Francisco Franco y la transición a la democracia, pero las secuelas siguen latentes. Se ha visto estos últimos meses con la exhumación del dictador del Valle de los Caídos, el resurgimiento de su simbología en mítines de algunos partidos políticos o las recientes decisiones legales. La publicación del expediente de las medallas a Billy el Niño (el ex policía Antonio Fernández Pacheco, juzgado por torturas) o las posibles sanciones por el enaltecimiento de la dictadura reabren cada poco tiempo el debate.

    Uno de los aspectos que abarca la revisión de aquel periodo es el de la arquitectura. Los edificios, monumentos o placas que rememoran el franquismo provocan la controversia del qué hacer. Hay ministerios, templos o incluso hoteles. La Ley de Memoria Histórica, que entró en vigor en 2007, dedica tres artículos (el 15, 16 y 17) a este asunto. En el primero, más genérico, dice: "Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. Entre estas medidas podrá incluirse la retirada de subvenciones o ayudas públicas".

    Después se refiere en concreto al Valle de los Caídos. Y dice que "se regirá estrictamente por las normas aplicables con carácter general a los lugares de culto y a los cementerios públicos" antes de apostillar "en ningún lugar del recinto podrán llevarse a cabo actos de naturaleza política ni exaltadores de la Guerra Civil, de sus protagonistas, o del franquismo". Por último, añade: "El Gobierno, en colaboración con las demás Administraciones públicas, confeccionará un censo de edificaciones y obras realizadas por miembros de los Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores, así como por prisioneros en campos de concentración, Batallones de Trabajadores y prisioneros en Colonias Penitenciarias Militarizadas".

    La clave es que estas funciones suelen derivarse a las Comunidades Autónomas. Cada una, por tanto, está a cargo de aplicarla. Y así surgen las polémicas: ¿Por qué en Melilla aún se yergue una estatua de Franco? ¿Qué distingue a Barcelona, sin ningún recordatorio franquista, de otras ciudades? ¿Cuánto habrá que esperar para que El Ángel de la Muerte de Valdepeñas, en Ciudad Real, deje de batir sus alas metálicas? Las respuestas no están claras. Algunos colectivos, como Haciendo Memoria (el equipo de Memoria Democrática del partido político Izquierda Unida), han recogido más de 50 edificios, placas o cualquier señal en un mapa virtual para "poner en común el mapa de la vergüenza para que, más pronto que tarde, podamos ir restituyendo la normalidad democrática".

    Restituir la democracia eliminando o alterando los rescoldos del pasado es un debate controvertido que se ha puesto en la mesa con casos contados y sin una solución concreta. Por ejemplo, el Arco de la Victoria de Moncloa, en Madrid, ha sido objeto de discusión hasta en tres ocasiones. En 2004 se planteó cambiar su denominación por Arco de la Concordia. En 2010, Izquierda Unida pidió que se retiraran las dos inscripciones de los frontispicios. Una es "Fundada por la generosidad del Rey / Restaurada por el Caudillo de los Españoles / La sede de los estudios matritenses / florece en la presencia de Dios". Y otra: "A los ejércitos, aquí victoriosos / la inteligencia / que siempre es vencedora / dedico este monumento". Y en 2018, el Ayuntamiento de Madrid quiso llamarlo Arco de la Memoria cuando realizó el cambio de nombre de las calles.

    Mapa de arquitectura franquista de Haciendo Memoria
    © Foto : Haciendo Memoria
    Mapa de arquitectura franquista de Haciendo Memoria

    Al respecto, Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, comentaba en un artículo de El País que "debería salir a concurso". "Es vergonzoso que en 40 años no haya molestado a nadie. Van pasando los presidentes y los rectores y ese arco, que celebra la victoria de un grupo de golpistas, sigue estando ahí. Habría que reinterpretarlo de alguna forma; usarlo, tal vez, como pantalla". Arturo Peinado, de la Federación Estatal de Foros por la Memoria, coincidía en declaraciones al mismo periódico: "Hay que resignificarlo. Podría ser un homenaje a la defensa de Madrid, como el arco de la defensa de París".

    Estas posturas, las de resignificar un monumento, son las que priman entre los expertos. "Todavía quedan en muchos lugares que tuvieron un papel relevante en el fallido golpe de estado y durante la Guerra Civil y la subsiguiente dictadura, y que han cobrado mayor importancia a medida que van siendo redescubiertos por investigadores y ciudadanos", comentan desde la Plataforma Madrid, Ciudadanía y Patrimonio.

    "Junto a los más conocidos, como el Valle de los Caídos y otros memoriales, o los escenarios de las batallas de Brunete y del Jarama, habría que citar muchos otros menos espectaculares pero no menos cargados de significado, como cárceles y campos de concentración”, esgrimen a Sputnik cuando se les pregunta por el concepto genérico de "arquitectura franquista".

    Creen desde la Plataforma, donde han reunido algunos de estos lugares en la Comunidad de Madrid, que “es importante visibilizar y pedagogizar este patrimonio para recuperar —y mantener— la memoria de un periodo que marcó trágicamente la Historia de nuestro país”.

    "Teniendo en cuenta la importancia y cercanía de la Guerra Civil y la subsiguiente Dictadura franquista, sería adecuado crear espacios de memoria", opinan, "en el que se desarrolle un discurso pedagógico sobre lo sucedido, y se exhiban los elementos retirados con valor histórico o artístico que contribuyan a explicar las distintas etapas del periodo considerado, desde el fallido golpe de estado, la subsiguiente Guerra Civil y la represión ejercida por el bando vencedor, a la implantación y consolidación del Régimen franquista, su autoexaltación, y las medidas tomadas por los gobiernos sucesivos para enmendar la situación heredada y educar a las futuras generaciones en el respeto de los valores democráticos e igualitarios".

    David Pallol, licenciado en Historia del Arte y autor del libro Construyendo imperio. Guía de la arquitectura franquista en el Madrid de la posguerra, resume la problemática en tres opciones: mantenerlos sin tocar, derribarlos o resignificarlos. Él es "amigo" de esta última: "Como depende de la autoridad local, es cuestión de voluntad", resopla. "Por eso, en Cataluña o Andalucía han acabado con toda la simbología y en otros lados aún sigue", resuelve en conversación telefónica con Sputnik. "Hay un respaldo social, pero falta el empujón del que gobierna", insiste.

    Pallol —que califica esa arquitectura como "rancia", "siniestra" o "casposa"— habla incluso de "revanchismo" o "caciquismo" en pueblos, aunque también se puede mencionar la retirada actual de los versos de Miguel Hernández en el Memorial del cementerio de La Almudena (en Madrid) en honor de las víctimas de la Guerra Civil. En el "top" sitúa al emblemático Valle de los Caídos, a la Academia de Infantería de Toledo, la Universidad Laboral de Gijón o el complejo del Ejército del Aire en Madrid.

    "Estos inmuebles son difíciles de borrar. Se puede hacer con bustos, insignias u otros elementos arquitectónicos", reflexiona, catalogándolo de "un tema delicado" que ningún político se ha atrevido a discutir.

    "Con el PSOE [Partido Socialista, en el cargo durante 14 años desde 1982 a 1996 y luego de 2004 a 2011] y la Ley de Memoria Histórica volvieron a la luz, pero luego se silenció, hasta que el PP [Partido Popular, que lo suplió en 2011 hasta 2018] lo dejó oculto", analiza. "En España preferimos ignorar este legado", sentencia, "mucha gente ve estos edificios descontextualizados, cree que el Arco del Triunfo lo puso Trajano o que el Ministerio del Aire es del XVI, y ese desconocimiento de nuestro pasado inmediato hace que estos edificios parezcan neutros, inofensivos…, y no lo son".

    Etiquetas:
    arquitectura, dictadura, símbolos, edificios, Ley de Memoria Histórica, franquismo
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