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    Entre mujeres y hombres, la balanza sigue desnivelada. Alcanzar el equilibrio se prevé complicado y, en muchos ámbitos, la descompensación es evidente. En el mundo laboral, el plato en el que están las trabajadoras vuela por los aires. El de los trabajadores está anclado al suelo. 43.000 millones de euros al año son la causa.

    Una cifra, que equivale al 4% del Producto Interior Bruto (PIB) de España, es lo que dejan de cobrar al año los 7,5 millones de mujeres asalariadas españolas. Si esta cantidad se repite a lo largo de una vida laboral de 35 años, se llegaría a los 1,5 billones de euros. La pérdida sería mayor que el PIB en 2019.

    Datos publicados en el informe del sindicato UGT sobre la discriminación salarial hacia las mujeres, realizado con la información extraída de la encuesta salarial de 2017 del Instituto Nacional de Estadística. Motivado por la celebración el 22 de enero del Día Europeo de la Brecha Salarial, en este dossier se recoge que el salario medio de ellos asciende a 26.391 euros anuales, mientras que el de ellas se queda en 20.607. Por hora, un hombre se embolsa de media 16,1 euros, una mujer, 13,93 euros. Una diferencia que se traduce en: las españolas ganan un 21,9% menos que los españoles.

    Una brecha salarial que, sin embargo, va descendiendo después que, en 2013, en plena crisis económica, llegara a casi el 24%. "Esperamos que esta diferencia se vaya reduciendo. En 2018 se incrementó el salario mínimo interprofesional. Veremos si las subidas del salario ayudan a reducir la brecha salarial", comentó a Sputnik la vicesecretaria general de UGT, Cristina Antoñanzas.

    Un abismo que, según Antoñanzas, viene producido, principalmente, por "las salidas y entradas constantes que tienen las mujeres en el mercado laboral". Para la sindicalista, la maternidad y la persistente visión machista del cuidado familiar es clave para entender la menor estabilidad del empleo femenino:

    "Sigue existiendo esa visión de que las mujeres tienen que cuidar a hijos y mayores. El cuidado tiene cara de mujer. Hay que cambiar ese rol, ya que todos nos podemos ocupar de los cuidados familiares".

    Las horas que dedican muchas trabajadoras a la familia afecta negativamente a su desarrollo profesional. Así, en muchas ocasiones, no pueden realizar jornadas completas y tienen que conformarse con contratos a tiempo parcial. De esta manera, el 75% de este tipo de contrataciones recaen en mujeres. Un hecho que ensancha la brecha salarial. "La reducción de jornada hace que nuestros salarios sean menores que nuestros compañeros e incrementa la brecha", explicó Antoñanzas.

    La menor cantidad de horas trabajadas, a su vez, hace que no puedan acceder a ciertos complementos salariales, que sí pueden aprovechar sus compañeros. Por ejemplo, los de nocturnidad o plena disponibilidad. "Al tener menos horas o no poder hacer turnos de noche, las mujeres no cobran los pluses a los que llegan los hombres, lo que hace que estos tengan un mayor salario", aseguró la vicesecretaria general de UGT, que también admitió que este tipo de jornadas reducidas también hace que las trabajadoras no puedan ascender con la misma facilidad que sus iguales masculinos, que parten de una mayor tasa de presentismo.

    Y no solo lidian con un menor número de horas trabajadas, sino también con copar los sectores laborales peor pagados. Limpieza, servicios o comercio están feminizados. Ámbitos en los que, además, suelen ocupar los puestos peor remunerados, como ejemplificó Antoñanzas: "En comercio, la brecha salarial es del 27%. Si te fijas, en las tiendas, la mayoría son dependientas, pero el encargado o el responsable de marketing son hombres. Las categorías con menor salario son para las mujeres".

    Por edades y comunidades

    Por franja de edad, la brecha salarial crece a medida que aumenta la edad de los empleados. Así de los 25 a los 29 años y de los 30 a los 39, se encuentran los porcentajes más bajos: el 14,1% y el 17,5%, respectivamente. Para Antoñanzas, la menor diferencia se debe a que tanto hombres como mujeres cuentan con salarios precarios al principio de su vida laboral.

    El problema llega cuando muchas trabajadoras deciden ser madres, ya que, por lo general, se interrumpe su crecimiento profesional y, en ocasiones, acaba con su salida del mercado laboral. Una serie de decisiones que hacen que la distancia entre salarios llegue al 52,38% entre los mayores de 65 años. "Es verdad que es un grupo pequeño, pero la diferencia es una burrada. Esto viene de las constantes salidas y entradas del mercado que solemos padecer nosotras. Con el tiempo, los salarios mejoran, pero si no tienes la posibilidad de mantenerte en un empleo, esta desaparece".

    Mientras, a nivel territorial, la comunidad autónoma con una mayor brecha salarial es Asturias. Con un 30,24% y más de 8.000 euros anuales de diferencia, las asturianas sufren la diferencia más abultada del territorio español. Un porcentaje que viene muy relacionado con la historia económica de la región. "Asturias es tradicionalmente una zona industrial y, precisamente, este sector está muy masculinizado", comentó Antoñanzas, que también aplicó esta misma reflexión a Navarra, la segunda comunidad en el ránking.

    Sin embargo, la situación tampoco mejora en las autonomías cuyo modelo económico se centra en el sector servicios. Canarias y Baleares son las comunidades con una menor brecha salarial, pero no se debe a unas mejores condiciones para las mujeres, sino a que son las regiones con los salarios más bajos de España.

    Soluciones

    Ante la precariedad laboral de muchas mujeres, cerrar la brecha salarial es irrefutable. Para ello es necesaria la intervención de las administraciones públicas. Antoñanzas, que recalcó la volatilidad femenina en el trabajo, exigió medidas para aliviar el peso familiar:

    "Las mujeres que decidan seguir trabajando y tengan que cuidar de niños o mayores tienen que recibir una ayuda. Por ejemplo, mediante la creación de escuelas infantiles de 0 a 3 años gratuitas, de calidad y accesibles tanto en ciudades como en áreas rurales. Por otro lado, se tendría que desarrollar más la Ley de Dependencia para el cuidado de ancianos".

    Además, la sindicalista abogó por la elaboración de planes de igualdad en las empresas. Según Antoñanzas, es "necesario tener registros salariales para poder realizar un buen diagnóstico de las compañías". De esta forma, con una información certera, se pueden iniciar políticas de discriminación positiva hacia la mujer o el hombre. "Fomentar la contratación de mujeres en departamentos masculinizados y de hombres en departamentos feminizados. Lo mismo con el ascenso", aseguró la vicepresidenta general de UGT.

    ​En palabras de la entrevistada, "el 99% de las empresas de las que UGT conoce sus datos salariales tienen brecha salarial". Sin embargo, el problema está si esta viene potenciada por "discriminación salarial". Un añadido que provoca que asciendan más hombres que mujeres. Que los contratos temporales tengan nombre femenino. O que 43.000 millones de euros de diferencia en salarios desestabilicen la balanza de la 'igualdad' laboral.

    Etiquetas:
    España, mujeres, salarios, desigualdad, empleo, trabajo, brecha salarial
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