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    España abre un acalorado debate sobre si debe o no penalizarse la exaltación y la apología al franquismo. Hay quienes consideran que es un acto democrático, otros alertan que esta iniciativa podría abrir una caja de pandora que termine afectando a minorías y colectivos sociales.

    Pascual Serrano es un periodista español autor de una veintena de libros y merecedor de varios galardones.

    El más reciente fue el Premio de Periodismo de Derechos Humanos 2019 que anualmente concede la Asociación ProDerechos Humanos de España (APDHE). Se le reconoce porque siempre va a contracorriente, lanzando luces, contextualizando, detectando lo que él llama "perlas informativas". Con su trabajo, de más de dos décadas, ha permitido descifrar el funcionamiento de las corporaciones mediáticas, su origen e intereses. Conversa con Sputnik sobre la propuesta del Gobierno español de penalizar la apología al franquismo, un espinoso tema que ya fue legislado en otros países, como en Alemania.

    —El Gobierno español ha propuesto incluir en la reforma del Código Penal el delito de apología y exaltación del franquismo. Esto ha provocado una intensa polémica entre quienes están a favor y en contra. ¿En qué posición se sitúa Pascual Serrano?

    Lo primero que hay que destacar es la contradicción de esa propuesta cuando hoy mismo se ha sabido que el Gobierno no está aceptando enviar a Martín Villa, un ministro franquista, para que sea juzgado por crímenes en el franquismo y reclamado ahora por una jueza argentina. Ese mismo gobierno es el que no puede, o no quiere, quitarle las condecoraciones que suponen una subida de sueldo para Billy el Niño, que es un comisario torturador durante la dictadura.

    Quiere decir, que resulta paradójico que hacer apología del franquismo sea delito, pero haber sido criminal durante el franquismo y haber sido torturador durante el franquismo no solo no sea delito, sino en el caso del torturador, este mismo gobierno le esté pagando más de pensión por haber sido torturador.

    Segundo, que para mí es lo más preocupante, no es que se haga apología, puesto que son opiniones, sino permitir por impunidad que se pueda mentir sobre hechos históricos. No es un problema que alguien diga "a mí me gustaba el franquismo", "el franquismo puede ser buena para España", eso se puede decir, porque creo que una sociedad madura, inteligente con capacidad de razonamiento y argumentación puede neutralizar todo eso. El problema es cuando alguien dice "durante el franquismo no hubo represión", "durante el franquismo no se fusiló a gente", "con el franquismo se mejoraron las leyes sociales de los trabajadores", porque todo eso es mentira y eso es lo que se debe de perseguir.

    —Juristas y expertos en comunicación alertan que tipificar como delito la apología y exaltación del franquismo podría violar la libertad de expresión ¿cuáles son los riesgos que podría tener esta posible ley?

    Todos sabemos que se puede abrir ahí una caja de pandora por lo que es claramente un delito de opinión. Habría que recordarle a este gobierno que, con el mismo criterio, si alguna vez gobierna aquí la derecha, podrá decir que la apología del comunismo, la apología del socialismo, la apología del anarquismo puede ser delito. 

    Si tú conviertes en delito de odio la apología a una determinada postura política, por repudiable que nos parezca, no sabemos dónde se va a frenar. Tú y yo podemos coincidir en que el nazismo es la ideología que merecería ser repudiable y ser considerada delito. Pero es que mañana alguien podría decir que el delito es el feminismo, el socialismo, la apología del amor libre, la apología del veganismo. No podemos dejar en manos del legislador o del gobierno de turno decidir qué opción política se debe prohibir.   

    Insisto que lo primero que hay que hacer es juzgar a los que participaron en el franquismo. Basta mirar lo que hicieron en algunos países latinoamericanos con los dictadores, como en Argentina. Hay que ver quién fue cómplice con el franquismo, con la represión franquista, quiénes se enriquecieron con el franquismo. Tenemos a toda la familia de Franco forrada de dinero de todo lo que robaron a los españoles. Entonces, se puede violar con el franquismo, se puede reprimir con el franquismo, se puede asesinar con el franquismo, se puede robar con el franquismo, pero no se puede decir Viva el franquismo. Es absurdo. Además, con esto el franquismo se presentará como perseguido, lo cual es muy perjudicial políticamente.

    También recordaba lo que pasó cuando sacamos el delito del odio. Sacamos el delito de odio pensando en que no se pudiese odiar a las minorías y han acabado procesados por delitos de odio los titiriteros, los actores y los raperos.

    —El gobierno sostiene que es un tema de normalidad democrática porque "ningún país debería homenajear a dictadores". Por ejemplo, en Alemania se castiga hasta con cinco años de cárcel la apología al nazismo o la negación del Holocausto. ¿Por qué en Alemania sí y en España no?

    Primero, en Alemania se hicieron los Juicios de Núremberg y fusilaron y ahorcaron a casi todos los nazis. 

    Aquí fueron presidentes honoríficos del partido que estuvo gobernando hasta hace poco, como el Partido Popular. En Alemania, la guerra la ganan los aliados contra el fascismo y a partir de ahí sucede eso. Aquí, nosotros estamos en un país donde la guerra la ganó el franquismo y estamos con todos esos residuos.

    En Alemania está también penada la negación del Holocausto. Es delito mentir respecto a la historia y a los hechos sucedidos durante el nazismo. Precisamente, eso es lo que yo reivindico en España, que se frenen las mentiras sobre el franquismo.

    —En septiembre de 2019, el Parlamento Europeo emitió una resolución para que se condenara el comunismo y el nazismo por igual, los equiparó. Poco después el Ayuntamiento de Madrid les tomó la palabra y declararon el 23 de agosto como el Día Europeo para la Víctimas del Nazismo y Stalinismo ¿esta propuesta del gobierno español tendrá algo que ver con este antecedente?

    Eso es una prueba de lo que podría suceder si incorporamos como delito el franquismo, es decir, que la derecha, bajo esa excusa, va a decir que también el socialismo, y también el comunismo son delito. Este ejemplo es la muestra palpable de cómo se nos puede volver en contra a cualquier opción política la figura del delito de la apología del franquismo.   

    —El gobierno hace una propuesta de penalizar la apología y exaltación del franquismo. Pascual Serrano hace una contrapropuesta: penalizar la mentira. ¿En qué consiste?, ¿cómo se podría lograr?

    Creo que es difícilmente viablemente en estos momentos porque ni la izquierda se atreve a ello debido al gran poder que tienen los medios de comunicación y porque la coartada de la libertad de expresión es tan rentable que no creo que la dejen avanzar. Pero sí creo que ese debate hay que abrirlo. No puede ser que hagamos un debate político-electoral y dediquemos más periodistas a detectar mentiras de los políticos que a informar sobre el propio debate. En este momento, los jóvenes que hacen periodismo, en vez de dedicarse a buscar noticias se deben dedicar a buscar mentiras porque da más puestos de trabajo.

    No podemos estar en esa situación porque, además, cuando tú desmientes no sirve de mucho porque tenemos simplemente dos versiones diferentes. Por ejemplo, si llega una franquista depravada diciendo que Franco nos salvó del comunismo y luego llega un historiador documentado y acreditado diciendo que Franco asesinó a 200 mil personas, como demuestran los informes de historiadores como Paul Preston, el joven de 19 años que esté viendo la tele, que evidentemente no vivió el franquismo, se quedará pensando ¿quién de los dos tendrá razón?  

    No podemos permitir que la verdad y la mentira sean dos versiones ante las que se enfrente el ciudadano. No, la mentira hay que sancionarla porque impide una sociedad y una ciudadanía libre y, por lo tanto, una democracia. Queremos que gane la verdad. Por eso, este debate hay que plantearlo más seriamente. No es complicado descifrar lo que es verdad o es mentira. Si alguien dice que el franquismo no torturó y hay datos de historiadores que dicen que mató a 200 mil, eso es una mentira. Si alguien dice que hay un 30% de denuncias falsas de mujeres que han sido violadas y los datos estadísticos del Ministerio de Justicia dicen que es el 0.01%, pues es una mentira, y eso hay que sancionarlo. 

    La mentira es la mentira. Eso se debe perseguir, es viable y es el verdadero mecanismo con el que se defiende una sociedad madura. La sociedad madura no se tiene que defender de las opiniones, se tiene que defender de las mentiras.

    El mecanismo con el que el franquismo triunfa no es porque unos estén gritando en la calle Viva el fascismo, sino porque mienten con respecto al franquismo. Lo estamos viendo con Vox, ellos están continuamente diciendo mentiras sobre las denuncias falsas de las violaciones, maltrato de género, sobre datos falsos de criminalidad de extranjeros. Todas esas mentiras son las que hacen que la gente se pueda simpatizar con la ultraderecha, con el fascismo y el franquismo.  

    —¿Y quién va a determinar qué es mentira y qué no?

    Los jueces. Si alguien mata a alguien ¿quién determina si alguien mató a otro? Los jueces. Si sale Eduardo Inda por televisión diciendo hay 10.000 presos políticos en Venezuela, y resulta que ni Amnistía Internacional ni la propia oposición venezolana ni nadie tiene documentados 10.000 presos políticos en Venezuela, ese señor está mintiendo. 

    Mentir en un bar está feo, pero mentir delante de 3 millones de personas en una televisión es violar el derecho constitucional a una información veraz y eso es un delito, debería ser un delito, si se reglamenta. Creo que hay que cambiar la legislación para decir que la mentira debe de ser delito. Si alguien dice que la mujer tiene el coeficiente intelectual más bajo que el hombre, deberíamos tener unos mecanismos judiciales para desmontar esa afirmación y decir que no es verdad, y como no es verdad, se ha mentido, y como ha sostenido en una mentira una tesis política a usted le demando por eso.
    Hace poco, un dirigente de Vox, Ortega Smith, dijo que Las Trece Rosas, un grupo de mujeres del entorno comunista durante la Guerra Civil que fueron fusiladas por el franquismo, eran unas torturadoras y unas asesinas. Esas mujeres no lo fueron, ni por sentencia franquista ni nada. Era simplemente mentira. 
    ¿Qué hizo la izquierda? Denunció a Ortega Smith por delitos de odio, porque legalmente sí se podía hacer. Pero es un error porque Ortega Smith puede odiar a Las Trece Rosas, me puede odiar a mi y yo puedo odiar a Ortega Smith, lo que no debemos de permitir es que intoxique las mentes de la gente con falsedades y mentiras. Ese es el problema. Y si en este momento hay determinados partidarios de Vox en España es porque hemos tenido a esos dirigentes paseándose por las televisiones diciendo mentiras, apologías al franquismo no, sino diciendo mentiras sobre el franquismo español y les hemos dejado. Esa es la gran barbaridad.

    Etiquetas:
    España, PSOE, Franquismo
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