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    La tramitación de la propuesta de ley de eutanasia por parte del Congreso de los Diputados abre camino para que en España se reconozca el derecho de todo ciudadano a tener una muerte digna. Familiares y organizaciones sociales celebran esta primera victoria, aunque para algunos pacientes llegue demasiado tarde.

    La nochebuena de 2013, Danel Llorente encontró a su madre llorando, sola, en la cocina, frente a la ventana. Tras un largo y sentido abrazo entre ambos, su madre le dijo "me tienes que prometer una cosa: el día que no recuerde uno de vuestros nombres, ese día que veas que os confundo, que no sepa como os llamáis… por favor… ese día me tienes que ayudar a marchar".

    Maribel Tellaetxe, nacida en la localidad vizcaína de Portugalete, había sido diagnosticada con Alzheimer a los 63 años. Su mayor terror era que esta enfermedad progresiva, que ya había dejado a su madre 8 años en cama, le quitara lo más valioso de su vida: los recuerdos.

    "Si empezara a olvidarme de amar, también quisiera dejar de vivir (…) Sí, me olvido de todo. Pero de amaros nunca me olvidaré, lo juro. Aunque no me entere, no sienta, no vea, no hable, no escuche os seguiré queriendo. Sois lo mejor de mi vida", escribió Maribel en una carta dirigida a sus tres hijos y a su esposo Txema Lorente.

    Cuentan sus hijos que, tras el diagnóstico de la enfermedad, Maribel se apuntó a diversas actividades para intentar ralentizar su progreso, sin embargo, tras unos años, el Alzheimer empezó a trastocarlo todo.

    "Mi ama (madre) no sabe quién soy, no solo no recuerda nuestros nombres, sino que tampoco nos reconoce como sus hijos, y pocas veces reconoce al hombre con el que ha estado 63 años, su marido. A veces soy su hijo, otras su padre, amigo, desconocido e incluso su enemigo. Depende del momento (…) Mi ama no atiende a razones, no usa lógica, no solo es incapaz de construir una frase completa, sino que ni siquiera acaba una palabra (…)"

    "No se puede vestir sola, quiere irse a casa cuando está en ella. Mi amatxu se mea y caga, y hay que limpiarla y cambiarla todos los días. Tiene dolor, mucho dolor. Se tumba a descansar con los ojos abiertos y la mirada perdida. En muchas ocasiones caen lágrimas de sus ojos vacíos y sin expresión. Y yo… sigo sin cumplir mi promesa" confesaba Danel en su blog 5 años después de aquella promesa que le hizo a su madre.

    En ese mismo blog, su esposo Txema le fue escribiendo poemas y canciones para que en algún lugar quedaran preservados los recuerdos:

    Tres veces cada hora te digo que te quiero,
    tres veces se te olvida y yo te lo recuerdo.
    Tres veces me sonríes mirándome a los ojos,
    y tres veces me besas porque yo soy tu todo.

    Morir dignamente

    Para Txema y sus 3 hijos no había nada más doloroso que ver a Maribel sufrir. Por esa razón iniciaron una ardua batalla para cumplir su deseo de morir dignamente.

    "Ella quiso suicidarse cuando estaba bien porque prefería morir antes que llegar a esa situación. Mi aita (padre) tenía esperanzas de que la enfermedad siguiera como iba, de forma lenta, y que pronto tendríamos la ley de eutanasia. Fue así como mi aita logró convencer a mi madre para que no se suicidara", nos cuenta David Lorente, hijo de Maribel. Pero todo jugó en su contra. La enfermedad empezó a acelerarse de forma drástica y dolorosa, y en el Congreso de los Diputados la propuesta de ley de eutanasia no avanzaba. En dos ocasiones fue rechazada.

    "Mi madre en su Declaración de Voluntades Anticipadas dejó por escrito que solo quería la eutanasia si era legal, porque así nos blindaba a nosotros de correr el riesgo de ir a la cárcel. Ella prefería morir que vivir sufriendo, pero prefería seguir sufriendo a que nosotros fuéramos a la cárcel", explica David.

    • Txema Lorente y su esposa Maribel Tellaetxe
      Txema Lorente y su esposa Maribel Tellaetxe
      © Foto : Cortesía de David Lorente
    • Txema Lorente y su esposa Maribel Tellaetxe
      La familia Lorente
      © Foto : Cortesía de David Lorente
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    © Foto : Cortesía de David Lorente
    Txema Lorente y su esposa Maribel Tellaetxe
    La familia Lorente pasó varios años atrapada en una encrucijada: "ver sufrir sin descanso" a su madre o ayudarla a tener una muerte digna, pero con el riesgo de ir a la cárcel. No optaron por ninguna de estas opciones. Decidieron apoyar e impulsar una propuesta legal que amparara a todas aquellas personas que luchan por tener una muerte digna.

    "Cuando empezamos la lucha ella no se enteraba de nada. No sabía que estábamos luchando. Ella era solo un cuerpo y una mente que sufría", recuerda David.

    Un médico prepara una inyección
    © Foto : Pixabay/Fernando Zhiminaicela
    El 11 de febrero de 2019, la familia Lorente, junto a otras más, presentó ante el Congreso de los Diputados unas 300 mil firmas para pedir la despenalización de la eutanasia, luego llegaron al millón de rúbricas. Su madre, Maribel, falleció tres semanas después de la primera entrega. Sin embargo, y a pesar del dolor, hoy David y su familia celebran que, un año después, el Congreso aprobara tramitar una propuesta de ley de eutanasia.

    "Es una victoria de una suma de agentes sociales. Detrás de esto hay asociaciones como Alzando el vuelo, Asociación Derecho a Morir Dignamente, que lleva luchando por este derecho desde 1984, muchos enfermos y familiares. Esto también es gracias a Ramón Sampedro, que fue el primero que hace 21 años solicitó la eutanasia y lo hizo mediático, que removió conciencias y abrió camino", sostiene David.

    El proyecto de Ley de eutanasia tendrá que pasar por las comisiones parlamentarias que harán sus enmiendas. Se tiene previsto que pueda ser aprobada antes del verano. 

    ​Desde ya, partidos conservadores como el PP y Vox han dejado claro su profundo rechazo. Alegan que con esta ley "el estado se convertirá en una máquina de matar".

    "Parece que van al pleno a manifestarse por una ley que no se han leído, porque la ley dice claramente que tiene que ser voluntad expresa del paciente, nadie puede decidir por él".

    "La ley es garantista. El paciente lo ha tenido que pedir reiteradamente, haberla solicitado, al menos, 2 veces por escrito y haber transcurrido un período mínimo de 15 días para asegurarnos de que es una decisión meditada. No es que yo mañana digo que me quiero morir y me dan unas pastillas. Esto no funciona así".

    "Hace falta la aprobación del médico que te está tratando más una segunda opinión de otro médico, y pasar por una comisión de control y evaluación. Esta gente cuando dice que no hay que despenalizar la eutanasia está diciendo 'vosotros tenéis que morir a nuestra manera'", sostiene David Lorente.

    Los partidos progresistas con representación en el Congreso prometen defender esta propuesta hasta convertirla en ley para que, nunca más, se repitan historias como las de Ramón Sampedro o Maribel Tellaetxe, que murieron esperando una ley que reconociera que la vida es un derecho y no una obligación

    Etiquetas:
    Congreso de los Diputados de España, España, eutanasia
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