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    Conocemos las francesinhas, leemos a Pessoa e inundamos Lisboa cada fin de semana. Ellos se deleitan con Velázquez en el Museo del Prado, la tortilla de patata e Iker Casillas. Portugal y España son vecinas, a veces parecidas, pero distintas. Ahora Rui Moreira, alcalde de Oporto, habla de unión. Sin embargo, ¿tiene algún sentido?

    Y es que, hace unos días, el edil de la ciudad lusa dijo en una entrevista que abogaba por la unión entre España y Portugal. No territorial, sino al estilo del Benelux, una antigua unión aduanera entre Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo, previa a la Unión Europea. Incluso, Moreira le puso nombre: Iberolux.

    Una idea que podría tener algo más de lógica si España y Portugal no se hubiesen incorporado a la Unión Europea en 1986. "Rui Moreira desconoce la realidad. Ambos países están en la Unión Europea y pertenecen al Espacio Schengen, lo que significa que no hay fronteras", explicó el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), Ángel Rivero.

    Precisamente, fue la incorporación a esta lo que unió los caminos de los dos países. Según datos aportados por Rivero, actualmente las economías española y lusa se han hibridado y existe un intercambio comercial muy notable. De esta forma, para España, Portugal es uno de sus principales socios comerciales. Para Portugal, España es el primero. Y es que, hace 35 años, esta situación era impensable. "Antes era dificilísimo cruzar la frontera. El intercambio de mercancías no llegaba al 1 %. Portugal tenía más relaciones con Marruecos que con España. Con la llegada de la Unión Europea, todo ha cambiado. Se han asfaltado los caminos y se han creado puentes que fomentan las relaciones entre ambos países", comentó Rivero.

    Por lo tanto, no ha hecho falta el Iberolux para tender lazos económicos, básicos a ambos de la frontera. En cuanto, a la relación políticas, la situación es diferente. Según el profesor de la UAM, España y Portugal son incapaces de coordinarse: "Portugal siempre ha visto a España como una amenaza, al ser su único vecino".

    Rivero aseguró que en el año 2000 fue cuando más se acercó Portugal a España, principalmente por el crecimiento económico de la segunda. Fue cuando se realizaron políticas de integración en ámbitos como la energía o se planearon los trenes de alta velocidad Madrid-Lisboa y Oporto-Vigo. Sin embargo, nunca se llegaron a realizar. Es más, en el país luso es un tabú hablar del ferrocarril entre Madrid y Lisboa. "La Unión Europea presiona a Portugal para que construya su parte, pero ni con los fondos lo ha hecho. Incluso los ha perdido. Antonio Costa, primer ministro portugués, elude el tema, a pesar de la saturación del aeropuerto de Lisboa. Portugal ingresa mucho del turismo, pero opta por construir un nuevo aeródromo y no la que sería una de las líneas de ferrocarril más rentables de la Península Ibérica. Esto simboliza el alejamiento de Portugal de España y la búsqueda de nuevos socios", explicó el profesor.

    Y es que, según él, el gobierno de Costa está buscando socios fuera de la Europa continental, ya que siente que la Unión Europea ya no es un espacio tan seguro. "Portugal se posicionó en el documento de política exterior de su ministerio como un país europeo, pero no continental. Se define como un país atlántico", aseveró Rivero, quien reconoció que el ejecutivo de Lisboa gira hacia sus aliados tradicionales: Estados Unidos, Reino Unido y los países del mundo luso como Angola, Mozambique o Brasil.

    De esta manera, España y Portugal se definen más como socios económicos, que políticos. Para Rivero, que España y Portugal establezcan una estrategia común es difícil, por lo que el Iberolux no tiene recorrido. También descarta la posible incorporación de Iberoamérica a esta supuesta unión aduanera: "Podemos hablar de esto emocionalmente, pero no desde el punto de vista económico. Para España, el comercio exterior con Portugal es mayor que con todos los países de Iberoamérica".  

    Sin embargo, las palabras de Rui Moreira sí que pueden tener una lectura. Su proyecto se asocia con la idea de iberismo, que tiene connotaciones muy distintas a ambos lados del río Miño. Mientras que en España tiene un significado de amistad, en Portugal se ve como la incorporación a su vecino y por ende la desaparición del país. Así, Rivero entiende las declaraciones del alcalde de Oporto como un dardo hacia el Gobierno central: "Se puede entender como una provocación hacia el gobierno luso. Hacia una Lisboa que lo concentra todo, en contraposición con un Oporto descuidado".

    Al final, el Iberolux no es más que un toque de atención del alcalde de la segunda ciudad lusa. Un cuchillo envuelto en una ensoñación de Moreira, que es difícil de plasmar. Porque, aunque Portugal y España sean europeos, latinos y sureños, también son diferentes.

    Etiquetas:
    relaciones internacionales, relaciones bilaterales, política, la Unión Europea, Portugal, España
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