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    MADRID (Sputnik) — El fundador de Wikileaks, Julian Assange, prestó declaración, por videoconferencia desde Londres, ante la Audiencia Nacional de España, como testigo en la causa donde se investiga el presunto espionaje del que fue objeto durante su estancia en la Embajada ecuatoriana.

    "Estamos contentos de que por fin el señor Assange haya podido declarar sobre este presunto espionaje que habría estado coordinado desde Estados Unidos", señaló en declaraciones a los medios de comunicación al término del interrogatorio Aitor Martínez, abogado del periodista australiano.

    Según detalló el abogado, la videoconferencia duró aproximadamente unos 90 minutos porque su cliente estaba "muy cansado" y en un estado de salud "muy sensible" tras ser sometido a "un desplazamiento de seis horas" desde prisión hasta el juzgado desde donde prestó declaración.

    En ese sentido el abogado recordó que el relator de la ONU contra la tortura determinó de forma reciente que su reclusión es una situación de "trato cruel e inhumano", por lo que actualmente el estado físico del australiano es muy delicado.

    Por ello, el abogado pidió a las autoridades españolas que su interrogatorio fuera "muy concreto y conciso".

    Según explicó Martínez, en su declaración, Assange respondió a las preguntas de las partes pero no al juez instructor, que no planteó ningún interrogante al testigo.

    "Él ha confirmado que desconocía completamente que las cámaras grabaran audio o que hubieran introducido micrófonos ocultos en las bases de PVC de los extintores, por lo que ha sido un sujeto absolutamente pasivo de una intromisión ilegítima que habría sido eventualmente coordinada por Estados Unidos", señaló el abogado.

    Según la información que consta en el sumario de la causa, existen indicios de que la empresa Undercover Global S. L., encargada de proteger la legación diplomática de Ecuador en el Reino Unido entre 2015 y 2018, sometió al periodista australiano a una vigilancia durante las 24 horas del día a través de cámaras y micrófonos ocultos.

    Con la información que se recababa a diario en la Embajada, esta empresa realizaba una serie de informes que posteriormente eran "entregados a terceras personas o instituciones", entre las que según el sumario "se mencionan autoridades de la República de Ecuador y agentes de los Estados Unidos".

    Como ejemplo de hasta qué punto llegó el rastreo de la actividad de Assange, el sumario refleja que Undercover llego a pedir a sus empleados que robaran el pañal de un bebé que visitaba regularmente a Assange para hacer una prueba de ADN con sus heces.

    Además, se llegó incluso a instalar un micrófono en uno de los baños de señoras de la Embajada, lugar en el que Assange mantenía muchas de sus reuniones en busca de confidencialidad, bajo la sospecha de que podía ser espiado en otras instancias.

    La investigación se centra sobre todo en la figura del director de la empresa de seguridad, un hombre llamado David Morales, cabecilla del entramado de espionaje.

    Según la información de la que dispone la Audiencia Nacional, el responsable de Undercover se reunía mensualmente con la responsable de seguridad de la Embajada de Ecuador en Londres, Gabriela Páliz Jeréz, funcionaria ecuatoriana a la que pagaba 20.000 euros en metálico [22.258 dólares] para evitar que hiciera reportes negativos sobre la empresa que conllevaran una rescisión del contrato.

    Durante el tiempo que Undercover llevó la seguridad en la Embajada, Morales viajó en múltiples ocasiones a EEUU y experimentó "un incremento patrimonial notable", llegando a adquirir "una vivienda de valor elevado" y "algunos coches de alta gama".

    Morales fue detenido el pasado 17 de septiembre por las autoridades españolas para prestar declaración ante un juez, aunque finalmente fue puesto en libertad provisional.

    En 2012, Assange se refugió en la sede diplomática ecuatoriana tras perder todas las apelaciones contra la extradición que el Reino Unido se aprestaba a cumplir, accediendo al pedido de la Fiscalía sueca que lo requería para juzgarlo por presuntos delitos sexuales.

    El ciberactivista rechazaba su extradición alegando que Suecia lo entregaría a EEUU, donde podía enfrentar la pena capital por haber publicado miles de documentos secretos sobre las operaciones del Ejército estadounidense en Irak y Afganistán.

    En abril pasado el fundador de WikiLeaks perdió el asilo que le proporcionaba Ecuador en su Embajada y fue detenido por la Policía británica.

    Unos meses después, en noviembre, la Fiscalía de Suecia retiró los cargos de violación contra Assange.

    Actualmente, el periodista australiano se enfrenta a un proceso de extradición a EEUU, país que podría condenar al activista a más de cien años de prisión por publicar información comprometedora a través del portal WikiLeaks.

    Etiquetas:
    España, espionaje, WikiLeaks, Julian Assange
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