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    La sentencia a los líderes del 'procés' provoca una nueva oleada de protestas en Cataluña (129)
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    BARCELONA (Sputnik) — El papel de los Mossos d'Esquadra (la Policía autonómica catalana) en el proceso independentista dio un vuelco los dos últimos años: de ser considerados como héroes por su actuación en el referéndum de 2017, pasaron a ser en las últimas semanas una "fuerza de ocupación" por parte de la base social independentista.

    "El 1 de octubre nos decían que éramos la policía del pueblo, y teníamos claro que tarde o temprano eso iba a cambiar", señala en una conversación con Sputnik Inma Viudes, portavoz de SAP-FEPOL, principal organización sindical del cuerpo catalán.

    El día de la consulta, los Mossos optaron por no impedir a los votantes su participación en la consulta pese a tener órdenes judiciales para detener el referéndum, convocado al margen de la legalidad española.

    Fueron los cuerpos policiales españoles —Guardia Civil y Policía Nacional— quienes cargaron contra los votantes, mientras que los efectivos de Mossos decidieron quedarse al margen y, en ocasiones, incluso se interpusieron entre la población y los agentes españoles.

    En muchos de los centros de votación los Mossos fueron recibidos con flores y aplausos.

    Sin embargo, el escenario actual es muy diferente.

    El 14 de octubre, el Tribunal Supremo de España impuso penas de prisión por delitos de sedición, malversación y desobediencia a nueve líderes independentistas por su papel en el proceso político que llevó a la convocatoria y celebración del referéndum.

    Esto despertó una oleada de protestas que degeneró en disturbios, dejando hasta la fecha un balance de 593 heridos —casi la mitad de ellos policías— y 194 detenciones.

    En esos enfrentamientos, un total de cuatro manifestantes perdieron uno de sus ojos por disparos de pelotas de goma y proyectiles de foam por parte de los Mossos d'Esquadra y la Policía Nacional.

    Amnistía Internacional emitió un comunicado lamentando "casos de uso excesivo de la fuerza" durante esos enfrentamientos.

    Tanto el Gobierno catalán como el de España defienden que la actuación de los cuerpos policiales fue proporcionada ante los actos de violencia perpetrados por algunos manifestantes, que prendieron fuego a barricadas hechas con mobiliario público y atacaron a los policías con piedras, adoquines, botellas y material pirotécnico.

    No obstante, incluso dentro del Gobierno catalán, hay división en cuanto a la actuación de Mossos y desde el partido Esquerra Republicana de Cataluña —uno de los dos socios de Gobierno— ya pidieron la dimisión de Miquel Buch, responsable del departamento de interior.

    "Nos enfrentábamos a un núcleo de unos 500 radicales con otras 1.500 personas detrás que les daban apoyo y la sensación es que no tenían miedo a nada, porque ni siquiera con los disparos de foam se dispersaban", señala Inma Viudes.

    La portavoz sindical de Mossos dice que se estudiará cualquier posible actuación desproporcionada por parte de los agentes, pero también señala que éstas deben ser "puestas en su contexto".

    ​Pese a las justificaciones de Mossos, la base social del independentismo ya adoptó la decisión de dar la espalda al cuerpo policial tras las recientes actuaciones.

    Durante las concentraciones de la última semana —muchas de ellas ante el departamento de Interior— algunos de los lemas más coreados por los manifestantes independentistas fueron "Buch dimisión" o "los Mossos también son fuerzas de ocupación".

    "El 1 de octubre estábamos orgullosos y contentos de nuestros Mossos d'Esquadra, y ahora no", constata un manifestante desde una concentración ante el departamento de Interior.

    Este manifestante dice "entender" que los Mossos tienen que actuar contra "la minoría violenta", pero añade que "no se puede cargar contra gente que te viene con las manos alzadas o que está realizando sentadas".

    Otros simpatizantes del independentismo, sin embargo, niegan que los Mossos hayan sido nunca aliados del movimiento soberanista y señalan que lo ocurrido el 1-O fue un "espejismo".

    "Es muy fácil no cargar cuando hay gente sentada en las puertas de un colegio tras poner un voto en una urna, y yo creo que por eso ese día estaban más tranquilos, pero en el fondo los Mossos siguen siendo los mismos que nos apaleaban en las protestas del 15-M [en 2011]", señala Javier, un hombre de 30 años que sirve desayunos en una cafetería del centro de Barcelona.

    Mientras la mitad independentista de la población catalana constata su ruptura con las fuerzas y cuerpos de seguridad, otra parte de la ciudadanía agradece el empeño de los cuerpos policiales en los disturbios de los últimos días.

    El 19 de octubre tras los fuertes disturbios de la noche, varias decenas de personas se desplazaron hasta la Jefatura de Policía de Barcelona, donde ovacionaron a los agentes y les hicieron entrega de varios ramos de flores en agradecimiento por su trabajo.

    Desde Mossos no dan importancia a perder el favor de la gente, porque, según señala la portavoz sindical Inma Viudes, "los cuerpos policiales debemos estar por encima de esto".

    No obstante, el cuerpo catalán sí muestra malestar por estar siempre en una encrucijada política que puede acabar incluso con sus dirigentes en prisión.

    Además de las críticas desde los propios partidos independentistas, en los últimos días el Partido Popular —primera fuerza de la oposición en España— pidió al Gobierno de Pedro Sánchez aplicar la Ley de Seguridad Nacional para que el mando de Mossos deje de estar en manos de políticos independentistas.

    Asimismo, actualmente la Audiencia Nacional de España mantiene abierta una causa en la que se juzgará por delitos de rebelión y sedición a la cúpula de la Policía catalana por la pasividad de su actuación durante el 1-O.

    En esta causa serán juzgados el exjefe de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluis Trapero; el exdirector del cuerpo, Pere Soler; el exsecretario de Interior del Gobierno catalán, César Puig, y una intendente del cuerpo.

    La Fiscalía acusa a los tres primeros de un delito de rebelión y a la última de un delito de sedición, al considerarlos como "piezas clave" del plan del independentismo catalán para forzar una ruptura con España.

    "En los últimos dos años siempre hemos estado en el eje del debate, ya sea por parte de los políticos o de los ciudadanos. La realidad es que siempre se están cuestionando nuestras lealtades", señala Inma Viudes, que lamenta que, con todos los problemas que tiene Cataluña, haya gente que se dedique a "poner a los Mossos en el centro del debate".

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    Etiquetas:
    protestas, Cataluña, policía, España, Los Mossos d'Esquadra
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