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    Felipe VI, el Rey de España

    El rey de España no propone candidato a la investidura y habrá nuevas elecciones

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    España
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    La incertidumbre en torno a la investidura de Pedro Sánchez (59)
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    MADRID (Sputnik) — El rey de España, Felipe VI, constató que no existe un candidato con los apoyos necesarios para ser investido presidente del Gobierno, por lo que no nominará a ningún líder político para solicitar la confianza del Congreso de los Diputados. Los nuevos comicios tendrán lugar el 10 de noviembre.

    "Su Majestad el Rey, tras recibir la información que le han trasladado los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, ha constatado que no existe un candidato que cuente con los apoyos necesarios para que el Congreso de los Diputados, en su caso, le otorgue la confianza", reza un comunicado emitido por la Casa Real. 

    El monarca adoptó la decisión de no proponer un candidato tras reunirse durante las jornadas de 16 y 17 de septiembre con representantes de todos los partidos presentes en el Congreso.

    En esa ronda de consultas, Felipe VI constató que el ganador de las elecciones del pasado mes de abril, Pedro Sánchez, sigue sin aunar los apoyos necesarios para ser investido.

    En consecuencia, Felipe VI trasladó a la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, su negativa a proponer un candidato.

    El comunicado de la Casa Real recuerda que la no designación de un candidato se hace en virtud del artículo 99 de la Constitución.

    En el punto 5 ese artículo se establece que "si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso".

    Sánchez, que ya vivió un intento fallido al no llegar a un acuerdo con Unidas Podemos, intentó aprovechar cada minuto con la intención de lograr la investidura sin verse obligado a aceptar una coalición con la formación que encabeza Pablo Iglesias.

    Al líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) admitió siempre que le hubiera gustado gobernar solo, pero necesitaba del respaldo de otros partidos para ser investido y aunque muchos creen que, por su propia naturaleza, este apoyo debió venir de Unidas Podemos, estos pidieron una participación en el gobierno que Sánchez siempre le negó.

    Podemos se aferró a un gobierno de coalición

    Este 17 de septiembre, Pablo Iglesias, en su calidad de secretario general de Unidas Podemos, se entrevistó con el rey Felipe VI y dejó claro que su formación estaba dispuesta a apoyar al candidato del PSOE, pero con una condición: solo si se formaba un Gobierno de coalición.

    "Le he transmitido nuestra plena disponibilidad de hacer presidente a Sánchez si se forma un Gobierno de coalición", comentó Iglesias en rueda de prensa, pero esas mismas palabras debió escucharlas el monarca en más de una ocasión desde las pasadas elecciones hasta la fecha, en tanto se acercaba el 23 de septiembre, fecha límite para llegar a un acuerdo que impidiera la celebración de nuevas elecciones, lo cual nunca ocurrió.

    Iglesias recordó que su propuesta era "una vía que funciona en buena parte de los países de nuestro entorno", y rememoró que Unidas Podemos aceptó vetos desde el primer momento con la intención de que se formase un gobierno entre su partido y el PSOE, con Sánchez al frente.

    Al mismo tiempo, consideró razonable que el monarca español se tomara tiempo antes de encargar a alguien, que él imaginó que fuera Sánchez, para formar gobierno.

    "Es razonable que espere.  Sánchez tiene una oferta por la izquierda, y por la derecha", señaló Iglesias, aunque la Casa Real negó esta posibilidad, desde ese mismo instante, tal vez porque ya tenía en mente convocar a los nuevos comicios por falta de acuerdo.

    Sanchez intenta convencer a Ciudadanos

    El líder del PSOE y actual presidente del Gobierno en funciones, pretendió un acuerdo con Ciudadanos y el Partido Popular, a los cuales no les pidió apoyo, sino solo su abstención, con lo cual quedaría resuelto el problema de la investidura.

    Más cerca lo tuvo con Ciudadanos, aunque estos condicionaron un posible pacto a la ruptura del acuerdo de gobierno en la Comunidad Foral de Navarra, donde una presidencia regional socialdemócrata fue investida gracias a la abstención de la formación independentista vasca EH Bildu.

    También a la apertura de una mesa de negociaciones para estudiar la aplicación del artículo 155 de la Constitución e intervenir de nuevo la autonomía de Cataluña si el Gobierno catalán desacataba la sentencia del Supremo contra los responsables del referéndum de 2017, así como comprometerse a que no concedería indultos a los líderes independentistas si finalmente resultaran condenados

    Y por último, a la promesa de no subir más los impuestos durante el futuro y posible mandato de Sánchez.

    El 16 de septiembre, el presidente del Gobierno dejó claro que todas esas condiciones se cumplían y recordó que uno de sus compromisos era bajar los impuestos a la clase media, además de recordar que "en Navarra hay un Gobierno que defiende la Constitución y no existe otro pacto".

    "Respecto a Cataluña, en caso de que, hipotéticamente, las fuerzas independentistas situasen a España ante la quiebra del estatuto de Autonomía y la Constitución, el Gobierno actuaría con la misma contundencia. Cualquier artículo de la Constitución, en este caso el 155, no habría ningún tipo de duda en su aplicación", insistió Sánchez.

    Sin embargo, no se logró ningún acercamiento entre las partes, por más que Pablo Iglesias dejó entrever que "llama la atención que la tendencia natural del PSOE sea entenderse con Ciudadanos antes que con nosotros".

    Por si acaso, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, poco después de salir de La Zarzuela dejó abierta la puerta para que "si Sánchez rectifica, todavía hay tiempo de que este país se ponga en marcha. Que me llame".

    El rey y el presidente

    La visita del presidente en funciones al Palacio de la Zarzuela no logró resolver el entuerto y lo que parecía que era era un secreto a voces se viró como la tortilla y el rey en lugar de encargar de nuevo a Sánchez la formación de Gobierno, optó por convocar nuevas elecciones.

    España necesita ya un gobierno sobre el cual no pese aquello de "en funciones" para que pueda tomar las decisiones necesarias, y al monarca le quedó claro que esperar al 23 de septiembre era por gusto.

    La situación se pareció a lo que se vivió en el mercado del fútbol español hasta el pasado 2 de septiembre, sobre todo con lo concerniente a dos hipotéticos fichajes: el del brasileño Neymar por el FC Barcelona, y el del francés Paul Pogba por el Real Madrid.

    Los seguidores de uno y otro club esperaron un milagro hasta el último momento, pero este nunca se dio y ambos jugadores continuaron en los equipos en los cuales militaban, pese a sus intenciones de venir a España.

    Algo similar ocurrió ahora: Iglesias, Sánchez y Rivera querían que se formara de una vez el Gobierno, pero las diferencias eran tan grandes que impidieron a unos u otros concretar un acuerdo.

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    La incertidumbre en torno a la investidura de Pedro Sánchez (59)
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    investidura, España, elecciones, Felipe VI
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