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    Detalle de una monera de euro

    "España pinta poquísimo en el contexto económico europeo"

    © REUTERS / Toby Melville
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    Un 31 de diciembre de 1998 el Banco Central Europeo dio a luz uno de los pilares del proyecto europeo: el euro. Estos 20 años comenzaron con prosperidad y economía boyante y siguieron con un batacazo en 2008 que España y, de hecho, el mundo, siguen notando. Santiago Niño Becerra señala a Sputnik cuál era el objetivo de la moneda y sus perspectivas.

    "El euro, pienso, fue un invento diseñado con un objetivo muy concreto. Si se analizan sus fundamentos se aprecia que no tenía sentido tal y como se instauró. La moneda se pensó para los miembros del 'Área del marco' [alemán]. Se diseñó para favorecer los negocios favoreciendo el movimiento de excedentes de liquidez del centro de Europa hacia la periferia [pero] las estructuras económicas era dispares. No tenía nada que ver la productividad de España con la de Holanda", señala el catedrático de Economía de la Universidad Ramón Llull de Barcelona a Sputnik.

    Niño Becerra subraya que esa falta de homogeneidad entre las economías de los países que formarían la zona euro —principalmente, entre los países del sur y del norte de Europa— hizo que más tarde las naciones menos productivas pagasen el precio. "Algunos dijimos que era un error que España entrase como entró", dice Niño Becerra, y revela que pasó a formar parte del club del euro "para hacer negocio". Parte de esa baja productividad española se debe a una 'devaluación interna', al fracaso del modelo productivo del país. Con esa expresión señala el catedrático la sistemática bajada de salarios y el empeoramiento de las condiciones laborales al ser imposible mejorar esa productividad.

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    "Ninguno de los PIIGS [el grupo de países formado por Portugal, Italia, Grecia, Irlanda e Italia] debió entrar [en el euro] como entró, pero hasta para no entrar —Dinamarca, Suecia— se debía tener una base económica que España y los PIIGS no tenían. Aunque también es cierto que en la crisis para un PIIGS ser miembro hace de paraguas", explica Niño Becerra.

    El ministro de Exteriores español, Josep Borrell, de visita oficial a Polonia en marzo dijo que ambos países son "fuerza motriz de la integración europea". Niño Becerra limita el papel del país ibérico en el proceso de integración europeo. "España pinta muy, muy poco en el contexto económico europeo", dice, "porque su economía representa el 10%.

    "Ese PIB esconde realidades muy graves. Por un lado, la deuda exterior de España es monstruosa: el 145% del PIB. Y, a pesar de la caída de los tipos, debe pagar cada año más de 30.000 millones de euros de intereses. Por otro, la tasa de actividad es bajísima (…) A pesar de eso el desempleo del factor trabajo es enorme, a lo que se añade un nivel de economía sumergida y de fraude fiscal de los mayores de Europa".

    Así las cosas, por las características y las carencias de su economía, España se ve obligada a seguir las directrices que le marcan. No es protagonista en la salida de la crisis, sino seguidora, señala el catedrático español. En este mismo sentido, comparar a España y Polonia no es nada descabellado: "Si Polonia adoptase el euro de la forma que España lo hizo, se estaría replicando la situación que se dio en España y, por ello, sus consecuencias".

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    Etiquetas:
    crisis económica, euro, UE, Josep Borrell, Unión Europea, España
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